Análisis de ‘Starblood Arena’ (PlayStation VR)

Análisis de 'Starblood Arena' (PlayStation VR)

Siempre que un producto tecnológico innovador llega por primera vez al mercado lidia con dos situaciones: los que se han hecho con él devorarán todos que salga de forma relacionada en mayor o menor medida, y como novedad que es, necesita un recorrido para asentarse. Esto es lo que le está pasando ahora mismo a PlayStation VR. Quien las haya probado sabrá que estamos ante uno de los mayores avances en la industria de los videojuegos, tal vez comparable al salto generacional de los 8bits a los 64bits.

Super Mario Bros. revolucionó el mundo de las consolas en 1985 mostrando una aventura lineal que lograba atrapar al jugador durante varios niveles en 2D. 11 años después llegaba Super Mario 64 para descubrir al mundo de forma masiva los juegos en 3D. Pero desde aquel entonces los videojuegos han mejorado sus gráficos, han mejorado sus historias y han mejorado su jugabilidad, pero siguen ofreciéndonos más o menos lo mismo que en 1996.

Análisis de 'Starblood Arena' (PlayStation VR)

 

Los escarceos con la realidad virtual que ya se venían dando incluso desde el año de salida de Super Mario 64 parece que han logrado posicionarse. Oculus, HTC Vive y desde hace unos meses PlayStation VR son las tres principales gafas para esta nueva tecnología que “transporta al jugador a otro mundo”. De hecho, aunque la propuesta de Sony sea la que menos recorrido tiene en el mercado, es a la vez las que más ha prosperado.

Cada semana hay algún juego o experiencia nueva en la Store y aunque no todos merezcan la pena, los poseedores de este accesorio de PlayStation 4 han demostrado no darle la espalda a los desarrolladores y apostar por los diferentes lanzamientos. Así, cuando cada cierto tiempo aparece un juego que promete horas de diversión, sus ventas están más o menos aseguradas. Salvo que haya algún gran error en él, como es el caso de ‘Starblood Arena’, desarrollado por WhiteMoon Dreams.

Análisis de 'Starblood Arena' (PlayStation VR)

Pero el fallo no está en el juego en sí, que de hecho tiene detalles que demuestran estar muy cuidado, sino en la imposibilidad de jugar online. En otros títulos con una historia larga para un solo jugador no habría tantos problemas, pero en un juego que se vende como prácticamente una experiencia multijugador, el error es grave. Pero antes de explicar más detalladamente esto, hablemos del juego.

‘Starblood Arena’ lleva a los jugadores a un futuro donde diferentes mercenarios y pilotos de toda la galaxia luchan entre sí en una serie de frenéticos combates. A lo largo de una serie de entornos cerrados, los nueve personajes elegibles tendrán que enfrentarse a bordo de sus naves dotadas de armas de todo tipo.

En cada combate conseguiremos monedas con las que comprar modificadores y personalizaciones para nuestros vehículos o pilotos. Todo ello mediante una especie de reality show espacial llamado ‘Starblood Network’.

Análisis de 'Starblood Arena' (PlayStation VR)

Tres son los modos que podemos elegir para jugar online: Masacre, el clásico deathmath para 8 jugadores, con la variedad de poder jugar en solitario o en equipo; Fútbol, donde tenemos que capturar un satélite y llevarlo hasta la base enemiga, e Invasión, que se puede jugar solo o en cooperativo, y en él tenemos que defender una serie de bases de oleadas de enemigos.

Por otro lado, si en lugar de jugar online queremos hacerlo en solitario, existen cuatro propuestas: Circuito abrasador, que es una especie de liga por equipos contra bots; el modo Escaramuza, similar al Masacre mencionado antes; Fútbol e Invasión. Todos ellos podemos jugarlos con los ajustes y el número de bots que seleccionemos en el menú principal.

Análisis de 'Starblood Arena' (PlayStation VR)

Pero los modos de juego de ‘Starblood Arena’ se antojan demasiado clásicos y poco innovadores para lo que podría ofrecer el juego. Su propuesta es muy divertida, pero terminará convirtiéndose en monótona.

Aun así, el buen doblaje al castellano que tiene, unido a la banda sonora rockera que suena mientras luchamos, le dan un plus al juego. Pero a su vez, los largos tiempos a la hora de encontrar partidas online hacen que se vuelva tedioso y que deseemos casi jugar a otras propuestas similares, como ‘RIGS’.

Eso sí, una de sus últimas actualizaciones han hecho compatible el juego con el joystick HOTAS 4 de Thrustmaster y si ya de por sí los juegos en VR crean inmersión, jugándolo con este periférico la experiencia aumenta muchísimo.

¡No te vayas sin comentar!

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.