Reseña de ‘Muerdeuñas 4 – Sed de sangre’

Tras tres estupendos volúmenes en los que el señor Joshua Williamson da una lección sobre como se capta la atención del lector desde la primera página de una obra, llega ahora a nuestro país de la mano de Norma Editorial el cuarto tomo de esta colección bajo el título ‘Muerdeuñas 4 – Sed de sangre’. Tras el enorme cliffhanger con el que nos dejó la anterior entrega, toca ahora descubrir como continúa la historia del pueblo con mayor número de asesinos en serie por metro cuadrado de la historia.

Portada del número #17 de la serie

Buckaroo, en Oregón, es el lugar del que han salido un total de dieciséis asesinos en serie hasta la fecha, algo que a todas luces parece estadísticamente imposible. Un investigador del FBI, Charles Carroll, asegura haber dado con la clave de este misterio, pero es atacado y torturado antes de poder transmitir sus conclusiones y ha permanecido en estado de coma hasta su repentino despertar, que se produce mientras el experto en interrogatorios y amigo de este, Nicholas Finch, investiga el caso ayudado por la sheriff Sharon Crane y por uno de los mencionados asesinos en serie, Edward Charles Warren (más conocido como “Muerdeuñas”). El regreso de Carroll a la consciencia se producía justo al final del anterior volumen, ‘Muerdeuñas 3 – Sangre en el agua’, lo que dejaba al lector con unas inmensas ganas de tener entre sus manos este tomo para saber de una vez por todas qué demonios tenía este hombre que decir con respecto a la superpoblación de psicópatas en Buckaroo. Pues bien, el que pensara que la cosa iba a ser tan sencilla, estaba en un error. Carroll ha despertado, sí, pero el FBI se lo ha llevado bajo custodia por su propia protección antes de que este pueda hablar con Finch o Crane, dejándonos con la miel en los labios.

El secreto de la sheriff Crane ha salido a la luz

Por otra parte, tras los sucesos del anterior volumen, la sheriff Crane no abandona la silla del hospital en el que se encuentra su hija secreta Alice, que ahora sabemos que es fruto del amor que existía entre esta y el bueno de Warren cuando ambos eran jóvenes, antes de que el segundo se convirtiera en uno de los asesinos en serie más conocidos y repugnantes de los Estados Unidos. Los motivos para mantener a la chica en la ignorancia son más que obvios y comprensibles: no solo el saber que tu padre es un psicópata puede marcarte de por vida, sino que además siempre existe el riesgo de que al haber sido criada en Buckaroo la genética haga su trabajo y en su madurez acabe siguiendo los pasos de su progenitor. Quizás la segunda parte de esta sentencia no tenga demasiado sentido, pero tampoco lo tiene el hecho de que en un pequeño pueblo de Oregón hayan crecido dieciséis asesinos en serie, ¿verdad? Mientras Crane mantiene un ojo en su hija, aprovecha también para mantener el otro en el Doctor Glory, encargado de cuidar de la salud de Alice, debido a la advertencia que Warren le hizo sobre él.

Edward Charles Warren, el amigo de los niños

En cuanto al tipo que da título a la serie, Edward Charles Warren continúa en paradero desconocido… o al menos eso pensábamos, hasta que unos chavales disfrazados utilizan, como es normal, la noche de Halloween para hacer trastadas y no se les ocurre una idea mejor que ir a la casa del “Muerdeuñas” a realizar una prueba de valentía tocando tres veces en su puerta. Como es de esperar para cualquiera que haya visto una película de terror alguna vez en su vida, Edward está en la casa y, después de hacer que los chicos ensucien los pantalones de sus disfraces de la peor manera posible, se nos revelará que se larga del pueblo con intenciones no del todo claras. Sea como sea, parece claro que el “Muerdeuñas” no es tan malo como podría haber parecido en un principio (para ser un psicópata), que sabe más de lo que ha dejado ver y que su objetivo va en la misma línea que el de Crane y Finch.

Estaba claro que esta chica tenía algo que no era normal…

Mientras tanto, ese nuevo asesino en serie que tortura a sus víctimas para luego matarlas y decorar sus cuerpos con motivos satánicos (cuernos, pentáculos y demás parafernalia) continúa con sus crímenes atemorizando a la población de Atlanta, lugar al que la agente del FBI Abigail Barker deberá ir por orden de sus jefes a meter las narices en el caso que supuestamente está bajo el control de las autoridades locales. A Barker sus superiores le han quitado el caso de Buckaroo y no tiene permitido hablar con Carroll a pesar de haber sido ella la que le ha puesto en custodia de los federales, algo que no le ha sentado muy bien. Como ya hemos visto en el pasado, esta mujer tiene fantasías en las que se convierte en una máquina de matar sanguinaria y acaba con todo aquel que se le pone por delante, pero de momento son tan solo eso, fantasías. El personaje cobrará gran protagonismo a lo largo de este volumen, haciendo que gran parte de la trama gire alrededor de su figura, ya que de alguna forma será la encargada de relacionar la investigación de Buckaroo con los asesinatos de Atlanta.

En cuanto al apartado gráfico, el señor Mike Henderson continúa con su estilo, con un dibujo de línea clara que apuesta por la simplicidad y con un buen diseño de fondos (cuando están presente, que no es muy a menudo), todo complementado de forma brillante por el colorista que le acompaña, Adam Guzowski. Se corrigen problemas narrativos de anteriores entregas y siguen destacando los momentos de terror, siempre bien ambientados y con personajes que resultan francamente terroríficos.

Tras la publicación de este cuarto volumen, quedarían por delante dos más para llegar al final de la serie, que se produciría en el número #30 de la colección. Dos volúmenes más que un servidor espera con ansia y desea que lleguen a nuestro país lo antes posible.

En lo referente a la edición, hay que decir que este cuarto volumen de ‘Muerdeuñas’ presentado por Norma Editorial mantiene las mismas características que los anteriores tomos de esta colección, siendo así de formato de tapa blanda con un tamaño de página de 17 x 26 cm. El tomo contiene 124 páginas a color e incluye los números del #16 al #21 de la edición americana de ‘Nailbiter’, además de las portadas de cada uno de los números contenidos. El precio de venta recomendado es de 16,50 € y se puso a la venta en enero de 2017.

Joshua Williamson

Nacido el 23 de diciembre de 1981 y residente en Portland, Oregón, su carrera empezó en 2007 y desde entonces ha trabajado para diversas editoriales, entre las que se incluyen Image, Dark Horse o DC. De Image, destacan sus trabajos más actuales y que escribe todavía en la actualidad: ‘Muerdeuñas’, ‘Ghosted’ y ‘Birthright’. Para Dark Horse ha escrito ‘Captain Midnight’, y para Marvel la serie ‘Illuminati’.

‘Muerdeuñas 4 – Sed de sangre’

Un nuevo asesino entra en juego.

El pueblo de Buckaroo, Oregón, es la cuna de ni más ni menos que dieciséis asesinos en serie hasta la fecha y el investigador que puede tener la clave de esta maldición acaba de despertar del coma en que se encontraba tras sufrir una cruel tortura. Su amigo Finch y la sheriff Crane continúan su investigación que les llevará a perseguir a un nuevo asesino conocido como el Asesino Demoníaco.

Joshua Williamson y Mike Henderson dan una nueva vuelta de tuerca en uno de los thrillers más intensos de los últimos tiempos.

Guion: Joshua Williamson

Dibujo: Mike Henderson, Adam Guzowski y John J. Hill

‘Muerdeuñas 4 – Sed de sangre’

Reseña
Guion
Dibujo
Edición
Nacido en Coruscant, criado en Westeros y viviendo en Gotham City. @evendrones

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