Reseña de ‘Nick Fury’ #1

Nick Fury

Hace más de un año os hablé de ‘La Visión‘ de Tom King, en aquella reseña comentaba lo divertido que es buscar entre las decenas de colecciones que tiene Marvel, aquellas que a priori, son poco conocidas, pero que por su enfoque diferenciador son de enorme calidad. Siguiendo con esta línea argumental podría hablar de varias colecciones, como de la recientemente finalizada ‘Spider-Woman‘, pero hoy me centraré en la más actual de todas ellas, ‘Nick Fury‘ de James Robinson y ACO, de la que hace poco os mostramos un primer vistazo.

Nick Fury 1Leyendo ese nombre sabemos rápidamente de qué nos hablan, pero no exactamente de quién y es que los últimos años han sido realmente turbulentos para el apellido Furia. Uno blanco, uno afroamericano, padre, hijo, versión de otro universo… Muchas han sido las historias que se han contado del espía por excelencia de La Casa de la Ideas y muchas las polémicas que ha desatado, pero dejemos los perjuicios de lado, todos sabemos lo que hace Nick Furia y en un cómic como este, lo importante no es el quién sino el cómo.

En este primer número nos encontramos con una historia de espionaje “made in SHIELD”. Infiltración, distracción, búsqueda de información y huida, el ABC del espía. A nivel de historia no se nos cuenta nada nuevo pero no por ello es aburrido, todo lo contrario. El cómic es pura diversión, la simpleza del argumento y los escasos diálogos del cómic no lo convierten en algo ligero y anodino porque la narración está en las viñetas, no en las letras.

Nos encontramos con un trabajo coral por parte del equipo creativo, a cargo de la historia encontramos a James Robinson, sobradamente conocido. Como he comentado, la trama no es muy innovadora y tiene ciertos detalles mejorables, pero sus guiones se alejan del convencionalismo y la planificación de cada página, para el lucimiento del dibujante, es realmente meritoria. Algo similar pasaba con la colección de ‘Viuda Negra‘ a cargo de Mark Waid y Chris Samnee.

Nick Fury portadaAl dibujo tenemos a ACO (junto a su entintador Hugo Petrus) que llega a Marvel tras su paso por la colección de ‘Midnighter‘. Aquí nos encontramos con un trabajo distinto pero manteniendo sus rasgos distintivos, como por ejemplo, la narración dinámica a través de viñetas aparentemente desordenadas pero muy bien seleccionadas. Además realiza unas “splash pages” que son una delicia artística. Es por ello que se tarda un buen rato en leer este número, ACO te obliga a analizar cada viñeta y cada composición para no perderte ningún detalle de la narrativa. El estilo utilizado recuerda a los dibujos de Jim Steranko durante su aclamada etapa del personaje a finales de la década de los sesenta. Homenajeando el estilo pop de dicha época, ACO atrapa a nuevos lectores a la par que apela a la nostalgia de los más veteranos.

Completando el apartado gráfico tenemos a la colorista Rachelle Rosenberg. Vivimos tiempos en los que los coloristas, al fin, reciben el protagonismo que merecen y aquí Rosenberg nos enseña por qué. La paleta de colores que utiliza en este caso, le da una personalidad única al cómic que permite reconocer al momento ante qué colección nos encontramos. Dicha paleta consta, elementalmente, de cuatro tonos: verde, rosa, azul y naranja. Es por ello que podría parecer un cómic psicodélico al más puro estilo del Doctor Extraño.

Con el paso de los números su marcado estilo puede llegar a saturarnos, el tiempo lo dirá. Lo que sabemos hasta ahora es que esta colección promete regalarnos un espectáculo visual con el enfrentamiento entre Hydra y SHIELD como excusa.

Reseña escrita por Aleix Aranda (@greenlanternBCN)

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