Reseña de ‘Año 1000: La Sangre’

El volumen de Año 1000: La Sangre

Las grandes historias, los mitos y leyendas que forman parte de la tradición literaria, encuentran la forma de acomodarse a los tiempos de una forma u otra. Su universalidad, su fuerza dramática, aguanta el envite del paso de los siglos, y se presenta nuevo y brillante al público. Buena muestra de esa capacidad adaptativa de las leyendas es este ‘Año 1000: La Sangre’, que renueva con fuerza un mito fundacional de la literatura castellana, el Cantar de los Siete Infantes de Lara. El guionista Manolo Matji y el dibujante Sergio Córdoba bucean en la historia, en la tradición popular y en el mito para construir una historia de venganza y traición que sitúa al cantar original en el siglo XXI.

Lo cierto es que el origen de la leyenda se pierde en la bruma de los tiempos. pero llega a nuestros días gracias a las recopilaciones medievales que se hicieron de los distintos fragmentos de la leyenda. Junto con el `’Cantar del Mio Cid’, se puede considerar este poema de los Infantes de Lara como el gran exponente de la épica en la literatura española. Pero esto no es una clase de literatura, así que tranquilos, que hasta aquí llega el contexto histórico de la obra. Porque la reconstrucción de Matji deja atrás ese aspecto vetusto en la esencia de la historia. El relato de este guionista adapta el contexto y el drama, pero transforma la fuerza de la leyenda en algo que el público pueda digerir, superando las barreras del formato en el que el poema se ha mantenido a lo largo de los siglos.

Y es que, como cuenta Matji en la propia obra, ‘Año 1000: La Sangre’ ha dado muchas vueltas hasta llegar a la viñeta. Imaginado como película en principio, el empeño del guionista hizo mutar su visión de la terrible venganza de los de Lara en cómic, la única manera viable de que el guión viese la luz. Incluso así, el camino no ha sido fácil, y es de aplauso el amor del ideólogo de esta versión por la historia, convencido del potencial dramático de unos hechos cargados de intensidad atemporal.

El drama en sí nos cuenta una brutal trama de venganza, en la que la sangre no es impedimento para la traición. Matji se aferra al texto original, e incluso completa el guión con partes extraídas literalmente de las fuentes medievales. Sin embargo, enriquece aquellos textos con aportaciones que hacen de la historia de épica y tragedia un auténtico mosaico de bajezas humanas. Lujuria, pasiones mortíferas desatadas, envidia y sed de sangre son los resortes que aprieta el guionista en la construcción de los personajes. Si bien hay nobleza en los infantes y templanza en su madre, Sancha, los demás protagonistas se ven arrastrados por la sangre.

Un mundo de violencia

Matji consigue dar la vuelta a la propuesta, y, en el fondo, nos cuenta una historia de mujeres. Atrapadas en un mundo de hombres, sometidas a las circunstancias, pero capaces de hacer arder el mundo. Sin duda alguna, Sancha y Lambra son dos caras de la misma moneda, pero dos fuerzas de la naturaleza al fin y al cabo, sobre las que recae la mayoría del peso de la obra. Un mundo violento, donde la espada habla con más fuerza que las palabras, y las lealtades dependen del peso del oro o la locura lujuriosa, es el escenario donde estas dos mujeres son el viento de una tormenta sangrienta destinada a ser leyenda y trascender los siglos.

El escritor y cineasta enmarca su acción en el año 1000, época convulsa para le Península Ibérica. La guerra era el estado de existencia en el territorio, y los reyes mantenían su poder con endebles alianzas. Los inestables reinos cristianos se enfrentaban a  una civilización islámica en esplendor, y Matji traslada ese ambiente de relato fronterizo a la esencia de ‘Año 1000: La Sangre’.

En el apartado artístico, encontramos a Sergio Córdoba, dueño de un estilo dinámico, lleno de movimiento y expresividad. Parte de la simpleza en el trazo, y construye un mundo propio donde los personajes son protagonistas absolutos de la viñeta. No es especialmente espectacular en el diseño de viñeta, pero acierta en las composiciones en cuanto al clasicismo que respira la propuesta de Matji. Es de esa clase de dibujantes que comprende perfectamente la función del dibujo como parte orgánica de un todo, y por lo tanto renuncia a excesos personales para dar lo mejor como narrador.

Se nota la formación como animador de este artista, que dota de vida a sus creaciones en la viñeta con facilidad asombrosa. Mención aparte, la genial selección de la paleta de colores, basado en el sepia y el fabuloso uso de las tintas. Trabajo que redondea y da valor estético a la propuesta de Matji, que creo que no podría encontrar mejor compañero de viaje.

‘Año 1000: La Sangre’, nos lleva a una época en la que el mundo temía el cambio, vivía con una amenaza casi mística sobre el fin del mundo. El tono de esta obra es triste, melancólico, pesimista, atroz en ocasiones cuando se retrata con crudeza el horror de la violencia cotidiana. Se rubrica esa sensación con el sensacional cierre del volumen, donde los autores reflexionan sobre el devenir de la historia y sus monstruos, a la capacidad de las historias para formar parte de nuestra identidad, de ser visibles en el día a día en los pequeños detalles de nuestro alrededor. Un homenaje a nuestro pasado literario con intenciones renovadoras, que nos recuerda, como decía al principio, el poder de nuestros mitos, la fuerza de nuestras leyendas, tan importantes para conocernos a nosotros mismos.

‘Año1000: La Sangre’, pone al día parte de nuestra historia literaria. El cómic da muestras de su valor como medio, y el cantar original deja patente su valor como relato. Gracias al empeño de dos autores que han encontrado la fórmula para que estas dos demostraciones artísticas conecten, disfrutamos de la leyenda. Toda una lección.

‘Año 1000: La Sangre’ se edita gracias a la colaboración entre Aleta ediciones y Evolution Cómics. Encuadernada en tapa dura, 168 páginas de drama medieval se complementan con una buena colección de extras sobre el proceso creativo de la obra. Una edición muy cuidada para un cómic diferente.

Manolo Matji

La carrera de Matji está ligada al cine desde 1972, sobre todo como guionista en diferentes formatos audiovisuales. Obras como ‘El sueño del mono loco’, ‘Los Santos Inocentes’ o ‘Turno de oficio’ nacen de la pluma de este infatigable trabajador de lo audiovisual. También ha probado como productor (en películas como ‘Opera Prima’ o ‘Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto’) y director (‘Horas de luz’). Fue uno de los impulsores del sindicado de guionistas ALMA, y director del mismo durante once años.

Sergio Córdoba

Dibujante y animador, ganó el premio a autor revelación en XVII Salón del cómic de Barcelona por su primera obra, ‘Freaks in Love’. Ha colaborado con guionistas de renombre como Santiago García o Zidrou, y publicado en editoriales tan prestigiosas como Astiberri o Dupuis. Combina su relación profesional en el mundo de la viñeta con trabajos para publicidad y en el campo de la animación.

Año 1000: La Sangre es una versión moderna de la leyenda de los Siete Infantes de Lara, cuyo origen se remonta a finales del siglo X, a un cantar de gesta que supone el ejemplo más antiguo de la épica española y, junto al Mío Cid, uno de los más importantes de la literatura castellana. A lo largo de los siglos, su historia se ha ido contando a través de romances, obras de teatro o novelas. Es una historia de disputas familiares; de ofensa, traición y venganza.

El enfrentamiento tiene origen en la ofensa causada por los Infantes de Lara, hijos de Gonzalo Gustios y Sancha Velázquez, a su tío Ruy Velázquez el día de su boda; y en otra disputa posterior con la esposa de éste, doña Lambra. Espoleado por la sed de venganza de su mujer, Ruy traicionará a sus familiares mediante un engaño: Gonzalo será cautivo, y los Infantes morirán decapitados a manos de los árabes. Años después de la tragedia, un hijobastardo de Gonzalo, concebido durantesu cautiverio, volverá a Lara para vengar asus hermanastros muertos.

La leyenda de los Infantes de Lara, con la fuerza trágica de la historia, con su evocación de costumbres bárbaras, o la expresión de sentimientos feroces que sabemos vivos en nuestros corazones, merece ser contada para los tiempos actuales.

El guionista de cine Manolo Matji y el dibujante Sergio Córdoba (La hija de la tormenta) reviven la que podría ser la piedra fundacional de la literatura castellana, presentada por Aleta-Evolution en un volumen de lujo redondeado por un prólogo de José Luis Cuerda, bocetos e Sergio Córdoba y un texto sobre la creación de la obra escrito por Manolo Matji.

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