Reseña de ‘Ivar, Timewalker: Haciendo historia’

El tomo presentado por Medusa de Ivar, Timewalker

Para los veteranos del universo Valiant, los hermanos Anni-Padda son unos viejos conocidos. Sus aventuras comienzan en los albores de la historia humana, y han tenido consecuencias visibles en la realidad de este mundo plagado de misterios. El Guerrero Eterno y Armstrong son los dos miembros de la familia que más presencia han gozado en las distintas colecciones de Valiant, incluso con cabeceras a su nombre. Ahora es el turno del tercero en discordia, Ivar, viajero el tiempo y desfacedor de entuertos cronológicos.

Una de las cosas curiosas de este universo Valiant es su contexto temporal, bastante complejo y lleno de matices que afectan a la totalidad de las colecciones. Los personajes de la editorial se mueven en una línea entre miles de años, desde los comienzos de la civilización a varios siglos en el futuro. Ivar, nuestro protagonista de hoy, conoce los secretos para moverse entre estos momentos como el que hace senderismo. En su cabeza está la solución a muchas preguntas, muchas de las cuales ni siquiera nos hemos hecho. En Ivar, Timewalker, descubriremos que conocer hasta el último recoveco de la corriente temporal no es garantía para que las cosas se compliquen de más.

La peripecia de este explorador del tiempo empieza con una mujer a punto de hacer historia. Neela Sethi es una joven científica que se encuentra a escasos minutos de cambiar de forma definitiva el devenir de la humanidad. De manera accidental, descubrirá el viaje en el tiempo. Entonces, alguien llama a la puerta. Se llama Ivar, Dice que conoce el futuro. Dice que Sethi está en peligro por ese descubrimiento que está a punto de realizar. Dice que su hallazgo es la mayor amenaza a la que enfrentará el ser humano.

En pocos segundos, la vida de Neela Sethi entrará en un bucle de caos, entropía y peligro de muerte. Y nosotros nos vamos a divertir mucho con todo esto, lectores.

Fred Van Lente hace tiempo que dejó atrás lo de joven promesa del cómic y es una de las figuras con más presencia y proyección del medio. Sobre todo en Valiant ha dejado patente su habilidad para mezclar intensidad con toques de comedia. En ‘Ivar, Timewalker’, no abandona este tono y encontramos un divertimento de primer orden, basado precisamente entre esos difíciles equilibrios entre el dramatismo y los guiños cómplices con el lector para otorgar ligereza a la lectura.

Van Lente apenas necesita dos páginas para desplegar toda la artillería, y desde el minuto uno propone un viaje muy loco hacia una realidad bastante desquiciada. Amenazas quintadimensionales (no sabéis lo que mola encontrar un cómic que te permite escribir cosas así en la reseña), cazadores de gloria temporales o trols ciborg de la internet del año 30.000 (¿Veis lo que os digo?) son solo alguno de los problemas de esta huida hacia delante y hacia atrás en el tiempo para salvar a la humanidad del desastre.

Los peligros del viaje en el tiempo

Entre medias de todo el desmadre, el guionista no olvida que para que la cosa funciona hay que dar cancha a los personajes. Aunque Ivar es el que da título a la colección, si hay un carácter que brilla con especial fuerza es la doctora Neela Sethi. Son sus dramas personales los que sirven de fuerza a la narración y dan sentido al viaje. En esa tesitura, Ivar funciona como mentor en los primeros pasos del viaje a través del tiempo, e incluso llega un momento que el enfrentamiento entre los dos protagonistas es inevitable. En ‘Ivar, Timewalker’, hay mucho de camino de salvación para esta brillante joven.

Ivar, por su lado, es la gran baza de Van Lente para jugar con el lector. Desde luego, sabe mucho más que lo que cuenta. Da pequeños esbozos de la terrible amenaza que pende sobre la raza humana, reserva información, toma decisiones un tanto discutibles. Simpatizamos con mayor facilidad con Neela, porque en el fondo Ivar nos desespera de la misma manera con su misterio y la superioridad que luce en toda la obra. Por supuesto, tiene sus motivos, y a lo largo de estos números empezamos a saber algo tras ese muro de interrogaciones que envuelve a este viajero temporal.

En algunos momentos, Van Lente utiliza a su personaje principal para introducirnos en una especie de tutorial donde explica las leyes básicas de su universo. Cae en ocasiones en el exceso de información, pero como arremete con fuerza con grandes dosis de acción evita el aburrimiento por la cháchara científica (por llamarla de alguna manera).

Por las características del personaje y su esencia de entretenimiento algo desquiciado, es inevitable la comparación con otro insigne viajero por el tiempo. Doctor, para ser más exactos. Y es que Ivar y Doctor Who tienen varios puntos en común, que harán las delicias de los fans de la legendaria serie. La tecnología imposible, la personalidad irritante pero carismática, ese tono resabiado y el emocionante toque pulp beben, sin duda, de las aventuras del buen Doctor. Eso sí, no significa que Ivar sea una copia vulgar y sin alma. Al contrario, es una especie de revisión con mucha fuerza, imaginativa y con un espíritu más cafre que las aventuras del último señor del tiempo.

Definición de empezar con mal pie

Como nota menos atractiva, el aspecto gráfico. No es que Clayton Henry, responsable de los lápices de la colección, sea un mal dibujante, pero comparado con el ejercicio de imaginación algo gamberra de Van Lente, su aportación me resulta un tanto discreta. Tiene buena mano para el diseño de personajes, pero su propuesta me resulta demasiado estática y repetitiva. Es un narrador que no toma grandes riesgos, y, aunque eso simplifica la lectura, falta garra en el dibujo de ‘Ivar, Timewalker’. No es un horror, no es que resulte incómodo de ver, y tiene momentos notables, pero en conjunto una apuesta como esta colección quizá hubiese merecido un poco más de osadía en este aspecto.

‘Ivar, Timewalker’, es pura diversión sin complejos, que refleja muy bien el espíritu de la resucitada Valiant en cuanto aofrecer cosas distintas a lo habitual en los universos superheroicos. Lectura ideal para estos calores veraniegos para disfrutar al borde de la piscina, y genial introducción para una trama que promete muchos más misterios y giros improbables de guión como los que ha dejado esta primera entrega de las aventuras de Ivar. El tiempo os espera, lectores.

‘Ivar, Timewalker’, es otra de las publicaciones de la editorial Medusa Cómics, encargada de que, por fin, el universo Valiant se asiente en nuestro país. Llega en formato tomo recopilatorio que aglutina los cuatro primeros números de esta colección, que constará de otros dos tomos similares. Tapa blanda y un buen puñado de extras con portadas alternativas y muestras del desarrollo gráfico de la serie son otras características a destacar. El precio de venta recomendado es de 12,95 euros.

Fred Van Lente (EEUU, 1972) es un guionista americano cofundador de la editorial Evil Twin Comics, que se encarga de editar cómics no ficticios. Entre sus trabajos más destacados encontramos las series Marvel Zombies, X-Men Noir, cowboys & Aliens, Shadowland o Archer $ Armstrong entre otras. Creador den un nuevo Power Man llamado Victor Alvarez, a lo largo del 2014 también le hemos visto participar en el cómic ‘Conan and the people of the black circle’ de la editorial Dark Horse.

En este mismo momento, en Ginebra, Suiza, está ocurriendo un acontecimiento histórico. A mil metros bajo tierra, dentro del Colisionador de Hadrones, la investigadora Neela Sethi está a punto de descubrir el viaje en el tiempo… y su vida está en peligro. Pero ella aún no lo sabe. Dentro de diez minutos, todo crononauta de segunda, todo proyecto de conquistador y todo protector fracasado del flujo temporal llamará a su puerta. Es una suerte que el legendario Ivar haya llegado allí antes… ¿verdad? Ahora le toca al viajero del tiempo más hastiado de la historia detener lo peor que ha existido, existe y existirá… ¡antes de que se le acabe el tiempo!

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