Reseña de ‘The Wicked + The Divine: El Acto Faústico’

‘The Wicked + The Divine’ trata sobre adolescentes con poderes divinos. Doce chavales que de la noche a la mañana se convierten en ídolos de masas, estrellas mundiales, adorados y odiados con pasión desmedida.

Adolescentes. Poderes. Adoración.

¿Qué puede salir mal?

El volumen ofrecido por Norma

En estos tiempos, con tanta ficción en diferentes formatos, a veces nos asola la sensación de que ya nos lo han contado todo. Lo único que nos queda son variaciones sobre el mismo tema, vueltas de tuerca más o menos efectistas o incómodo regreso al pasado. Luego está gente como Kieron Gillen y Jamie McKelvie, que desmontan a base de elegancia y mala leche todas las ideas preconcebidas que podamos tener sobre… bueno, sobre un montón de cosas. Porque ‘The Wicked + The Divine’ se basa en la mezcla de géneros inteligente y sofisticada para tratar muchos de los males que aquejan el siglo XXI. Y lo hace con un ojo puesto en la mitología, en la tradición mística, en el espíritu trascendente del ser humano.

Luego lo arroja a la cara del lector adornado con trazos de videoclip y grandes dosis de descaro. Sin filtro, seducidos por doce mocosos dispuestos a devorar el mundo, casi literalmente.

‘The Wicked + The Divine’ nos sitúa en un escenario fantástico, donde dioses reencarnados adoptan el estatus de estrellas mediáticas, seguidos con devoción religiosa por miles de fans. No se esconden. Muestran su poderosa imagen al mundo, que observa confuso algo que se escapa a la comprensión. Algunos, incluso, los señalan por ser algo blasfemo. Otros no creen que algo parecido a un dios tenga cabida en un universo racional. La mayoría sueña con ser como ellos, o compartir el mismo espacio que estos resplandecientes seres.

Por supuesto, el poder conlleva un precio. Dos años. Ese es el tiempo del que gozan los dioses entre los mortales. Después, la muerte. Tienen 24 meses para deslumbrar, inspirar o aterrar al planeta entero, que los observa. Entre estos seguidores tenemos a Laura. Una soñadora. Anhela la divinidad. Consigue algo por lo que cualquiera daría gustosamente un trozo de su propio cuerpo (y no, no es una metáfora): entra, de manera accidental, en el mundo de los jóvenes dioses. Se convierte en amiga (o algo parecido, claro) de, nada más y nada menos, la mismísima reencarnación de Lucifer. Eso no es cualquier cosa.

Por desgracia, los acontecimientos conducen a esta ambigua versión del príncipe de las mentiras a prisión. Por asesinato. La cosa se complica para Laura, empeñada en encontrar al auténtico asesino. Comienza entonces un viaje de descubrimiento acerca de sí misma, de la naturaleza de estos seres extraños, del poder de los mitos, de la fuerza de unos jóvenes transformados en imagen viva de las aspiraciones de cualquier ser humano. Son hermosos y temibles. Laura descubrirá en qué grado lo son cada uno de ellos.

Kieron Gillen fabrica su relato a partir de lugares bien conocidos por el lector. Reducido al mínimo, ‘The Wicked + The Divine’ es una especie de historia de detectives postmoderna. Hay una trama en la que se busca a un asesino. Eso nos lo han contado ya, ¿verdad? Por suerte, Gillen dinamita los ladrillos del procedimental, y ejecuta su propuesta armado de un exquisito gusto para lanzarnos a una montaña rusa entre el cielo y el infierno. Luminoso, eléctrico, sensual y travieso, el relato conduce a Laura hacia un universo con reglas propias. Los dioses se toman muy en serio su papel, podéis estar seguros.

El hogar de los dioses

Elegantes y morbosos, estos doce elegidos han convertido el universo en su escenario, conscientes del oscuro destino que les aguarda, aprovechando cada rincón que el salón de las delicias de la fama ofrece.

¿Quién en su sano juicio rechazaría algo tan tentador? ¿Qué es el resto de tu vida a cambio de todo?

Sobre estas cosas y muchas más reflexiona Gillen. Se pregunta si merece la pena renunciar a una vida completa por dos años de grandeza suprema. Si las relaciones con nuestros mitos son todo lo sanas que deberían en la sociedad de la información, y hasta qué punto tienen los ídolos los pies de barro. Nos desafía a que miremos al espejo a nuestro propio mundo, donde la imagen vale más que las palabras, donde el engaño forma parte inherente de la sociedad de Youtube e Instagram. Gillen nos lanza sin frenos a un mundo donde la ficción se hace carne, y resulta que el avatar del espíritu humano es número uno en las listas de éxitos.

También vemos el eterno enfrentamiento entre lo nuevo y lo viejo, la responsabilidad de hacerse mayor (sea lo que sea lo que signifique eso), el conflicto entre las expectativas que el mundo tiene sobre los protagonistas y la vida que ellos sueñan. Todo esto protagonizado por personajes que son carisma puro, armados de diálogos perversos y llenos de condescendencia divina. Gillen saca lo mejor de sí mismo como escritor.

Para más leña, ‘The Wicked + The Divine’ está dibujado de manera maravillosa.

En este punto, renuncio a mi objetividad. Adoro el trabajo de Jamie McKelvie. Adoro la capacidad de este dibujante para la conversión en viñeta de conceptos locos, complicados, ingeniosos y descarados. Se ganó mi corazón comiquero en la genial (y creo que injustamente tratada en su momento) ‘Jóvenes Vengadores‘ (podéis leer la reseña aquí).

McKelvie siempre encuentra el atajo a la sorpresa, su identidad visual es de esas que dejan con ganas de más. Es el diseño de personajes, la definición de la anatomía de los protagonistas, el genial espectro emocional de las expresiones de los no menos geniales primeros planos. Es el uso del texto como parte orgánica de la narración, el impactante contraste entre la visión casi naif de dioses y mortales y los conatos de violencia desatada. Son muchas cosas muy grandes que hacen del trabajo de este excepcional dibujante algo muy enorme. El color de Matthew Wilson redondea un trabajo excepcional. Hay muy poca gente con el carácter como artista de McKelvie. Creo, sinceramente, que hay que aplaudir cada vez que este tipo agarra un lápiz.

El éxtasis en The Wicked + The Divine

Es todo tan hipnótico que cuando cierras el libro pareces despertar de un sueño. Puede que, en ese momento, tengas la tentación de pensar en ‘The Wicked + The Divine’ como uno de esos productos alternativos poderosamente inflado por las expectativas, lleno de autocomplacencia o (por todos los dioses, voy a usar la palabra) pretencioso hasta lo molesto.

No te equivoques. A pesar de la modernidad atronadora que ejerce de fuerza primordial en el conjunto de la obra, Gillen es un tipo muy listo. No olvida que, por encima de todo, un cómic ha de ser divertido. Entretenimiento como bandera. Luminoso, desenfadado, ocurrente, y todo lo que se quiera decir, pero entretenimiento. Y como no pierde de vista este tono en ningún momento de su obra, ‘The Wicked + The Divine’ es todo un triunfo de la elegancia sutil por encima de vanidades. Aunque sí, es esa clase de cómic que la gente que dice que nunca lee cómics se compraría. Porque mola.

En todo caso, tenemos a Gillen jugando a ser una especie de Neil Gaiman descarado, con aires de estrella del rock. Hay conatos de cuento gótico, de fantasía como escape, trazos del cómic de superhéroes (¿Qué son muchos de estos pintorescos tíos en pijama si no dioses modernos?). Sobre todo, una experiencia lectora.

Como decía al principio, muchas veces parece que nos lo han contado todo. Pero si los encargados del cuento son Gillen y McKelvie, la cosa cambia. Gracias a estos autores, esa historia de la que te habías aburrido parece nueva y brillante.

The Wicked + The Divine llega a las librerías gracias a Norma Editorial. Encuadernado en rústica, ofrece en su interior 176 páginas a todo color. Incluye pintorescos extras acerca del proceso de creación de la serie, así como galerías de ilustraciones y portadas. El precio de venta al público es de 18 euros.

Kieron Gillen

Este aclamado escritor de cómics se dio a conocer en 2006 con la publicación de Phonogram, que además fue su primera colaboración de Jamie McKelvie. Posteriormente ha ganado peso en la industria gracias a etapas bastante reconocidas al frente de X-Men, y más recientemente, como guionista de una de las series punteras del universo Star Wars en formato cómic: la dedicada al señor oscuro del Sith, Darth Vader.

Jamie McKelvie

Uno de los dibujantes más personales de la industria, es reconocido por sus trabajos junto al escritor británico Kieron Gillen. Han compartido créditos en Phonogram, Jóvenes Vengadores y The Wicked + The Divine. Además, ha colaborado con otros ilustres guionistas como Matt Fraction o Dennis Hopeless.

LA NUEVA SERIE BRITÁNICA DE ÉXITO DEL CÓMIC INDEPENDIENTE

Cada noventa años, doce dioses regresan como jóvenes. Los aman. Los odian. En dos años, mueren todos. Está ocurriendo ahora. Está volviendo a suceder.

Kieron Gillen, Jamie McKelvie y Matthew Wilson (Phonogram, Jóvenes Vengadores) llegan con una fantasía moderna en la que los dioses son las estrellas del pop definitivas y las estrellas del pop son los dioses definitivos.

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