El Videoclub: La gran aventura de Mortadelo y Filemón

Francisco Ibáñez es, sin lugar a dudas, uno de los más famosos historietistas del tebeo español, ya que son muchas las creaciones suyas que nos han hecho pasar inolvidables momentos de nuestra infancia. Además, como muchos recordarán, la mayoría de sus creaciones tenían, al menos originalmente, títulos en forma de rima (‘El botones Sacarino: Un botones muy fino’, ‘Pepe Gotera y Otilio: Chapuzas a domicilio’, ‘Doña Pura y doña Pera, vecinas de la escalera’ o ‘Chicha, Tato y Clodoveo, de profesión sin empleo’, por citar algunos ejemplos). Pero, lo que resultá más que evidente es que la creación de Francisco Ibáñez con mayor fama siempre ha sido ‘Mortadelo y Filemón: Agencia de información‘, que vio la luz, por vez primera, en 1958.

Aunque las aventuras de Mortadelo y Filemón empezaron siendo complementos, en blanco y negro, de un máximo de cuatro páginas de la revista ‘Pulgarcito‘, su fama no tardó en dotarlos de una merecida cabecera propia. No obstante, como puede observarse en la imagen superior, su aspecto visual, además de su cantera de secundarios, ha cambiado mucho desde sus inicios. Fuera de mundo de las viñetas, los estudios Vara crearon, entre 1965 y 1979, una serie de cortometrajes sobre estos dos ineptos agentes. No obstante, su mayor triunfo en la pequeña pantalla fue gracias al show de dibujos animados ‘Mortadelo y Filemón‘ (1994), de 26 capítulos de duración, todos ellos basados en aventuras largas de Ibáñez. Sin embargo, a estos personajes aún le faltaba llegar al cine y triunfar al ser interpretados por actores reales, error que se pretendió subsanar en 2003, con el estreno del largometraje: ‘La gran aventura de Mortadelo y Filemón‘.

Bajo la dirección de Javier Fesser, esta película, de 105 minutos de duración, está protagonizada por Benito Pocino y Pepe Viyuela (como Mortadelo y Filemón Pi, respectivamente). Junto a ellos podemos destacar a Dominique Pinon (en el papel de Fredy Mazas), Paco Sagárzazu (que interpreta al tirano Calimero), Mariano Venancio (que encarna al Súper), Janfri Topera (que da vida al profesor Bacterio), Berta Ojea (que se mete en la piel de Ofelia), María Isbert (que hace de Mentxu, la madre de Filemón) y Emilio Gavira (como el cegato Rompetechos).

Cuando un ladrón se cuela en la T.I.A y roba el Desmoralizador de Tropas, último invento del  profesor Bacterio (que es capaz de desanimar pasajeramente a cualquiera en 500 metros a la redonda), el Súper decide encargarle el trabajo de recuperarlo al agente extranjero Fredy Mazas, ya que sabe que no puede contar con Mortadelo y Filemón para llevar a buen puerto la misión. Sin embargo, los dos agentes no pueden evitar organizar uno de sus desastres habituales, lo que les cuesta el despido. Para demostrar de los que son capaces, ambos deciden recuperar el Desmoralizador de Tropas por su cuenta, invento que se encuentra en manos de Calimero, el dictador que gobierna en Tirania.

Hay que reconocer que, además de contar con todos los secundarios habituales de las historietas (a excepción de la señorita Irma), el aspecto visual de la película, sobre todo en el uso de los efectos especiales, está bastante logrado (como se puede comprobar cuando Mortadelo hace uso de sus habituales difraces o en los momentos en que un personaje queda deformado, por un motivo u otro, con la posibilidad de recuperar su aspecto normal poco después).

Además, hay bastantes guiños a los lectores habituales, como en algunos golpes humorísticos que parecen sacados directamente de las viñetas o la presencia en escena de otros personajes de Ibáñez, tales como el ya citado Rompetechos (que aquí, además de miope, es mostrado como un franquista convencido, lo que choca un poco con su contrapartida de tebeo, que nunca mostró tener ninguna ideología política) o los vecinos de la 13 Rue del Percebe (entre los que podemos destacar a la dueña de la casa de huéspedes, que se nos revela como Mentxu, la madre de Filemón), cuyo mayor guiño se produce en el gag del derrumbamiento de la fachada delantera, tal y como se muestra en la imagen que acompaña a este párrafo. También podemos observar referencias a personajes de otros autores, como una imagen dibujada de Anacleto, además de menciones a Zipi y Zape y a las Hermanas Gilda. Una vez dicho esto, parece que, sin lugar a dudas, contamos con los ingredientes ideales para un cóctel de éxito, pero no es oro todo lo que reluce.

Para empezar, Benito Pocino y Pepe Viyuela ni siquiera se molestan en afeitarse la cabeza del todo, aspecto importante para ofrecer un mayor parecido físico con los personajes del cómic. Además, aunque las aventuras publicadas de Mortadelo y Filemón, al igual que la mayoría de las historietas del tebeo español, incluyan una doble lectura para los adultos, se supone que la mayoría de sus seguidores son niños, con lo que es probable que muchos acudieran al cine a ver a sus personajes favoritos encarnados por actores reales. Sin embargo, la película abusa del lenguaje soez, el Súper muestra intenciones pervertidas con respecto a Ofelia (ya son ganas, la verdad) y se muestra una decapitación a las claras, sin hacer uso de ningún truco para ocultarla. Además de eso, algunos de los gags típicos de los tebeos quedan desmejorados al trasladarlos a la pantalla.

Pese a todo, la película cosechó bastante éxito en lo que a premios se refiere, al alzarse con la victoria en las siguientes categorías: Goya 2003 a la mejor dirección artística, a la mejor dirección de producción, a los mejores efectos especiales, al mejor montaje y al mejor maquillaje y peluquería (además de resultar también nominada por el mejor diseño de vestuario). Aparte, en los Premios expocine 2004, el filme también resultó ganador en la categoría de película más taquillera del 2003. Por su parte, en los Turia, Benito Pocino obtuvo el “Huevo de Colón”. Sin embargo, aunque Berta Ojea optó a la Unión de Actores 2003 y a los Godoy del mismo año por la mejor y peor interpretación femenina de reparto, respectivamente (resulta curiosa la contradicción), no se llevó ninguno de los dos.

En casos como este, lo mejor es ver la película por uno mismo, si se desea, y juzgar personalmente, pero mi consideración es que, con un poco de intención, se podría haber hecho un trabajo bastante mejor y con una fidelidad más rigurosa al material original.

Como dato curioso, cabe destacar que Benito Pocino volvió a interpretar a Mortadelo, junto al Dioni como Filemón, en el corto erótico titulado ‘El sulfato anatómico‘ (en clara referencia a la historieta de Ibáñez llamada ‘El sulfato atómico‘, primera aventura larga de los agentes de la T.I.A.). No obstante, en la secuela de ‘La gran aventura de Mortadelo y Filemón‘, titulada ‘Mortadelo y Filemón. Misión: Salvar la Tierra‘ (2008), Eduardo Soto se encargó de sustituir a Benito Pocino, al cual parece ser que no se le entendía nada cuando hablaba, motivo por el que Carlos Latre se tuvo que ocupar de doblar sus diálogos.

No obstante, tanto el público como la crítica consideraron que esta segunda parte no se encontraba a la altura de su predecesora, porque todo el mundo estaba de acuerdo en que mostraba más interés por los efectos especiales que por los gags humorísticos. Se supone que este fue el motivo de que no se rodara una tercera entrega, ya que el regreso de los dos agente de la T.I.A.  a la gran pantalla fue en ‘Mortadelo y Filemón contra Jimmy, el cachondo‘ (2014), película de dibujos animados generados por ordenador.

1 Comentario

  1. Recuerdo con bastante cariño la primera adaptación de Mortadelo a la gran pantalla y me pareció genial, teniendo en cuenta que no es nada fácil adaptar las historias a cine y mantener las señas de identidad y las “marcas de la casa”.
    Respecto al tono para adultos, considero que hay que pensar que la mayoría de personas que crecieron con estos tebeos están más cerca de estar jubilados que de ser mayor de edad.

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