Reseña de ‘Nick Furia, agente de S.H.I.E.L.D.’

El primer volumen de Nick Furia

Esta historia os la han contado miles de veces, pero hay que volver a aquella época revolucionaria para entender a nuestro personaje de hoy. Dos tipos que se convertirían en leyenda habían salvado del desastre  una editorial que amenazaba con el cierre definitivo. A nadie le interesaban los cómics de superhéroes, por lo visto. Hablamos de Stan Lee y Jack Kirby. Y hablamos de Marvel, por supuesto. De esa amenaza de desaparición a la vanguardia del mundo de la viñeta gracias al ingenio y visión de unos autores que se aferraron de manera casi suicida al dicho renovarse o morir. Aires de cambio con una pizca de anécdota rocambolesca, propician el nacimientode nuestro personaje de hoy: Nick Furia, mandamás de S.H.I.E.L.D. y pilar básico del universo Marvel.

Como decía, Kirby y Lee habían removido los cimientos de la industria al inventar el concepto moderno de cómic de superhéroes en el título Fantastic Four. A partir de entonces, nada será lo mismo. El eco de aquellos tiempos de cambio resuena en nuestros días, sobre todo si se tiene en cuenta hasta que punto ha evolucionado el concepto de Lee y Kirby. Los héroes Marvel se han convertido en auténticos iconos de la cultura popular.

En aquellos aciagos inicios, Kirby y Lee tenían un jefe. Martin Goodman era  uno de esos tipos que apenas ve más allá de los beneficios; si algo da dinero, es que es bueno. De ahí que confiase en el planteamiento de aquellos autores audaces, pero sin dar más importancia a la evolución real que estaban impulsando desde su editorial. De hecho, Lee estaba realmente hastiado de la postura de su superior, incapaz de entender que el éxito de ventas radicaba en, precisamente, las novedades narrativas, tanto a nivel literario como visual, que se habían introducido en las publicaciones de la casa.

Este enroque por parte de Goodman llevó a Lee a la radical propuesta que acabó en la concepción de Nick Furia. El célebre co creador de Spiderman o 4F lanzó el siguiente desafío al director de la esplendorosa Marvel de aquellos tiempos: crearía la colección con el título más horripilante posible, basada en los conceptos menos comerciales, y la convertiría en un éxito de ventas. Bajo estas circunstancias llega al mercado Nick Furia y los Comandos Aulladores.

Psicodelia al estilo Steranko

Efectivamente, el título es de esos que hasta pueden provocar una sonrisa. Encima se trataba de un cómic bélico, enmarcado en la Segunda Guerra Mundial, un tema tratado hasta la saciedad y muy lejos de las exigencias de los lectores. Aún así, funcionó. Entre otras cosas, tanto Lee como Kirby habían servido en el conflicto bélico, así que pudieron tratar con material de primera mano en cuanto a los contenidos de su propuesta. Si se añade a la ecuación un grupo variopinto de soldados, anticipándose a la idea de diversidad de la que tantos se quejan hoy en día (como si el asunto fuese algo nuevo en la editorial), dirigidos por un tipo que era carisma puro, se explica perfectamente como la colección se ganó a los lectores a pesar de esa operación anti comercial ideada por Lee.

Kirby y Lee se lo pasaron en grande, acompañados por otros autores, a lo largo de la andadura de los Comandos Aulladores. El Rey dejaba patente su habilidad mutante para adaptarse a cualquier temática, y Lee encontró en estas historias bélicas alguno de sus momentos más inspirados como narrador. Pero todo lo bueno se acaba: El cierre de la colección dejaba en el aire la continuidad de estos personajes tan entrañables. Llegaba la hora de introducir a Furia y sus compinches en el universo Marvel.

En principio, las correrías de Furia y su equipo por la Europa en conflicto de mediados del siglo XX no parecía guardar muchas conexiones con el mundo superheroico de la editorial. Sin embargo Lee y Kirby se las apañaron para establecer la conexión con Reed Richard, que había conocido a Furia en el pasado durante la contienda. Con este empujón, Furia entraba de lleno en la creciente continuidad de Marvel, como agente secreto al servicio de una de esas oscuras agencias gubernamentales.

Marvel siempre ha tenido el ojo puesto en los gustos del público más allá de su propio mundo. En esos años, las películas de James Bond eran un reclamo importante. Lee y Kirby aprovecharon el tirón para presentar su propia versión del agente secreto. Eso sí, Furia estaba en las antípodas del célebre 007. Si el personaje de Ian Fleming era el epítome de la elegancia y muestra de frialdad de alta sociedad, Nick Furia es el rudo soldado, acostumbrado a mancharse con el barro de las trincheras. Esa es la imagen que pasaría a la posteridad, siempre enganchado a un puro y adornado con el icónico parche en su ojo izquierdo.

Furia comenzaría su recorrido en las páginas de Strange Tales, donde compartía espacio y cariño del público con otra creación indispensable, Doctor Extraño (y de esa época del maestro de las artes místicas os hablamos hace un tiempo. Aquí lo puedes leer). Como suele ser costumbre, la popularidad del personaje propició la aparición de una cabecera con su nombre. Eso sería en 1968, tres años después de su debut en solitario.

Riesgo gráfico es la constante en Nick Furia

En aquellas páginas de Strange Tales vimos las líneas generales que marcarían el carácter de este ex combatiente, bajo los cuidados de su dúo creador, Kirby y Lee. De esta etapa se ocupa el primer tomo de dos dedicado a estas aventuras sesenteras del espía definitivo de Marvel. Durante estos años, aparecen decenas de conceptos que forman parte esencial de la historia de la Casa de las Ideas. S.H.I.E.L.D., Hydra o I.M.A. se incorporan con fuerza al imaginario de la editorial, mapa de un universo oculto donde se desarrolla una guerra secreta repleta de asociaciones secretas y tecnología imposible.

Pero si hoy estamos hablando de Nick Furia, es por su aporte más allá de lo conceptual. Kirby y Lee ponían las bases, sí, pero la colección llegó a un grado de sofisticación y atrevimiento histórico con la llegada de Jim Steranko.

Es justo reivindicar este trabajo de un dibujante que, a veces, da la sensación de haber caído en cierto olvido. Su aportación al mundo de la viñeta es indispensable para entender la evolución del medio, hasta el punto de que se puede hablar de un antes y un después del paso de Steranko por las páginas de Nick Furia. El mítico artista mezcló en sus viñetas la alquimia entre audacia gráfica y ruptura narrativa. La colección es un laboratorio donde se experimentó con el arte de contar historias en imágenes.

La poderosa definición de personajes se adapta al continuo reto gráfico, mezcla de psicodelia pop, surrealismo y juego constante con todos los elementos que componen la página. Desde el grafismo y rotulación a las magníficas extravagancias en la recreación de fondos y contextos, el Nick Furia de Jim Steranko en la pieza clave que conecta a Marvel con la más rabiosa modernidad visual.

Inteligente, intuitivo, rompedor y al mismo tiempo extremadamente entretenido. El trabajo de Steranko ha envejecido de manera magistral, como sólo las grandes obras de arte lo hacen. Sin duda, una de las experiencias visuales más completas de la historia del medio, vuelve a la vida gracias a estos dos tomos que nos trae Panini. Siempre es un placer el reencuentro con Furia, con Dum Dum Dugan, o Jimmy Wooo la poderosa imagen de Valentina Allegro. No se pierdan, queridos lectores, una pieza indispensable para entender el cómic.

Panini recopila en dos volúmenes estos primeros pasos de Nick Furia en su propia colección. El primer volumen recoge Fantastic Four 21, Strange Tales 135-168 y Tales Of Suspense 78 USA, mientras que en la segunda entrega podrás leer Nick Fury, Agent Of SHIELD 1-15, The Avengers 72, Marvel Spotlight 31 y Not Brand Ecch 2, 8 y 11 USA. Ambos libros están encuadernados en tapa dura y rondan las 400 páginas. Junto a los cómics mentados, se incluyen un buen número de extras y análisis de la obra de Steranko, que contextualizan el increíble trabajo de este autor. El precio recomendado es de 39,95 para el primer volumen y 34,95 para el segundo. 

Jim Steranko

Steranko es considerado de manera unánime como uno de los grandes renovadores del cómic durante la edad de plata. Introdujo elementos surrealistas y psicodélicos en sus viñetas, siguiendo la línea de Steve Ditko en Doctor Extraño, pero desde un prisma novedoso. Su arte siempre al servicio de la narración, estableció muchas de las directrices tomadas en años posteriores por el mundo del cómic. La aportación más reconocida fue el trabajo realizado en las páginas de Nick Furia, un antes y después den la historia del noveno arte.

Segundo de los dos Omnigolds dedicados a ofrecer en su totalidad la etapa clásica de la colección protagonizada por el Director de SHIELD. Incluye la primera serie en solitario de Nick Furia y su agencia, con Jim Steranko como alucinante maestro de ceremonias.

Ver en Whakoom

 

 

Reseña
Guión
Dibujo
Edición
Sobre todo, lector. Sueño en viñetas.

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