Reseña de ‘Modesto y Pompón’

Si naciste en la década de los setenta o en la de los ochenta, y tuviste una infancia relativamente normal, casi seguro que te criaste devorando tebeos de la editorial Bruguera, tales como ‘Mortadelo’ y de ‘Zipi y Zape’.  En ellas, aparte de aventuras de los personajes que anunciaban en sus cabeceras, contenían  otras historietas, cuya extensión solía ser de una o dos páginas, protagonizadas por seres de lo más pintoresco. Si en ‘Mortadelo’ podíamos disfrutar de las disparatadas aventuras de ‘Tranqui y Tronco’, ‘Pafman’ o ‘Alfalfo Romeo’, la revista ‘Zipi y Zape’ nos amenizaba con personajes como ‘Los Cinco Amiguetes’, ‘Tito Glub’ o ‘Teo y Dorita‘, que es de la que nos interesa hablar en este artículo.

Sin embargo, aunque muchos de nosotros conozcamos a esta singular pareja por esos nombres, en 1955, año en el que aparecieron por primera vez en la revista ‘Tintín’, perteneciente a Éditions du Lombard, la página se bautizó como ‘Modeste et Pompon‘ (‘Modesto y Pompón‘ para nosotros). Se trataba de una joven pareja de los años cincuenta que, mientras vivían una gran multitud de peripecias, acercaban al lector a lo que por aquel entonces se consideraban avances tecnológicos e inventos modernos, aunque ahora los veamos como algo común. Aunque la longitud de sus historietas constaba de una sola página, en ciertas ocasiones se hacía referencia a acontecimientos sucedidos en aventuras leídas anteriormente, aportando a la serie una ligera continuidad que, sin embargo, no resultaba imprescindible para comprenderlas de manera independiente.

Apoyado en los textos de un gran número de guionistas, André Franquin, su dibujante original, se encargó de la parte gráfica de estos personajes hasta 1959, año en el que se puso fin a su contrato con Éditions du Lombard (para así colaborar solo con la editorial Dupuis, en la que había comenzado su carrera como historietista) y cedió la tarea de continuar las aventuras de Modesto y Pompón a Dino Attanasio, al que estaría formando durante un tiempo, con el fin de que aprendiera a dibujar correctamente a los protagonistas para que los lectores no notasen la diferencia.

Hasta seis dibujantes se han encargado de la parte gráfica de esta peculiar pareja, pero, sin lugar a dudas, André Franquin debe destacar por encima de todos al haber sido su creador. Es por ello que el tomo de Modesto y Pompón, que aquí analizamos y del que nos hicimos eco en un artículo anterior, se encarga de recoger las primeras 183 aventuras de esta cabecera, todas ellas realizadas por el mismo dibujante. A continuación, llevaré a cabo un breve repaso sobre los principales personajes que se dejan caer por estas páginas:

Modesto Flequillo:

Su nombre de pila fue sacado de un calendario por el editor Le Lombard. Es el único personaje que aparece en todas las historietas del tomo (aunque en una de ellas su presencia es puramente testimonial). Se sabe que le encanta pasar el tiempo con Pompón. Aunque tiene buen corazón, en ocasiones puede ser bastante temperamental, sobre todo si Félix y sus sobrinos o los vecinos Peñazo y Demorros consiguen sacarle de sus casillas.

Pompón:

Llamada así por Franquin, debido a los adornos que lleva en el pelo. No se sabe muy bien si es la novia o la amiga de Modesto, ya que salen mucho juntos, pero cada uno vive en su casa y nunca se han hablado románticamente ni se han besado. Suele ocuparse de aplacar las iras del protagonista cuando la situación lo requiere.

Félix:

Es el mejor amigo de Modesto. No obstante, las trastadas llevadas a cabo por sus sobrinos y los delirantes inventos con los que suele causar estragos en casa ajena, consiguen que tenga que salir huyendo en multitud de ocasiones.

Los sobrinos de Félix:

Aunque eran cinco quintillizos en un principio, acabaron por ser inexplicablemente reducidos a tres trillizos. Poco se sabe de ellos, aparte de que uno se llama Andrés y que se suelen pasar casi todo el día en casa de Modesto, al que le gastan las más incorregibles trastadas, pese a ser los sobrinos de Félix.

Señor Peñazo:

Padre de familia y vecino de Modesto. Su apellido consigue que no precisemos una explicación mayor sobre su forma de ser.

Señor Demorros:

También es vecino de Modesto. Al igual que en el caso del Señor Peñazo, sobran las aclaraciones sobre su apellido.

Sinforoso:

Tío de Modesto, que se instaló una temporada en su casa, junto a su gallo. Estuvo presente en un total de seis aventuras.

El hijo de Enriqueta:

Bebé de la prima de Modesto, al que el protagonista se encarga de cuidar en once historietas.

Aunque a las casas de cada uno de los personajes y al Ford Taurus que conduce Modesto no se les puede dar la categoría de personajes, son elementos que brillan con luz propia en las historietas. En el primero de los casos, se nos da una muestra de cómo difiere el estilo de vida de cada uno de ellos (si comparamos, por ejemplo, la decoración de la casa de Modesto con la que tiene Félix en la suya). El coche, por su parte, ha formado parte de diversos gags, bien transportando a los personajes de un lado a otro, bien por su mal funcionamiento.

El propio André Franquin define a sus personajes de la siguiente manera:

Pompón es amable, Modesto es un fanfarrón simpático, pero en el aspecto psicológico no se les puede pedir demasiado.

Verdaderamente, el volumen carga con un gran valor nostálgico para todos aquellos lectores que hayan disfrutado en su infancia con las peripecias de esta singular pareja y sus peculiares amigos y conocidos. Además  de eso, también sirve para darlos a conocer a las nuevas generaciones.

El tomo se complementa con una página de presentación que podemos ver a la derecha de este párrafo, un boceto ( todo ello al inicio del volumen) y cinco artículos: ‘El asunto de Modesto y Pompón o la historia de un verdadero-falso divorcio‘ (por Christelle y Bertrand Pissavy-Yvernault), ‘El modesto coche de Modesto‘ (obra de Isabelle Franquin, la hija del autor), ‘Los guionistas de Modesto y Pompón‘ (escrito por Hugues Dayez), ‘Modesto y Pompón, recuerdo del presente‘ (por Augustín David) y ‘Modesto y Pompón, bajo los focos y las sombras de Blondie‘ (obra de Philippe Capart). Además contamos con la bibliografía del volumen, los discos que escuchaba Franquin mientras dibujaba a los protagonista del tomo y la publicidad de otros títulos impresos por la misma compañía.

El ejemplar, a cargo de Dolmen Editorial, está correctamente publicado en cartoné, a todo color, con un tamaño de 28 × 21 centímetros y con un total de 232 páginas más cubiertas. Su precio es de 37,90 euros.

André Franquin (1924 – 1997), natural de Bruselas, comenzó su andadura como dibujante en 1946, dentro de la editorial Dupuis, donde creó  a importantes secundarios para las historietas de ‘Spirou’, entre los que destacan el conocido Marsupilami. En su colaboración con la revista ‘Tintín’, de Éditions du LombardFranquin dio vida gráfica a la que quizás haya sido su creación más famosa: ‘Modeste  et Pompon‘, traducido en nuestro país como ‘Modesto y Pompón‘ (1955). También se le pueden atribuir ‘Gaston Lagaffe’, conocido en España como ‘Tomás, el gafé’ o simplemente ‘Gastón’ (1957) e ‘Ideas negras’ para ‘Le trombone ilustré y fluidé glacial’ (1977), que Cairo y Norma se ocuparon de publicar en España. Franquin ha realizado un total de 19 álbumes de ‘Spirou’, 15 de ‘Gastón’ y 2 de ‘Ideas Negras’. El premio Adamson, considerado el Nobel del Cómic, le fue otorgado en 1980.

Creada por el indiscutible maestro del cómic André Franquin, la serie ‘Modesto y Pompón‘ apareció en 1955 en la revista ‘Tintín’. En forma de gags de una página, nos invita a presenciar la vida cotidiana de una joven pareja de los años cincuenta, cuya vida está salpicada de desventuras domésticas, relacionadas a menudo con  los avances tecnológicos que en aquel momento marcaban la modernidad.

Este integral recoge las 183 páginas firmadas por Franquin, que fueron publicadas originalmente entre 1955 y 1959, así como un amplio dossier ilustrado que incluye numerosos documentos inéditos. A través de cinco artículos escritos por especialistas (incluida la hija de su creador), podremos adentrarnos en las visicitudes que rodearon la creación de esta serie, su desarrollo y el papel que representa como testigo de una época y como auténtico clásico del cómic europeo. 

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Reseña
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Fan del mundo de los cómics, sobre todo de Marvel. Me gusta tanto escribir como actuar y sueño con hacer de esto mi modo de vida.

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