Reseña de ‘Catálogo de Bunkers’

El volumen presentado por Astiberri

El futuro desolado tras la tragedia es escenario recurrente en la ciencia ficción. Distopías y apocalipsis varios se convierten en macabra inspiración para un buen puñado de metáforas sobre la condición humana. La elucubración acerca del nefasto destino que nos espera a los humanos se apoya de manera firme en la observación de la realidad, y con la dosis justa de imaginación es bastante plausible dibujar esos futuros que ponen la piel de gallina. A estas alturas, es un campo recorrido tantas veces y de tan variadas formas que parece todo contado al respecto. Por suerte, siempre aparece alguien valiente para dar una vuelta de tuerca más a esa historia mil veces contada. ‘Catálogo de bunkers’ nace la imaginación inquieta de dos autores que pocas veces dejan indiferentes. Marcos Prior y Jordi Pastor se disfrazan en esta ocasión de guías a través de las ruinas del mañana.

Marcos Prior empieza a ser un nombre recurrente en el convulso panorama editorial español. Siempre armado de crítica sin destilar, algunos de sus cómics son auténticos puñetazos en la cara para un mundo aletargado. En los últimos años hemos podido disfrutar de obras tan impactantes como ‘Necrópolis’ en su papel de autor completo, o ‘Gran Hotel Abismo’, ayudado en esta ocasión por David Rubín. En ‘Catálogo de bunkers’ se centra en su papel de guionista, y apoya el aspecto gráfico del volumen en las manos de otro autor único en su especie, Jordi Pastor. La química entre intenciones literarias y artísticas resulta en una extraña aventura, acompañando a Eric K. y su hijo a través del delirante relato que el protagonista utiliza para justificar lo imperdonable.

El mundo presentado por Prioe y Pastor es resultado del colapso total de la sociedad moderna. Gran parte de la población superviviente se ha refugiado en búnkeres impenetrables con todo lo necesario para aguantar la debacle. Erik K. conoce los lugares y claves de muchos de estos refugios, y está dispuesto a dinamitar cualquier barrera moral para hacerse con los recursos guardados en estas localizaciones. El desquiciado personaje crea a su alrededor toda una mitología, con la que convence a su hijo de lo necesario de sus crímenes, convencido de que será un héroe ante los ojos de su vástago.

Prior divide su historia en varios relatos centrados en la siniestra imaginación de Eric. Cada invasión a uno de los refugios implica un acto de violencia que ha de disfrazar de acto de justicia casi divina, rodeando la circunstancia de la extraña mística que insufla de vida al más demencial sistema de creencias. De su delirio surgen bestias fantásticas, seres de pesadilla o terribles asesinos, con los que construye su propia verdad acerca de los acontecimientos. La relación padre-hijo es desvelada por los autores como transtornada, delirante y enfermiza, convertido el niño en víctima de las divagaciones de un loco. Será en sus propias e inocentes ficciones donde el muchacho encuentre su refugio, prisionero de las distorsiones de su padre respecto a la terrible verdad.

Catálogo de Bbunkers en toda su crudeza

‘Catálogo de bunkers’ es la historia de un loco que roza lo quijotesco, anclado en sus relatos como única manera de afrontar el monstruo en el que se ha convertido. Prior construye historias dentro de historias, apoyado por un buen número de recursos narrativos que dotan de complejidad a una historia que podría caer en lo vulgar por la naturaleza de su trama. Sin embargo, ‘Catálogo de bunkers’ muestra una sobriedad y control de los detalles que impiden cualquier salida de tono o exceso de ciencia ficción barata. El realismo con el que se afronta la propuesta nace de la perfecta mezcla de referentes básicos de la ficción postapocalíptica con inteligentes piezas mitológicas, ancladas en la tradición oral. La épica desquiciada del protagonista no tiene nada que envidiar al mejor de los trovadores, sus historias convierten en magia lo que no es más que polvo y sangre.

‘La Odisea’ se da la mano con el expresionismo alemán o las sombras del Hollywood clásico, al mismo tiempo que ‘Catálogo de bunkers’ sirve como ejemplo de esa crítica despiadada y certera marca de la casa. El hastío y alienación de los días anteriores a la catástrofe son espejo del siglo XXI. Un mundo de sueños destructivos y gigantes de pies de barro que adornan el escenario de la caída.

A la audacia literaria se une el valiente y desconcertante mundo gráfico de Jordi Pastor. En las páginas surgidas de su arte vemos como los elementos de diseño y la narrativa del cómic conviven para el impacto visual que convierte ‘Catálogo de bunkers’ en algo tan creíble como histérico. El envoltorio gráfico de esta obra nos conduce a espacios muy concretos, cargados de frío y abandono. Hay ciertas intenciones minimalistas en el arte de Pastor, pero los pequeños detalles de cada escenario nos dan muchas pistas sobre los habitantes y víctimas de la enajenación de Eric. Los personajes son protagonistas absolutos de la página, hasta el punto de que, en ocasiones, parecen ajenos a los escenarios. Produce un efecto de contrastes casi hipnótico, como si estuviésemos atrapados en un no lugar sin salida, atrapados en el fuego cruzado de dos autores que defienden su obra hasta las últimas consecuencias.

La paleta de colores elegida es otra muestra más de esas intenciones histriónicas, al límite de las posibilidades del cómic. El resultado es un salto mortal de marcada personalidad, adictivo y desquiciante a partes iguales. A todos los niveles, ‘Catálogo de bunkers’ es un desafío al lector, alejado de cualquier convencionalismo. Desde la integración del texto en el dibujo (todo un reto si se tiene en cuenta la cantidad de literatura que tiene este cómic) al uso de las onomatopeyas, o el contenido simbólico de gran parte de la propuesta, el conjunto visual de ‘Catálogo de bunkers’ da buena muestra de las posibilidades del medio cuando se deja atrás la comodidad de lo conocido.

Supervivencia en un mundo decadente

Otra muestra más de la calidad del talento patrio, que a falta de industria tira de arrojo y honestidad. ‘Catálogo de bunkers’ no deja indiferente. Tras la ficción apocalíptica, en lo que parece una versión distorsionada de ‘La carretera’, hay una reflexión brutal acerca del poder de las ficciones, de lo que somos capaces de hacer los seres humanos para no perder los últimos restos de cordura o dignidad.

Es una historia sobre monstruos que construyen máscaras con historias, de la tarea titánica que es en ocasiones aceptar la realidad. En esta época en la que el término postverdad se ha hecho hueco, resulta reveladora la exposición de estos dos autores sobre nuestro sistema de creencias. Es, sobre todo, un gran cómic, que trata con respeto reverencial al arte de contar con imágenes, y al propio lector. Esto no ocurre con todo lo que leemos, para qué engañarnos. Con lecturas así, estamos de suerte.

‘Catálogo de bunkers’ está en las librerías gracias a la editorial Astiberri, que, como siempre, muestras un gusto exquisito en la edición de sus libros. Editado como libro de tapa dura, os esperan 104 páginas a todo color, bajo el sello Sillón Orejero. El precio recomendado es de 15 euros.

Jordi Pastor

Jordi Pastor (Barcelona, 1977) ha realizado ilustraciones para editoriales como Cruïlla/SM, Barcanova o Editorial Sol 90. También storyboards para diferentes campañas de publicidad. En cuanto al cómic, es autor de Padre (Quarentena Ediciones), Reacción (Tomoshibi), Encuentro (Edicions de Ponent) y Vaquero (Ponent Mon). Ha dibujado Khalid (Norma Editorial), con guión de Damián Campanario, y ha participado en obras colectivas como Barcelona TM, Revolution Complex, Tales From the End of the World o Barcelona viste de negro, de Norma Editorial, y Rubor (La Cúpula). Se encarga también del dibujo, con guión de Marcos Prior, de Catálogo de Bunkers (Astiberri, 2017).

Como guionista ha realizado Máculas, con Danide de dibujante, para Spaceman Project, proyecto que se lanzará a lo largo de 2017. También se ha encargado de una adaptación de Hadji Murad, de Tolstói, y del guión de la adaptación de Cándido, de Voltaire (con Marcos Prior), éstas todavía inéditas.

Como dibujante también se encarga de ilustrar las portadas de las llamadas “novelas de bolsillo” para el mercado americano de autores míticos como Frank Caudett o Curtis Garland. Además del dibujo, también tiene una carrera paralela como director (uno de sus cortometrajes fue premiado en el Festival Internacional de Cine Fantástico de Catalunya Sitges) y como fotógrafo de temática erótica para la página Nude Tales.

Marcos Prior

Marcos Prior (L’Hospitalet de Llobregat, Barcelona, 1975) ha realizado ilustraciones para editoriales como Cruïlla/SM, Ediciones Rockdelux y Editorial Sol 90. También ha contribuido a la realización de storyboards para campañas de empresas de publicidad como Ogilvy Bassat, Vinizius Young & Rubicam, McCann, Shackleton Group y Adding-Targis.

Junto a Jordi Pastor,  firma Catálogo de Bunkers (Astiberri) en 2017. Y junto a David Rubín, Gran Hotel Abismo (Astiberri) en diciembre de 2016. . Necrópolis (Astiberri, 2015) es su última obra como autor completo.A finales de 2013 se puso a la venta Potlatch (Norma Editorial), novela gráfica realizada al alimón con Danide.
En 2012 apareció publicada la novela gráfica El año de los 4 emperadores (Diábolo Ediciones), de la que es autor tanto del guión como del dibujo.
En 2011 apareció Fagocitosis (Glénat) con guión suyo y dibujos de Danide.
Durante 2009 se encargó de la realización del guión y dibujos de la novela gráfica Maria Callas, la ilusión biográfica para Discmedi, que todavía sigue inédita.
En 2008 estuvo realizando el guión y los dibujos de la novela gráfica Fallos de raccord para Diábolo Ediciones.

Ha trabajado como guionista (2000-2005) para Ediciones La Cúpula en las series Rosario y los Inagotables, El Comebalas y Secta Doraymon; la novela gráfica Raymond Camille y el comic-book Mundo Maremoto. Todos los guiones se apoyaron en el dibujo de Artur Laperla, con el que también colaboró (junto con Marcos Morán, Nacho Antolín y Jordi Borrás) en dos miniseries de comic-books (Oropel y Cool Tokio) que fueron publicadas por Planeta DeAgostini en 1996 y 1997 respectivamente.

Eric K., escritor frustrado, manipulador vocacional, aficionado al tiro al plato y exempleado de la empresa Bunkers, recorre con su hijo Alexander un mundo postapocalíptico en el que una nada desdeñable proporción de los supervivientes de la crisis humanitaria-ecológico-económica-moral conocida como Segunda Tormenta Perfecta Mundial permanecen recluidos en sus búnkeres particulares. Eric K. conoce las localizaciones y las claves de acceso de varios de estos refugios, y está decidido a saquearlos, a matar a cualquiera que se interponga en su camino y a justificar sus actos ante su vástago, al que le impone, mediante las fabulaciones delirantes que utiliza para presentarse como un justiciero, un sistema de creencias enfermizo. Ese es el planteamiento sobre el que se sustenta Catálogo de Bunkers, una obra que cuenta con una ilustración de portada realizada por Enrique Corominas.

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