Reseña de ‘Star Wars: Han Solo’

La miniserie de Marvel

Hace ya un tiempo que los cómics del universo Star Wars volvieron a  la que fue su casa durante años. Marvel se hacía con los derechos de tan jugosa franquicia, a cuenta de fusiones empresariales y movimientos financieros. Desde entonces, parece que la versión en viñeta de este cosmos de ficción conseguía el brillo de antaño, con dos pilares fundamentales sosteniendo todo el concepto propuesto por Marvel/Disney, las colecciones ‘Star Wars’ y ‘Darth Vader’. Alrededor de estos dos títulos, diversas miniseries dedicadas a los nombres propios de la saga han aparecido en las librerías. De las últimas en llegar, Han Solo, donde vemos las aventuras en solitario del contrabandista más famoso de la galaxia.

En el título principal, Star Wars, Jason Aaron ha marcado el pulso de toda la franquicia con acierto y pulso, con pocos altibajos en la larga presencia de este autor al frente de la colección. Kieron Gillen ha dirigido el sendero por el lado oscuro del tenebroso señor del Sith, Darth Vader. Elegante como siempre, el escritor ha centrado su notoria etapa en las conspiraciones y los juegos de poder. A la estela de estos nombres propios, los entrañables secundarios de la saga espacial han conseguido su franja de popularidad en forma de miniseries, con las que la editorial da cancha a estos personajes al mismo tiempo que exprime las posibilidades económicas de la revitalizada franquicia.

Lando, la princesa Leia o Chewbacca son algunos de los protagonistas que han tenido una miniserie dedicada a sus correrías en solitario. Han Solo, icono de la historia del cine, aterriza en su propia serie de cinco números, y, tras su lectura, no puedo evitar la sensación de paso en falso que ha significado el periplo personal de este pícaro tan querido por el público.

No tengo ningún problema con que Marvel/Disney explote a sus personajes. Esto consiste en vender tebeos, no hay discusión al respecto. También partimos de la base de que las historias del universo Star Wars no necesitan ser arte y ensayo. Triunfan por su sencillez, por el uso de una serie de fórmulas que tocan la fibra del lector a base de épica y el carisma de sus protagonistas. No es que los fans seamos conformistas, pero entendemos las reglas básicas del cosmos creado por Lucas y las referencias que sustentan su recorrido. Con todo esto, a cambio, como lector, espero un mínimo de calidad en el producto que se me ofrece. Han Solo, me temo, no consigue alcanzar esa línea, y me deja una sensación parecida al timo de la estampita que hace mucho no sentía como consumidor de cómics.

El montón de chatarra más rápido de la galaxia

Marjorie Liu se encarga de la escritura de esta historia que comienza como una trama de espionaje dentro de las filas de la resistencia rebelde, y acaba en una mezcolanza algo indigesta. En sus primeros pasos, vemos a Han Solo en su habitat natural, como contrabandista en los lugares más sórdidos de la galaxia. Como no podía ser de otra forma, las circunstancias le obligan a formar parte de otra arriesgada misión para los rebeldes de los que pretendía desentenderse. Con la intención de salvar a los espías de la resistencia, participa en el Vacío del Dragón, la carrera más peligrosa del cosmos.

Esta es a grandes rasgos la premisa que ofrece Liu. El problema es que la historia se desvanece por las prisas, y por la incapacidad del relato para resultar emocionante a cualquiera de sus niveles. Se recoge el testigo de los mejores momentos de la saga. Tenemos persecuciones, giros de guión, salvación en el último suspiro. El problema es que Liu no hace que esos lugares comunes resulten brillantes, y da la sensación de que todo lo hemos visto ya. El Imperio está metido con calzador, los villanos resultan demasiado difuminados o faltos de personalidad, los secundarios parecen sobras que se arrastran por la trama, y las escenas de acción son repetitivas de más.

A esto se añade el pobre manejo de un tipo con el carisma de Han Solo. En esta aventura en solitario parece una versión domesticada del pícaro buscavidas que se ha convertido en auténtica historia de la cultura popular. Esto se amplifica si se tiene en cuenta que hablamos del Han Solo de primera época, todavía no tan comprometido con la rebelión y sí bastante comprometido con la supervivencia en un mundo bastante oscuro. Se renuncia a las posibilidades de ese aspecto sórdido de los rincones no tan luminosos del universo Star Wars, y se apuesta por una aventura para toda la familia sin demasiadas sorpresas.

Durante la lectura de esta miniserie de Han Solo, los desequilibrios en el planteamiento de la trama me sacaron varias veces de la lectura. Por un lado, da la sensación de que los secundarios necesitan un poco más de contenido, algo que los haga conectar con los lectores. Por otro lado, la aventura por la carrera espacial no da para mucho, y los hechos se precipitan para avanzar un aspecto literario tan escaso a cañonazos. En esa tesitura, en una historia que no da mucho, es bastante complicado pararse a dar vida a los compañeros de Solo en esta peripecia.

El Vacío del Dragón, al final, produce la misma emoción que hacer la declaración de la renta. No se transmite la sensación de peligro tan clásica de la saga, la que vimos en la huida hacia ninguna parte de ‘El Imperio contraataca’. En Han Solo tenemos lo mismo reducido al mínimo, como si el tropiezo constante en los grandes éxitos del material original pudiese salvar los muebles.

Han Solo y Leia: Los amores reñidos

Por si esto fuera poco, la solución final ofrecida por Liu me dio muchas ganas de arrojar el tebeo por la ventana. Precipitada, tramposa, sustentada en un exceso de parloteo que desconcentra. El anticlimax hecho viñeta.

Al dibujo tenemos a Mark Brooks. Por lo menos, hace atractivo el envoltorio, y lo cierto es que domina el diseño de los personajes con un toque realista que, a primeras, da buenas sensaciones a la retina del lector. Los episodios de combate entre naves estelares son bastante espectaculares, aunque van a rastras de la falta de estímulo que ofrece el desarrollo del guión.

El problema es que si aburre el recorrido, te das cuenta de que no todo son bondades en el estilo de Brooks. A pesar de ese buen trato a los personajes, hay pocos recursos. La caída en la repetición es la constante, y no hay mucho más que planos a nave seguidos de planos repetitivos al interior de la cabina del mismo vehículo. Figuras faltas de dinamismo, estáticas, vistosas en primer término, pero que, al final, no embellece la falta de contenido excitante de la historia escrita por Liu.

Como decía hace unos párrafos, entiendo que Disney/Marvel quiera mi dinero. No se confundan, en cuestiones de Star Wars, estoy más que dispuesto al maltrato de mis bolsillos. Pero no vale con colocar el nombre de una leyenda en la portada y esperar a que se pase por caja. El espíritu comercial de la franquicia no debe confundirse con el trato hacia el público pensando que éste es una ameba conformista que aplaude cualquier ocurrencia del departamento de marketing. Han Solo es una jugada bastante pobre. Creo que estaremos de acuerdo: el personaje se merece mucho más.

Han Solo es una miniserie de cinco números editada por Planeta Cómic en versión grapa. Sin demasiados alardes, sin ningún tipo de extra, salvo los incómodos añadidos publicitarios que suelen incrustar desde esta editorial en sus publicaciones de Star Wars. Lo podrás encontrar en tu librería favorita al precio de 2,50 euros cada entrega. Que la fuerza os acompañe, lectores.

Marjorie Liu

Esta escritora es una habitual de las listas de autores más vendidos. Comenzó su carrera con varias sagas de fantasía romántica, y para el mundo del cómic ha puesto su talento al servicio de personajes como X-23 o los X-Men

Mark Brooks

El dibujante de Han Solo es conocido sobre todo por sus diferentes colaboraciones con Marvel. Su arte se ha visto en Cable y Deadpool, Ultimate X-Men, o Amazing Spiderman.

La galaxia, oprimida por la implacable brutalidad de Imperio, vive un periodo de inquietud debido a que hay poca esperanza de cambio. Aún así, los rebeldes se han unido para enfrentarse a dicho mal.

A medida que la Rebelión va obteniendo poder, los imperiales han de emplearse a fondo para evitar los intentos de derrocamiento. Dado que esto mantiene ocupadísimo al Imperio, las oportunidades para llevar a cabo empresas criminales van en aumento.

Han Solo se ha apartado de la causa rebelde y ha vuelto a concentrarse en lo que mejor se le da, el contrabando. Desconfiado por naturaleza, duda de todo aquel que se cruza en su camino. Por desgracia para él, no va a poder pasarse toda la vida por debajo de los radares…
Después de Leia, Lando, Chewbacca y Obi Wan, Han ya tiene serie propia en la nueva etapa comiquera de Marvel.

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Reseña
Guión
Dibujo
Edición
Sobre todo, lector. Sueño en viñetas.

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