Reseña de ‘Kuroko no Basket #11’

Un buen sistema de hacer evolucionar a ciertos personajes o, de modo más global, a la historia de una obra en general son las situaciones límite. Esto es, poner al equipo o a un personaje en particular entre la espada y la pared con el fin de que, o bien use sus habilidades ocultas o tome una decisión inesperada. En los manga, tanto los más dedicados a combates como en menor medida los deportivos o ‘spokon’, usualmente se suele usar los llamados ‘power-ups’ o habilidades ocultas. Principalmente, consisten en o bien disponer de una mejora en una técnica existente o crear una nueva.

Lo anterior resulta toda un arma de doble filo en el campo competitivo: es cierto que la mayor pericia te dará mayores probabilidades de resultar victorioso, pero no hay nada garantizado en el deporte. Además, en caso de ganar, habrás gastado una carta. Es decir, los rivales conocerán tu nueva técnica y podrán anticiparse a la misma. De ahí la necesidad de plantear un ‘todo o nada’ para obligar o hacer sustancialmente más plausible sucesos de esta índole.

Poniéndonos en perspectiva, recordemos que para pasar a la fase final de la Winter Cup, la última oportunidad para Seirin de ganar un título, han de pasar unas eliminatorias en las que únicamente dos de los mejores equipos de la prefectura lograrán clasificarse. En concreto, después de haber ganado con solvencia uno de los partidos, les toca seguir haciendo frente a una liguilla en la que, entre otros conjuntos, se halla el Shutoku de Midorima. Una victoria les pondría las cosas muy sencillas de cara a la clasificación al disponer ya de una en su haber, pero ciertamente se enfrentan a unos rivales muy duros.

Tal es la dureza del partido que Seirin se encuentra en una coyuntura muy delicada: superado por la estrella del equipo rival y su, por primera vez, juego colectivo y sin otra cosa que hacer que tratar de que el marcador no se le escape de control, Kuroko entra como última esperanza de su conjunto.

Adentrandonos en este recopilatorio, podemos ver dos partes extremadamente diferenciadas. La primera de ellas es la conclusión del enfrentamiento contra Shutoku, y ocupa alrededor de un tercio del tomo. En los mismos, podemos apreciar cuatro factores de notable interés. Sin duda, el más esperado es la puesta en práctica del nuevo regate de Kuroko, que ya se desveló en episodios previos pero nunca se hizo público. En esencia, consiste en otro truco visual mediante el cual el protagonista parece que desaparezca, lo que da lugar a sustanciales alteraciones en el juego de seirin.

Por otro lado, el resultado del encuentro. Sin desvelar nada, debo decir que me sorprendió, pero me pareció justo al mismo tiempo. Asimismo, Tadatoshi Fujimaki, autor de ‘Kuroko no Basket’ aprovecha el frenesí en el partido para explotar una de sus mayores virtudes: la de saber reflejar la emoción propia de estos sucesos. Ligado a esto, tanto el toma y daca entre ambas escuadras y entre Kagami y Midorima está muy bien orquestrado.

Finalmente, la que quizá sea la consecuencia más crucial es el estado de salud de Kiyoshi Teppei, la ‘nueva’ incorporación al equipo y convertido en una de las piezas fundamentales. Principalmente, no se ha recuperado del todo de su grave lesión pero, en vistas de que tal vez o pueda volver a jugar nunca más al baloncesto, decide forzar y jugar el que posiblemente sea su último torneo con su equipo.

El resto del volumen cambia totalmente de registro para contar algo que era necesario desde hace tiempo: la creación del equipo de baloncesto de Seirin. Y es que el conjunto fue fundado hace únicamente dos años, por lo que es una escuadra joven. Además, pese a que Fujimaki había dado esbozos o leves pistas con cuentagotas, todavía hay mucho que desconocíamos. A su vez, sirve para romper de alguna forma el ritmo tan frenético empleado hasta el momento y para contextualizar el próximo partido y la coyuntura de Teppei. Todo ostenta un porqué, en otras palabras.

Ciertamente, el autor lleva a cabo un buen trabajo a la hora de hilar todos los acontecimientos. De este modo, el total dominio de la escuela secundaria Teiko y el impacto que tuvo en los demás equipos, el ascenso y caída de Seirin, los personajes un año antes…absolutamente todo es tratado con detalle.

Visualmente, no existen grandes cambios. Buen y nítido reflejo de emociones y representación de los personajes, narrativa dinámica y frenética en los partidos sin fallos y fácil de seguir …Respecto a la edición, Ivréa recopila el undécimo volumen de la obra en un tomo rústica de 200 páginas por 8€. En suma, es de los recopilatorios más profundos en lo relativo a trama en lo que llevamos de cabecera, y por esa misma razón es más completo que los demás. Sigue en su remarcabgle cota de calidad.

Kuroko no Basket #11

El instituto Teiko era conocido por contar con el mejor equipo de baloncesto, con cinco miembros apodados «Generación de los Milagros». Pero muchos desconocían la existencia de un sexto jugador de gran importancia para el resto de los de su equipo: Tetsuya Kuroko. Él, recien mudado, decide apuntarse al equipo de baloncesto de su nueva escuela, Seirin. Junto a él, estará Taiga Kagami, un «rookie» que ha vivido en USA y cuenta con un físico impresionante. Juntos se marcan como objetivo llevar a lo más alto al equipo de baloncesto de la escuela Seirin, así como derrotar a todos y cada uno de los miembros de la vieja «Generación de los Milagros» en sus nuevos equipos.

Kuroko No Basket 11

Reseña
Guion
Dibujo
Edición
Amante de los cómics, pese a ser nuevo en ellos. Prefiero a DC gracias al reinicio y a Batman; pero las independientes le dan varias vueltas a las majors. También disfruto de las series de TV y, cuando puedo, de mi 360. Ah, y casi siempre prefiero a los villanos. @AdderEG

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