El Videoclub: El Hombre Lobo (1941)

No es ningún secreto que Drácula, el monstruo de Frankenstein y el Hombre Lobo son los tres pilares fundamentales sobre los que se sujeta el género del cine de terror clásico. Pero, mientras los dos primeros son siempre los mismos personajes, en el caso de los licántropos son diferentes entidades las que sucumben a la lupina enfermedad, dando pie a distintos argumentos para los guiones de la literatura, los cómics, las series de televisión o el cine.

Es precisamente el séptimo arte el que nos  interesa en esta ocasión, ya que, en los siguientes párrafos, podrás leer la crítica de la película ‘El Hombre Lobo‘, cuyo estreno tuvo lugar en el año 1941. Por tanto, que nadie se deje engañar por la imagen que encabeza el artículo, ya que, evidentemente, se trata de un largometraje rodado en blanco y negro. Y esta es nuestra opinión sobre él:

La película, bajo la dirección de George Waggner, tiene una duración de 67 minutos y está protagonizada por Claude Rains (como Sir John Talbot), Warren Williams (en el papel del doctor Lloyd), Ralph Bellamy (que encarna al coronel Montford), Patric Knowles (que da vida Frank Andrews), Bela Lugosi (que interpreta a un zíngaro conocido como Bela), Maria Ouspenskaya (que interperta a la zíngara Maleva), Evelyn Ankers (que hace de Gwen Conliffe) y Lon Chaney Jr. (que se mete en la piel de Larry Talbot, que es el letal Hombre Lobo de este largometraje).

La película comienza con la definición de la palabra ‘licantropía‘ sacada de una supuesta enciclopedia:

Enfermedad mental del ser humano, que imagina que es un Hombre Lobo. Según una antigua leyenda, que aún persiste en ciertas localidades, la víctima asume las características físicas del animal. Hay un pequeño pueblo, cercano al castillo de Talbot, en el que, al parecer, se han vivido experiencias recientes con estas criaturas.

Tras muchos años de distanciamiento, Larry Talbot regresa al castillo de su padre Sir John Talbot, en Gales, para asistir al entierro de su hermano, que murió en un accidente de caza. Poco después de su llegada, al asistir al asesinato de una mujer a causa de un lobo, entabla un fiero combate con el animal, al que logra matar, después de haber recibido un mordisco por parte de la bestia. Lo que Larry ignora es que se ha enfrentado a un licántropo y, al ser infectado por él, su destino es convertirse en Hombre Lobo. Según dice la leyenda:

Incluso un hombre puro de corazón, y que reza sus plegarias todas las noches, puede convertirse en lobo, cuando el lobo aúlla y brilla la luna en otoño.

Hay que partir del hecho de que la película es de principios de la década de los cuarenta, lo que nos permite comprender los paupérrimos efectos especiales con los que cuenta, aunque resulta un poco decepcionante que las transformaciones (que en teoría deberían ser lo más atractivo del filme) se lleven a cabo a base de fotogramas y solo podamos verlas en las extremidades inferiores y en el rostro del personaje. Aparte, resulta algo chocante ver a un Hombre Lobo que camina erguido y desconcierta el hecho de que no se vea la luna llena en ningún momento del filme.

Otro detalle digno de mención es el hecho de que la película dure poco más una hora y la bestia no aparezca hasta el minuto cuarenta, lo que da a entender que el personaje estrella del filme (no confundir con el actor) cuenta con menos minutos en pantalla que el resto del elenco principal. No obstante, la oscura y letal sombra de la lincatropía acecha sobre los personajes durante todo el metraje.

Sin lugar a dudas, el actor de más renombre del reparto es el conocido Bela Lugosi, famoso por haber interpretado en diversas ocasiones al conde Drácula, que aquí asume el papel de un vidente zíngaro, cuyo nombre coincide con el del actor que lo interpreta. Aunque su presencia en pantalla es  bastante breve, el personaje resulta clave en la trama, aunque no diré por qué, para no desvelar la sorpresa a aquellos lectores que sientan interés por ver el filme.

Al ser un producto de escaso metraje, contar con un argumento bastante simple y tener unos efectos especiales tan sencillos, hoy en día sería tachada de ‘película de serie Z’. Sin embargo, si mirásemos la película a través de los ojos de los espectadores de 1941, es posible que nuestra opinión fuese radicalmente distinta.

En definitiva, se trata del segundo acercamiento cinematográfico al mundo de la licantropía, después de ‘El lobo humano’ (1935) y logró convertirse en el clásico más popular del género de terror de los años cuarenta en los Estados Unidos. Junto a su predecesora y a todas las que vinieron después, fueron sentando las bases que nos han permitido llegar hasta los Hombres Lobo actuales. Y por ello, esta película, merece nuestro respeto.

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