El Bar sin Nombre

Puede que los villanos metan en mil apuros a los héroes y que todo su afán sea destruirlos, pero las aventuras de nuestros personajes favoritos no serían lo mismo sin ellos. No obstante, por muy malvados que sean, también son seres vivos (al menos la mayoría de los casos) y tienen tanto derecho como el que más a tener un local donde reunirse para tomarse unas copas, echar una partida de cartas, de billar o de dardos, establecer nuevos contactos, contar sus batallitas a otros tipos de su misma calaña o planear nuevos delitos. La cafetería conocida como el Bar sin Nombre es, sin lugar a dudas, el lugar elegido por la plana mayor de villanos de la factoría Marvel.

Este local, vio la luz por primera vez en ‘Captain America‘ nº 318 (1986), obra de Mark Gruenwald y Paul Neary, cuya portada puedes ver a la izquierda de este párrafo. Originalmente, se encontraba ubicado en una tortuosa carretera secundaria de Ohio, aunque con posterioridad se trasladó a Nueva York. Además de los clientes habituales, cabe destacar en el bar la presencia de Jake, el camarero y Deke, el último propietario. Aunque no sea un villano, el Castigador se ha dejado caer con frecuencia, oportunamente disfrazado, ya que considera el local como el lugar adecuado para empezar a llevar a cabo sus cribas personales.

Citado a media voz en los bajos fondos criminales de Nueva York, este tugurio tiene abiertas sus desvencijadas puertas a todo villano, actual o retirado, que desee entrar, siempre y cuando respete las dos reglas de oro: no hacer preguntas y evitar pelear dentro del establecimiento, aunque la segunda ha sido violada con frecuencia.

Como todos sabemos, las apariencias engañan y, de puerta para fuera, el Bar sin Nombre parece un local destartalado, el cual forma parte de un edificio abandonado hace años, pero la realidad es bastante diferente. Una vez penetras en su interior, encuentras un establecimiento moderno, bien organizado y provisto de un guardarropa para el armamento de los villanos. Como, en un lugar de este tipo, toda seguridad es poca, el bar cuenta también con un portero, cuya principal función es la de verificar que los clientes sean quienes realmente dicen.

Dentro de local da igual que seas un criminal experimentado o un novato. De hecho, es habitual la presencia de villanos de serie ‘z’, cuyo mayor interés es escalar puestos en el mundo del hampa, a través de contactos y de la recopilación de información. Aunque la clientela se ha llevado sustos en más de una ocasión, como cuando el maestro del disfraz conocido como Azote se presentó en el local y empezó a matar gente.

Para hacer frente a esta amenaza, Gary Gilbert (conocido en el pasado como el peligroso villano Tizón) planeó reunir a un grupo de villanos y acabar con el problema. Dado que la recompensa era bebida gratis, hasta un total de dieciocho criminales de segunda fila (entre los que se encontraban el Remachador, Turner D. Century y el Hombre Pájaro) se presentaron allí, dispuestos a matar a Azote. El propio Gary montó un escáner de retina para evitar que pudiera entrar, pero el maestro del disfraz se presentó ataviado como si fuera el camarero Jake y los acribilló a balazos.

Aunque Acueducto, que se salvó de la matanza, buscó la ayuda del Capitán América para detener de manera definitiva a Azote, el bar de Ohio cerró definitivamente sus puertas. En cuanto a los dieciocho cadáveres, el Encapuchado se encargó de resucitarlos para que mataran al Castigador, pero regresaron a sus tumbas tras fallar en su intento.

Cuando el Bar sin Nombre reabrió, esta vez en Nueva York, estuvo regentado durante un tiempo por el Hombre de Arena, que aprovechaba su posición para hacer negocios delictivos con sus clientes, aunque también lo utilizó para fines más solidarios, como es el caso del velatorio del Zancudo. No obstante, a causa de una bebida derramada, se ocasionó una pelea que ni la oportuna aparición de Spiderman logró sofocar. La cosa se complicó aún más cuando se descubrió que el Castigador, convenientemente disfrazado, también se encontraba allí. Fiel a su manera de ser, Frank Castle hizo estallar el lugar.

Pese a todo, el bar volvió a ser reconstruido, además de equipado con un vidrio reforzado, esta vez bajo el mandato del ya citado Deke quien, aparte de mantener las mesas de billar y mostrar las hazañas criminales en el televisor, fomentó el negocio de las apuestas sobre peleas entre héroes y villanos que, lógicamente, eran el pasatiempo preferido del bellaco conocido como el Apostador. Sin embargo, cuando se descubrió que este criminal hacía trampas cuando no le convenían los resultados, se le negó la entrada al Bar sin Nombre.

El asalto de Spiderman y Daredevil, sumado a la orden de clausura del capitán de policía Ken Watanabe supuso el cerrojazo final del local, o al menos eso es lo que se cree. Si se ha abierto un nuevo Bar sin Nombre en alguna parte, de momento está pasando inadvertido.

Existen otros locales frecuentados por una clientela similar, como es el caso del Bar de Josie, o del antro donde la Cosa y el Hombre de Arena tomaron copas durante un periodo de amistad y, para gente selecta, el Club Fuego Infernal.

En nuestro país, también tenemos nuestro propio Bar sin Nombre, según dice Estopa en su canción ‘Por la raja de tu falda’, aunque todo parece indicar que es mucho menos peligroso que el americano.

Fan del mundo de los cómics, sobre todo de Marvel. Me gusta tanto escribir como actuar y sueño con hacer de esto mi modo de vida.

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