Reseña de ‘Pantera Negra’ de Ta-Nehisi Coates

Una nación bajo sus pies

Wakanda es una tierra que llora. Antaño, era la nación más poderosa de la Tierra. Su poderío tecnológico no tenía parangón en todo el planeta, y su tejido social se basaba en la química perfecta entre la innovación y el respeto por las tradiciones. Una casta de reyes guerreros, los Pantera Negra, protegían el reino de sus enemigos, al mismo tiempo que impartían justicia dentro de sus fronteras. Pero eso fue en el pasado. Hoy Wakanda es una sombra, cubierta por las cicatrices de las desgracias recientes. Ta-Nehisi Coates se convierte en maestro de ceremonias en este viaje al corazón de la nación de Wakanda, que sitúa la nación de Pantera Negra en el camino hacia el futuro.

Pantera Negra, T’Challa, nacía en las páginas de los 4 Fantásticos, producto de la portentosa imaginación de Stan Lee y Jack Kirby. Se presentaba además la poderosa nación de Wakanda, regida con sabiduría por el magnánimo protagonista de nuestra historia de hoy. Durante años, esta tierra prometida permaneció oculta al resto del mundo, mientras desarrollaba una civilización avanzada en lo tecnológico y lo social gracias a la presencia del valioso mineral vibranium. Como rey, T’Challa sostenía sobre sus hombros la tradición de la que es heredero junto a las responsabilidades de una nación que despertaba no pocas ambiciones en el exterior.

Durante años, la relación de Pantera Negra con el resto de los héroes de la factoría Marvel ha sido tambaleante, puesto que siempre ha antepuesto las necesidades de su tierra a los amenazas más allá de su frontera. El camino del joven rey no ha sido fácil y su país ha pagado el precio de muchas de las decisiones que ha tomado en su vida.

En los últimos tiempos, Wakanda ha sido golpeada con fuerza inusitada por sus enemigos. La primera sangre fue vertida por Namor, bajo la influencia de la Fuerza Fénix.T’Challa decidió dar cobijo en su reino a los Vengadores, considerados enemigos por la desatada fuerza cósmica que dominó a varios miembros de los X-Men y al rey de Atlantis. Armado de tan inconmensurable poder, Namor inundó la nación de Wakanda.

Por si esto fuera poco, durante el evento Infinito, la Orden Negra de Thanos también desató su poder sobre Wakanda, dando el golpe de gracia a una nación en agonía. El joven rey perdió el respeto de su pueblo y el país que había sido espejo para otras naciones se fragmentaba en su desesperación.

Un pueblo contra su rey

Pantera Negra ganó presencia gracias a las películas producidas por Marvel. Apareció en ‘La era de Ultrón’ y ganó protagonismo en la tercera entrega de las aventuras del Capitán América. No podía ser de otra forma, La Casa de las Ideas debía aprovechar el tirón, así que devolvieron el nombre de Pantera Negra a una cabecera del sello. Podía haber sido un regreso con simples intereses comerciales, pero resulta que Marvel apostó el todo con el todo en un título que rompe los convencionalismos de lo esperado en un cómic de superhéroes.

Como primer paso, la elección del guionista de la serie no dejó indiferente. Ta-Nehisi Coates no tenía ninguna experiencia en el mundo del cómic, pero su influencia y reconocimiento llamaron la atención de Marvel respecto al enfoque que podría dar el escritor a Pantera Negra. Coates es periodista y ensayista, comprometido con la situación de los afroamericanos en Estados Unidos. Desde luego, si se elige a un autor con posicionamientos tan claros en lo político y lo social, dejan claro que la editorial ponía sobre la mesa intenciones muy claras. El nombre de Coates en la colección significaba libertad creativa, intensidad en los contenidos y reflexiones inéditas en la editorial, por lo menos de manera tan explícita.

Ta-Nehisi Coates presenta una Wakanda rota. El poder de los reyes se desvanece. Los conflictos sociales son protagonistas de la vida diaria, y de los lodos de la inestabilidad interna surgen facciones rebeldes que exigen la cabeza de Pantera Negra. Se avecinan cambios para la nación, cambios de fuego y sangre, mientras T’Challa se debate entre el bienestar de su gente y sus responsabilidades en el trono.

Pantera Negra, desde la perspectiva de Ta-Nehisi Coates, se transforma en una intensa reflexión acerca del poder, sus exigencias y sus consecuencias. Wakanda es espejo de muchos de los conflictos que asolan el mundo, y el autor maneja los matices de gris de manera magistral. El que espere el brillante camino del héroe en estas aventuras de Pantera Negra, recibirá una dolorosa decepción. T’Challa es un hombre entre dos mundos, entre la espada y la pared, sometido a los peligrosos juegos de palacio. ¿Cómo mantener el poder mientras el país se desmorona?

Coates describe un personaje complejo, un protagonista muy lejos de lo esperado. Hay ocasiones en esta propuesta en la que las simpatías del lector se tambalean. Pantera Negra está en las antípodas del héroe intachable, y no serán pocas las veces en las que será muy complicado empatizar con sus posicionamientos. Al otro lado, las diferentes facciones rebeldes. En un país descompuesto y lleno de desigualdades, es sencillo entender el camino que emprenden en contra del poder establecido.

Esto es la guerra

A lo largo de los 11 números que dura este arco argumental, asistimos a un viaje complejo, que intenta ser reflejo de las aristas de los conflictos del mundo real, fuera de los cánones de los maniqueos enfrentamientos del mundo superheroico. Si bien es cierto que con cada paso las facciones quedan retratadas por sus actos, las cosas no son nada simples en el entorno de Wakanda. La tarea de Coates no es sencilla, pero en los matices que maneja en sus personajes y situaciones, nos lleva al corazón de Wakanda, una tierra en decadencia pero que lucha por mantener el orgullo de antaño.

Al mismo tiempo que los enfrentamientos del mundo físico se presentan como imparable escalada de tensión, Coates se lanza a las raíces de Wakanda en el viaje espiritual de Shuri, la hermana del protagonista. El encuentro con el pasado y las tradiciones, con la historia oculta de la nación, da enteros a la narración, mientras se da identidad a uno de los grandes aciertos de la serie, el tratamiento de personajes femeninos.

Ta-Nehisi Coates es osado, valiente, comprometido y coherente. No pierde ni por un segundo la idea que sustenta sus intenciones, incluso cuando la serie flaquea. Porque, a pesar de esa marcada personalidad, de su interesante planteamiento, Pantera Negra está muy lejos de ser una serie perfecta.

El magnífico escritor que es Coates paga cara su inexperiencia en el medio. Al ser su primera acometida al cómic, la serie presenta evidentes problemas de ritmo, y no son pocas las veces que la narración se vuelve un tanto farragosa. Coates aprende sobre la marcha, y sí que es cierto que en los últimos compases de la serie aprende a controlar mejor los tempos e incluso se acelera un poco en la resolución de sus tramas. El problema ha sido admitido por el guionista, y ha pedido algo de comprensión a los lectores desde diferentes foros.

A pesar de estos lastres, el resultado general de Pantera Negra es más que satisfactorio. Es diferente, se atreve a ir más allá que cualquier otro cómic de Marvel. Arriesga en todos sus frentes, aunque el precio sea alto. Las reflexiones que afronta son fuente de debate en lugar de ideología masticada y escupida sobre las páginas del cómic. Las fronteras típicas entre buenos y malos se dinamitan. Coates habla de la finísima frontera entre el demagogo y el libertador, entre el héroe y el terrorista. Lanza un esclarecedor mensaje sobre lo fatídico de un discurso cuando cae en las manos equivocadas para justificar el horror. No es sencillo caminar esos senderos con buen término, y el escritor supera los escollos con elegancia.

En el dibujo, la serie ha sufrido cambios importantes en el equipo creativo. Otro de los problemas que ha afrontado Pantera Negra es la espada de Damocles de las fechas de entrega. Una serie tan ambiciosa, como no podía ser de otra forma, ha encontrado dificultades en mantener la periodicidad exigida desde la editorial. Brian Stelfreeze fue el primer lápiz al frente de las aventura de T’Chala. Un tipo con mucho estilo y personalidad, manejaba con pericia personajes, espacios, movimiento y perspectiva. La sorpresa fue más que agradable en esos primeros compases de colección, sobre todo porque era complicado adaptarse de manera tan orgánica a las ideas de Ta-Nehisi Coates.

No hay amigos en la batalla

Las exigencias de la colección llevaron a compartir los créditos con un viejo conocido Chris Sprouse, conocido por su trabajo junto a Alan Moore en ‘Tom Strong’. Un cambio bastante suave, porque el estilo de ambos dibujantes se complementa de manera bastante vistosa, manteniendo la coherencia visual de Pantera Negra.

Ta-Nehisi Coates deja para el recuerdo un loable intento de hacer cómics más allá de los planteamientos de siempre. Con sus fallos, Pantera Negra es una serie más poderosa y convincente que la mayoría de títulos de superhéroes que vais a encontrar en las librerías. Requiere convicción por parte del lector, puesto que dinamita los cánones de lo esperado en esta clase de títulos. A cambio, Pantera Negra ofrece un desafío. El viaje al corazón de Wakanda, del espíritu de sus hombres y mujeres, marca el pulso del cómic en el siglo XXI. Le pese a quien le pese, claro.

Pantera Negra se edita como serie mensual de la mano de Panini. En formato grapa, incluye en su interior el correspondiente número de la colección USA, acompañado con los consabidos textos explicativos y artículos por parte de los redactores de la casa. El precio de las entregas varía, pero el precio ronda los 2,50 euros por grapa.

 

Ta-Nehisi Coates

Este respetado periodista y divulgador escribe para diferentes medios. En sus artículos, trata temas sociales, políticos y culturales, sobre todo relacionados con la comunidad afroamericana. En 2015 publicó el libro Entre el mundo y yo, que se hizo con el importante premio National Book Award. Pantera Negra es su primera aportación al mundo del cómic.

¡La serie revelación de la temporada, protagonizada por el último fenómeno cinematográfico Marvel! La indomable voluntad de la nación de Wakanda se ha visto reflejada siempre a través de sus monarcas. Ahora, T’Challa tendrá que afrontar la mayor prueba de su reinado.

Ver en Whakoom

Reseña
Guión
Dibujo
Edición
Sobre todo, lector. Sueño en viñetas.

¡No te vayas sin comentar!

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.