Reseña de ‘Kuroko no Basket #7’

La primera derrota siempre es un golpe duro, y más en los deportes. Es cuando descubrimos que el ‘si te esfuerzas, lo conseguirás’, no siempre se satisface. Existen otros muchos factores que también se tienen en consideración. No obstante, lo que se haga con la derrota sí depende de uno mismo. Se puede aprender de los errores o dejar que marque nuestro devenir.

Una serie de elementos agravan todavía más la coyuntura de Seirin ante su primer batacazo y eliminación. El primero, que son un equipo joven, constituido únicamente por jugadores de primer y segundo año, por lo que no tienen demasiada experiencia a la hora de afrontar las decepciones.  Segundo, la contundencia de la misma. Perdieron ante la Academia Too por más de 50 puntos. Y, por último pero no menos importante, la impotencia que padecieron en el campo. El rival, con Aomine comandando el equipo, les pasó por encima en cuanto a juego y los jugadores de Seirin no pudieron hacer nada para evitarlo.

Aunque todavía quedaban dos encuentros en los que poder solventar la situación y clasificarse como segundo de grupo, el golpe resultó demasiado duro y los partidos restantes no salieron como deberían. Más en detalle, además de tener a su estrella, Kagami, lesionado, Kuroko, quien sufrió una gran pérdida de confianza debido a la derrota, no era el de siempre. Dos derrotas más y para casa eliminados del torneo. Así acababa el sexto tomo de la colección.

Adicionalmente, aunque ya se venía gestando en volúmenes previos, la derrota ante Too rompe todavía más la relación entre Kuroko y Kagami, quien estima que ya ha llegado al máximo de su potencial jugando con Kuroko y decide centrarse en el juego en solitario de ahora en adelante. Ello hunde todavía más al protagonista de la historia y le hace replantearse todavía más su estilo de juego.

Ya adentrándonos en lo que narra este tomo, dado que es un spokon u obra deportiva, para que continúe debe de haber otro desafío a la vista para Seirin. Y ese desafío es la Winter Cup o torneo de invierno, donde únicamente los mejores equipos del interescolar o primer torneo tienen derecho a participar. Seirin es uno de ellos. Por clarificar, hay tres torneos principales. El interescolar, que hace de criba para los nacionales, y luego la Winter cup, al que solo van los mejores equipos del interescolar.

Numerosos son los cambios que plantea Tadatoshi Fujimaki, el autor, en este séptimo volumen. En primer lugar, introduce a un nuevo personaje con el fin de reforzar el equipo, Kiyoshi Teppei, fundador del equipo de baloncesto y recién salido del hospital. Con una personalidad muy característica y mucho más inteligente de lo que parece gracias a sus sutiles e impredecibles decisiones, pondrá algo de orden en el equipo y le otorgará la moral que necesita en estos momentos. Al margen de eso, todo apunta a que será un gran activo para Seirin al ser un gran jugador.

A su vez, coincidiendo con las vacaciones de verano, Aida Riko, manager del equipo, aprovecha para llevar a cabo un entrenamiento especial con el fin de potenciar las habilidades de sus jugadores. Además, se encontrarán con un equipo inesperado en las mismas, lo que les servirá para reforzar todavía más sus aptitudes. Ciertamente, sirve para ver de qué modo todos los integrantes del conjunto hacen lo posible para llevar al equipo al éxito, y cómo de habilidosa es Riko, un personaje infravalorado a raíz de que su papel transcurre fuera del campo.

Asimismo, me sorprendió, no sabría decir si para bien o para mal, cómo ha gestionado el autor el conflicto, por llamarlo de algún modo, entre Kagami y Kuroko. Estimo que daba para notablemente más y se resuelve de modo muy fácil. Al mismo tiempo, ciertamente sorprende el enfoque adoptado y demuestra la complicidad existente entre ambos. También se deja abierto un frente interesante de mejora en el juego de ambos, y en el caso de Kuroko puede ser muy atractivo ver cómo logra perfeccionar su estilo.

En el apartado gráfico, poco más hay que mencionar. Tanto narrativa como el estilo siguen en línea ascendente a raíz de la mayor experiencia del autor con partidos fáciles de seguir, buena expresión de emociones y jugadas…También vemos su manejo a la hora de plasmar escenas más emotivas en las que no hay acción. Respecto a la edición, Ivréa recopila el séptimo volumen de la obra en un tomo rústica de 200 páginas por 8€. En resumen, un tomo muy atractivo en lo referente a argumento al acontecer en el mismo numerosos cambios para Seirin y el devenir de la trama. Realmente supone un antes y un después en ‘Kuroko no Basket’.

Kuroko no Basket #7

El instituto Teiko era conocido por contar con el mejor equipo de baloncesto, con cinco miembros apodados «Generación de los Milagros». Pero muchos desconocían la existencia de un sexto jugador de gran importancia para el resto de los de su equipo: Tetsuya Kuroko. Él, recien mudado, decide apuntarse al equipo de baloncesto de su nueva escuela, Seirin. Junto a él, estará Taiga Kagami, un «rookie» que ha vivido en USA y cuenta con un físico impresionante. Juntos se marcan como objetivo llevar a lo más alto al equipo de baloncesto de la escuela Seirin, así como derrotar a todos y cada uno de los miembros de la vieja «Generación de los Milagros» en sus nuevos equipos.

Kuroko No Basket 7

Reseña
Guion
Dibujo
Edición
Amante de los cómics, pese a ser nuevo en ellos. Prefiero a DC gracias al reinicio y a Batman; pero las independientes le dan varias vueltas a las majors. También disfruto de las series de TV y, cuando puedo, de mi 360. Ah, y casi siempre prefiero a los villanos. @AdderEG

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