Crítica: ‘Kingsman: El círculo de oro’

Crítica: ‘Kingsman: El círculo de oro’

Cuando se estrenó ‘Kingsman: Servicio secreto’ del director Matthew Vaughn a principios del 2015, pocos auguraban el éxito que tuvo, mayor que el cómic de Millar en el que se basaba (con algunos cambios sustanciales)

Kingsman: Servicio secreto’ resultó ser una cinta de acción enormemente ingeniosa y atrevida que, como en el diálogo entre Harry Hart (Galahad) y Valentine en esa “happy meal”, nos hacía ver que las películas de espías habían cambiado con los tiempos. Esta película fue un cóctel explosivo, divertido e inesperado con el que el guión del mismo Vaughn y de Jane Goldman nos sorprendió de forma… explosiva.

‘Kingsman: Servicio secreto’ tuvo una gran acogida entre el público, recaudando más de 400 millones de dólares en todo el mundo, por lo que la secuela era inevitable. ‘Kingsman: El círculo de oro’ tiene, pues, la difícil labor de contentar (¿y sorprender?) a los que la primera entrega nos gustó.

(ojo, el tráiler contiene spoilers)

En ‘Kingsman: El círculo de oro’, Eggsy y los espías de Kingsman formarán equipo con una agencia norteamericana para hacer frente a una villana megalómana (y divertidamente aterradora) que pretende conquistar el mundo.

Siendo, pues, un gran reto en la carrera de su director y guionista, Vaughn, que ya revitalizara el género de gánsteres (‘Crimen organizado’ 2004), de fantasía (‘Stardust’ 2007) y de superhéroes (‘X-Men: Primera generación’ 2011), debía ofrecernos algo diferente, pero sin separarse demasiado de lo que ya conocíamos.

Esta secuela cumple su objetivo al hacer avanzar la historia: no es una simple repetición de esquemas, ya que Eggsy evoluciona tanto personal como profesionalmente, que nos interesa más como espectadores.

Crítica: ‘Kingsman: El círculo de oro’

En el aspecto personal Eggsy (y esta es otra diferencia con las películas típicas de espías a lo James Bond) no tiene ante sí un desfile de impresionantes mujeres. De hecho, cuando por trabajo tiene que seducir a una, se enfrenta a un dilema particular: tiene una relación seria y vemos cómo esto afecta a su trabajo como agente secreto.

En lo profesional, han pasado un par de años desde la anterior aventura, pero Eggsy sigue sin ser infalible: bajo esa fachada impecable de gentleman sigue latiendo aquel pequeño y descarado delincuente de barrio que tiene que huir a través de las cloacas y que sigue manteniendo sus amigos de los barrios bajos de Londres.

Dice Vaughn que para este aspecto (y muchos otros de la película) se inspiró en una de sus sagas predilectas: La guerra de las galaxias, con un héroe que nos da la sensación de que no ha conseguido serlo del todo

Crítica: ‘Kingsman: El círculo de oro’Pero no puede existir un buen héroe si no existe un buen villano. El principal objetivo de cualquier secuela es separarse del villano anterior y olvidar a Richmond Valentine iba a ser muy difícil. En ‘Kingsman: el círculo de oro’ tenemos a Poppy Adams, una traficante de drogas que, jefa de la misteriosa organización criminal El círculo de oro, y que a pesar de la gran actuación de Julianne Moore, no consigue salir de la sombra del histriónico Valentine.

Como aquel, Poppy Adams resulta ridícula, megalómana (imprescindible para ser una amenaza mundial) y, a la vez, aterradora. Como Valentine, la villana hace que el maquiavélico plan resulte en un debate moral que va más allá de sus (terribles) métodos, aunque la motivación de Poppy no sea en absoluto altruista u originada en buenas intenciones como las del villano anterior.

Su personalidad cómicamente ridícula queda reflejada en su nombre (Poppy), su cubil secreto (Poppyland) y su obsesión por su añorada Norte América de los años 50 (un magnífico trabajo artístico del director de producción Darren Gilford y del director artístico Joe Howard: “algo a caballo entre Las Vegas y Disneyland, pero con unas ruinas ancestrales como telón de fondo” (…) cosas extravagantes y caprichosas”.

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Pero, sin duda, la mayor atracción de esta segunda entrega son los Statesman, los “primos” yanquis de los Kingsman. Los acontecimientos fuerzan a los Kingsman a abrirse y buscar aliados. En Kentucky descubren que Kingsman no son los únicos protagonistas del espionaje internacional.

Como es esperable, el choque cultural entre los estirados Kingsman y los “vaqueros” Statesman dará lugar a secuencias más o menos divertidas, al igual que en la primera asistiéramos al choque cultural entre los mundos tan diferentes de Eggsy y su mentor Harry: frente a la sofisticación y elegancia de la agencia británica vemos unas raíces norteamericanas más rústicas: vaqueros, lazos y música country. Si en la primera un arma fundamental era el (anticuado) paraguas, ahora será el lazo y el látigo; de una sastrería pasamos a una destilería, etc.

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Hasta los nombres reflejan ese choque cultural: frente a los caballeros del Rey Arturo tenemos a Champagne (Jeff Bridges), Tequila (Channing Tatum), Ginger Ale (Halle Berry, Tormenta en la versión cinematográfica de X-Men) y Whiskey (Pedro Pascal, la Víbora Roja de ‘Juego de Tronos’). Precisamente éste último será el Statesman con el que los Kingsman interactuarán más y, por tanto, tendrá más importancia en la historia: es el típico canalla, pícaro y donjuán que cae simpático en seguida y Eggsy se ve, en cierto modo, reflejado en él.

Por lo demás, en ‘Kingsman: El círculo de oro’ encontraremos lo mismo que en la anterior: humor (algo cafre a veces) y magníficas escenas de acción, un guión bien escrito y una película bien dirigida. Es imposible que nos sorprendiera como la anterior, pero la podemos disfrutar y nos divertirá igualmente.

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En cuanto a la polémica sobre cierto personaje (del que no haré ningún spoiler) la historia está bien llevada y no se limitan a mostrárnoslo, si no que también avanzan en su historia. Discutible tal vez, pero bien trabajado.

Crítica: ‘Kingsman: El círculo de oro’Kingsman: El círculo de oro es la secuela de la película basada en el cómic de Mark Millar. En esta entrega los Kingsman deberán aliarse con una agencia secreta norteamericana, los Statesman, para enfrentarse a la narcotraficante Poppy Adams.

En el reparto encontramos nombres como Taron Egerton, Mark Strong, Julianne Moore, Channing Tatum, Halle Berry o Jeff Bridges. La película está dirigida por Matthew Vaughn y su fecha de estreno es el 22 de septiembre de 2017.

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