Reseña de ‘Green Lantern/Green Arrow’, de O´Neil y Adams

El tomo de Green Lantern/Green Arrow que ofrece ECC

Las décadas de los 60 y 70 del siglo XX fue una época de profundos cambios en los Estados Unidos. Una generación descontenta se enfrentaba a la de sus padres, empeñados en señalar con el dedo acusador la fragilidad del sueño americano. El desastre de la guerra de Vietnam, el asesinato de Kennedy, las protestas estudiantiles, las reivindicaciones de las minorías raciales… El duro despertar del sueño dibujaba una nación que estaba muy lejos de la irreal fantasía casi utópica que se dibujaba desde los estamentos oficiales. Claro está, el cómic, como cualquier arte, en un reflejo de la vida real, y Green Lantern/Green Arrow es ejemplo claro de producto hijo de su época.

En su momento, este puñado de tebeos causaron un importante impacto respecto a los contenidos del cómic comercial. Se atrevieron por territorios carne de polémica, rompiendo las imposiciones de la censura, al convertir las viñetas de la serie en un ejercicio de reflexión acerca de la rabiosa actualidad de la época. Sin olvidar su esencia aventurera, Dennis O´Neil y Neal Adams convirtieron las páginas de Green Lantern/Green Arrow en una suerte de road movie en las que ambos héroes partían a la búsqueda del auténtico espíritu de América.

O´Neil y Adams no deben ser desconocidos por el lector, puesto que componen uno de los dúos más recordados de la historia del medio. Entre otros éxitos, juntos dieron a Batman el aspecto de justiciero nocturno que ha primado como canónico desde finales de los 70. Tras años de un sonriente Cruzado de la capa protagonista de los cómics dedicados al Caballero Oscuro, estos dos autores dotaron a Batman de la oscuridad callejera indispensable para entender al personaje en origen. Ambos artistas se encontraron por primera vez en Marvel, en las páginas de X-Men, pero sería en DC donde el dúo sacaría lo mejor de su talento como equipo creativo.

Dennis O´Neil entró en la editorial como un auténtico vendaval, tomando decisiones dramáticas para los personajes que cayeron en sus manos. Ni corto ni perezoso, arrebató a Wonder Woman sus poderes, y en el caso de los personajes hoy protagonistas, condujo a Oliver Queen a la pérdida de su fortuna. Con este drástico giro de los acontecimientos, Green Arrow se convirtió en un tipo de personaje muy distinto, armado de sus flechas y de una conciencia social cercana a los problemas de la calle. Este particular carácter de héroe urbano ha sido definitorio del arquero de DC desde entonces, auténtico defensor de las clases más desfavorecidas de la sociedad.

En esta tesitura, O´Neil decide dar protagonismo en la misma colección a los dos “verdes” de la editorial. La serie regular de Green Lantern pasaría a compartir los créditos con Green Arrow a partir de su número 76, fechado en abril de 1970. La vida de ambos personajes ya nunca sería igual.

La nueva imagen de ambos héroes se debe, por supuesto, a los dos autores que dieron forma a sus aventuras, pero, en este caso, es de justicia la reivindicación de esa figura polémica y llena de sombras que es la de editor del cómics. En este caso, Julius Schwartz fue el encargado de dar el visto bueno a la propuesta de Dennis O´Neil y Neal Adams. Comprendió el potencial de esas tramas centradas en la problemática social de finales del siglo XX, la importancia de dar cabida en las páginas de un cómic a asuntos que preocupaban a los lectores más allá de las fantasiosas aventuras de sus personajes. Schwartz, como los dos autores de Green Lantern/Green Arrow, entendía la responsabilidad del medio como forma de tocar la fibra a una juventud vulnerable , sacudida por la vorágine de los cambios descontrolados de una época turbulenta.

La terrible cara de la verdad

En las páginas de Green Lantern/Green Arrow, los autores dan rienda suaelta a tramas tramas relacionadas con las esquinas más sórdidas y olvidadas por una sociedad demasiado cegada por el brillo del sueño americano. Los dos héroes combatían contra villanos pintorescos, sí, pero también contra el racismo, las sectas religiosas, la ambición desmedida de las corporaciones, las desigualdades raciales, e introducía temas como la ecología o la presencia nociva de las drogas en las calles.

La introducción de todos estos elementos , como no podía ser de otra forma, provocó no pocas polémicas, pero también un cambio de paradigma en la forma en la que el cómic se veía a sí mismo. Las drogas, por ejemplo, eran un tema prohibido, incluso para advertir de sus efectos, consecuencia de las absurdas imposiciones del infame Comics Code. El hecho de que O´Neil y Adams rompieran con lo establecido indicaba el camino para los autores que en el futuro lidiaron con estos temas tan espinosos.

La forma con la que se introdujo el asunto de las drogas en la colección no podía ser más dramático. De hecho, a día de hoy se considera el momento álgido de esta contundente etapa, y, sin duda, uno de esos instantes que marca un antes y un después por muchas razones. Green Arrow se encuentra frente a frente con la tragedia cuando descubre que su pupilo Speedy, están enganchado a los estupefacientes. Su viaje de descubrimiento por el corazón de América el ha alejado de su socio, y éste, un adolescente al fin y al cabo, suple la ausencia del mentor con estas sustancias.

El brutal giro de los acontecimientos servía también para poner fin a una época en la que proliferaban los dichosos ayudantes adolescentes. Con este puñetazo sobre la mesa, los autores lanzaban a la edad adulta a estos pintorescos compañeros de manera expeditiva y casi cruel. En este cambio de rumbo hacia el realismo, aquel concepto pasado de moda no tenía cabida en el futuro del cómic DC. La llegada, unos años después, de la imprescindible estancia en Teen Titans de Wolfman y Pérez confirmaría esta tendencia.

Una amistad siempre en conflicto

Casi de manera simultánea, Marvel se atrevía con conceptos parecidos en las páginas de Spiderman. Stan Lee lanzó a Harry Osborn al infierno de las drogas con intenciones muy similares a las esgrimidas por O´Neil y Adams.

Green Lantern tampoco se libró de los cambios en Green Lantern/Green Arrow. En esta encarnación pre Crisis, Hal Jordan era muy distinto al campeón que hoy conocemos. Obsesionado con el orden y la ley, cumplía a la perfección con la imagen de policía galáctico, inflexible en sus convicciones. La primera aventura de esta recopilación sirve para, casi literalmente, poner los pies en la tierra al personaje. El encontronazo con la triste realidad de las calles devuelva la humanidad a Jordan, que pone en duda todo su sistema de creencias. Los matices de gris se cuelan en su mundo en blanco y negro. A pesar de eso, los encontronazos ideológicos con su compañero de fatigas son constantes, puesto que la fe en el sistema por parte de Jordan es casi inquebrantable.

Una etapa mítica, que supone un punto álgido en las carreras de estos dos campeones. Antes y después en la historia de los cómics, a día de hoy el tratamiento de ciertos temas puede ser algo ingenuo, e incluso paternalista. Pero, a pesar del paso del tiempo, Green Lantern/Green Arrow tiene fuerza por sí mismo, más allá del contexto histórico. El dibujo de Adams es una delicia, en constante evolución, puro dinamismo, fuerza, caracterización magistral de personajes. Deja para el recuerdo poderosas imágenes, como por ejemplo la impactante muerte por sobredosis de uno de los secundarios, que, visto con la perspecitva de aquellos años, tuvo que ser todo un jarro de realidad para los lectores.

La deriva social de nuestros días, donde se agita una peligrosa coctelera de fanatismo y descontento, quizá sirva de base para recuperar un cómic que miraba bajo la alfombra del sueño americano, pero que nunca hace apología del pesimismo. La esperanza, el gran argumento de esta etapa de Green Lantern/Green Arrow, es, posiblemente, tan necesaria ahora como en aquellos difusos años 70. Una excusa genial para hacerse con esta etapa imprescindible.

Green Lantern/Green Arrow recopila los legendarios episodios publicados por DC a principios de los años 70 dedicados a estos dos héroes. En su interior encontramos Green Lantern núms. 76-87 y 89 USA, The Flash núms. 217-219 y 226 USA, Green Lantern/Green Arrow núms. 1-7 USA, encuadernado en tapa dura y con un aspecto muy potente para colocar en su estantería favorita. No contiene extras, que hubiesen sido de agradecer en una edición con tantas aspiraciones a ser definitiva. En todo caso, 386 páginas de lujo que puedes encontrar en tu librería favorita al precio de 33,50 euros.

Neal Adams

Nacido en 1941, este autor estadounidense es de los grandes renovadores del medio. Su estilo realista y su excelente capacidad de narrativa convierten su obra en referente para varias generaciones de dibujantes. Ha pasado por las grandes colecciones de Marvel y DC, con celebradas etapas al frente de Vengadores, Green Lantern y Green Arrow o Batman (donde crea junto a Dennis O´Neil al villano Ra´s al Ghul). También es recordado por el particular combate en viñetas entre Superman y Muhammad Ali.

¡La batalla de valores que sacudió a toda una nación!

La serie Green Lantern/Green Arrow de Denny O’Neil y Neal Adams marcó un hito para los guionistas, dibujantes y lectores de cómics de los años 1970 y 1971, colmó las expectativas con gran maestría y entretenimiento, y abrió nuevos horizontes al potencial de los cómics comerciales y convencionales.

Con la ayuda del veterano editor Julius Schwartz y la participación de algunos de los mejores talentos de la tinta, O’Neil y Adams se apropiaron de los estereotipos de los cómics y los dotaron de un grado de humanidad nunca visto en el mercado. La mayoría de las cosas que nos resultan interesantes y atractivas de los cómics de hoy en día surgieron de estas páginas, además de asentar los cimientos de muchas de las técnicas de intriga y emoción de los cómics. Sin duda nos encontramos ante una obra de gran valor histórico y coleccionista, pero seamos sinceros: también de una lectura endiabladamente adictiva.

Archie Goodwin

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Reseña
Guión
Dibujo
Edición
Sobre todo, lector. Sueño en viñetas.

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