Reseña de ‘Cuerpo y alma’, publicado por Norma Editorial

Cuántas veces le habré preguntado a mi cuerpo y alma el porqué. Parece mentira que la rapidez con la que sale disparada una bala de la recámara de tu Smith & Wesson puede ser directamente proporcional a la fuerza del arrepentimiento que crece en tu interior. Quizás si el Delorean de McFly y compañía fuese realidad, no dudaría en volver a esa noche, fatídica noche de hace unos meses, a esa maldita fiesta de esnobs neoyorquinos en la que sin pensarlo dos veces, enfrente de ese cocainómano bien vestido, quité el seguro, ¡clak!, y apreté el gatillo, ¡bang!, hasta tres veces más ¡bang, bang, bang!.

Le dejé seco. Más seco que la mojama. ¿Y por qué lo hice? Pues porque eso es lo que soy y eso es lo que hago. Un maldito sicario, un asesino a sueldo que vende su alma y sus remordimientos por varios miles de verdes. ¡Y cómo huelen de bien! El único aroma que me relaja, después del de la pólvora, y el de una buena viuda de 250 gramos (con queso) del Roger’s.

¡Y miradme ahora! En el espejo no me reconozco. ¿Pero qué me han hecho? ¿Y quién? ¿Qué mente perturbada sería capaz de dejarme así para el resto de mis días? Os aseguro que conozco bien a la Sra. Venganza. He sido su fiel acompañante durante muchos años, pero parece que el que va a llamarla hoy para encargarle un buen plato frío, soy yo. Soy Frank Kitchen, que empiece la fiesta….

¡La fiesta de la reseña!…ehm, sí, vale, vale, no me matéis. ¿Os he dejado con el “hype” por las nubes y ahora os corto el rollo? Lo siento, pero me estreno en esta maravillosa Casa de EL y de alguna forma tenía que lograr captar vuestra atención. Y no se me ha ocurrido mejor forma que introduciros esta gran película gráfica de forma narrada. ¿Os ha gustado?

Bien, y ahora, si habéis llegado hasta esta línea y no me habéis mandado a paseo, os invito a que me acompañéis en esta sanguinaria y turbulenta historia de venganza, amor y muerte, que nos trae Norma Editorial en una cuidada edición integral (128 páginas) con cubiertas cartoné y precio recomendado de 25 euros. Nos llega de la mejor “bande dessinée” a manos de un triunvirato del tebeo que se está forjando un hueco en la historia del género noir/policíaco y que ya nos dieron ‘Balas perdidas‘, cuya reseña podéis leer aquí.

Ahora que ya estáis sentaditos y situados dentro de la trama de la historia, os cuento que el guion original ha sido escrito por Walter Hill, mítico guionista de cine con filmes tan célebres a sus espaldas como ‘The Warriors’, ‘Driver’, ‘La presa’, ‘Forajidos de leyenda’, ‘El fugitivo’, ‘Limite: 48 horas’ o ‘El último hombre’. Actualmente este tebeo que hoy nos emplaza se encuentra en proceso de transformarse en película, con, abróchense los cinturones, ni más ni menos que Michelle Rodríguez y mi amada y adorada Sigourney Weaver como protagonistas. Sin duda este emblemático cineasta hollywoodiense sabe bien cómo jugar sus cartas.

La adaptación del guion al tebeo viene de la buena mano y “savoir faire”de Alexis Nolent, más conocido como Matz (‘Shandy 2: Le dragón de Austerlitz’, ‘The Killer’, ‘Balas perdidas’). Matz lo adapta con maestría, utilizando un mucho más que destacable narrador protagonista en primera persona, técnica narrativa de la que soy un gran amante, ya que considero que ayuda mucho al lector a enfatizar con el personaje principal de la historia.

La magistral línea y el color van a cargo de Jef (‘La Traque para Delcourt’, ‘Balas perdidas’). A destacar los llamativos y trabajados fondos de cada viñeta y la espectacularidad de las escenas de acción, en las que el color, las luces y hasta las onomatopeyas son protagonistas igual de importantes para dotar de realismo y veracidad a lo que sucede.

Este trío pues, nos regala una historia que contiene todos los elementos primordiales de las novelas de gánsteres. Bares de mala muerte, moteles de poca monta, dinero negro, armas (muchas), sangre, sexo (mucho) y en mitad de todo este barullo, un protagonista con ganas de venganza. Frank Kitchen se acaba de despertar en una habitación de un roñoso motel en San Francisco, lleno de vendas por todas partes. Le han fastidiado bien (ya veréis por qué) y en medio de un mar de dudas, decide averiguar quién ha sido para acabar con su miserable existencia. Como siempre, el amor estará muy presente, y me alegra decir que en este caso hasta romperá barreras sociales y culturales, ¡bravo!

En resumen, se trata de un cómic que sigue los cánones del subgénero cinematográfico policial y criminal llamado “hardboiled” (violencia y sexo explícito), en el que las frases épicas, los bailes de puñetazos y las balas no faltan, ni tampoco sobran. Por tanto, menores de edad o amantes de las mariposas, los ponis y las infusiones de poleo-menta… I’m sorry!

Como última aportación y antes de desaparecer hasta la siguiente reseña, si os apetece acompañar la lectura de una música apropiada os recomiendo que escuchéis el disco ‘Rising Son’ del músico de jazz Takuya Coroda. Si queréis rematar la lectura con una buena película, sin duda alguna ‘La piel que habito’ de Almodóvar. Y si os habéis quedado con ganas de más lectura, no dudéis en echarle un ojo a ‘Balas perdidas’, de los mismos autores y también publicado por Norma Editorial en nuestro país.

Matz

Nacido en 1967 en Rouen, tras licenciarse en Derecho y ejercer diversos oficios, se estrena como guionista en 1990 con el álbum Bayou Joe, ilustrado por Jean-Christophe Chauzy y editado por Futuropolis. Con el mismo dibujante escribe varias historias cortas para la revista À Suivre de la editorial Casterman, la cual las recopilaría en el álbum Peines perdues. Un encuentro, a través de un amigo común, con Luc Jacamon y la pasión común de ambos por el género policíaco da a luz en 1998 la exitosa ‘El asesino’, de la que aparecerían cinco álbumes hasta 2003, también editados por Casterman. A partir de 2004, Matz guioniza dos nuevas series: la también policíaca ‘Una bala en la cabeza’, llevada al cine de la mano de Walter Hill y la histórica ‘Shandy, un anglais dans l’Empire’. Posteriormente ha adaptado al cómic la novela ‘Adiós muchachos’ y ‘La dalia negra’.

Walter Hill

Walter Hill es un productor, realizador y guionista americano. Es conocido sobretodo por sus filmes de acción con toques de western. Ha producido la serie de ‘Alien’, escrito ‘La huida de Sam Peckinpah’, dirigido los filmes de culto ‘The Warriors’ y ‘Calles de fuego’ y adaptado a la gran pantalla el cómic ‘Una bala en la cabeza’. ‘Balas perdidas’ es su primera incursión en la novela gráfica. Su segunda novela gráfica, ‘Cuerpo y alma’, publicada en Norma Editorial, será adaptada al cine y contará con la presencia de Sigourney Weaver y Michelle Rodríguez.

Jef

Jef es dibujante y músico. Tras sus estudios de diseño gráfico decidió dedicarse al mundo del cómic y ha colaborado en multitud de obras colectivas. Ha publicado una biografía de Jim Morrison y dibuja la serie ‘La Traque’ para Delcourt. Sus dos últimas obras son ‘Balas perdidas’ y ‘Cuerpo y alma’, adaptadas de guiones de Walter Hill.

Cuerpo y alma portada norma editorialWALTER HILL VUELVE CON ESTE CÓCTEL TRANSGÉNERO DE SANGRE Y FURIA

Frank Kitchen es un asesino a sueldo conocido por su eficiencia y discreción. Pero cuando se tienen tantas muertes a las espaldas, se crean enemigos. Frank cae en una trampa y se encuentra en una situación totalmente nueva. La peor venganza no siempre es la muerte.

Tras el éxito de Balas Perdidas, Walter Hill (The Warriors, Calles de fuego) vuelve a formar equipo con Matz y Jef para traernos una historia que renueva el género policíaco y que será llevada a la gran pantalla con Michelle Rodríguez y Sigourney Weaver.

Una historia llena de adrelanina, sangre y acción con toda la mala leche de uno de los grandes cineastas de Hollywood.

Cuerpo y alma

Reseña
Guion
Dibujo
Edición
Nacido en Granollers (Barcelona) una madrugada del año 1982, ha crecido rodeado de música, libros, cine y cómics, muchos cómics. A sus 35 años es escritor, director creativo en Biombö Studio y co-director del Festival de cine fantástico Fantàstik Granollers. Su personaje favorito es Lucky Luke, y su cómic favorito es 'Transmetropolitan', de Warren Ellis.

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