Reseña de ‘Divinity’, de Matt Kindt y Trevor Hairsine

El volumen de Divinity editado por Medusa

El poder de un dios en las manos de un hombre, ese es el drama que vive Abram Adams, protagonista de Divinity. Valiant lanza al público un personaje único que Matt Kindt utiliza para la reflexión acerca del poder, la ambición, el sacrificio y la pérdida, armado de un protagonista capaz de, literalmente, cualquier cosa. Y lo de único no es una licencia literaria para referirse a Adams. Incluso antes de conseguir su inconmensurable poder, ya era excepcional, por un buen puñado de razones.

A pesar de ser de raza negra, el protagonista de ‘Divinity’ se crió en la antigua Unión Soviética, durante los años delirantes de la Guerra Fría. Esta rareza se dio porque fue abandonado a las puertas del ministro ruso de asuntos exteriores. Por supuesto, sus características físicas fueron usadas por la propaganda soviética para vender la superioridad moral del régimen comunista respecto a los Estados Unidos plagados de conflictos raciales.

Pero Adams no es especial tan solo por su apariencia física. Además, las autoridades vieron potencial en el muchacho en plena carrera espacial, y se le entrenó para la gloria en el camino hacia las estrellas. En plena competición de grandes potencias por llegar los primeros al espacio, Adams forma parte de un proyecto que va más allá de cualquier sueño cósmico. Llegar a los confines de la galaxia es el objetivo de este grupo de científicos y astronautas, con la única intención de dejar en ridículo a sus competidores en la carrera espacial. El compromiso de Abrams es total. La curiosidad , el ansia de conocimiento, el llegar donde nadie ha llegado, motiva al protagonista hasta el punto de que deja atrás cualquier compromiso en la Tierra, con todas las consecuencias.

Años vagando por el universo, décadas de búsqueda, mientras en el planeta los hechos históricos siguen su curso. La Unión Soviética se derrumba, todo lo que ha conocido desaparece, y el es testigo desde el otro confín de la galaxia, observador mudo de la historia.

Por fin, Adams encuentra algo. Lo imposible. Entra en contacto con algo inexplicable, pero que concede al astronauta el poder infinito. Empapado de la esencia misma del cosmos, emprende el camino a casa.

El poder de un dios

Por supuesto, su llegada a la Tierra significa que las grandes potencias del planeta entren en pánico, y tiren del armamento pesado. Unity son los encargados del comité de bienvenida. Como siempre en estos casos, en el recibimiento hay más reparto de puñetazos de globos y pancartas. El retornado Adams, que recibe el nombre en clave de Divinity, crea una especie de ecosistema propio, donde se dedica a conceder los deseos más profundos de todos aquellos que se acercan. Demuestra una capacidad de creación ilimitada, pero, no podía ser de otra forma, las agencias de seguridad y espionaje de todo el mundo entienden que la capacidad destructiva debe ser proporcional, así que se impone la contención del sujeto.

Como ya sabrán los lectores habituales de Valiant, Unity está formada por X-O Manowar, Ninjak, el Guerrero Eterno y Livewire, y hace no mucho os hablé de este grupo en el contexto de las apabullantes ‘Armor Wars’. En ‘Divinity’ han de emplearse a fondo ante un adversario capaz de jugar con el tiempo y el espacio a su antojo, aunque está muy lejos de ser un enemigo.

La llegada de ‘Divinity’  al mundo cambiante y tenso deja en evidencia su naturaleza de extraño en tierra extraña. No queda nada de su pasado, la sociedad que lo crió es una sombra en el recuerdo tras la caída del muro de Berlín. El choque contra la realidad es devastador, por muy todopoderoso que sea el protagonista. Aquí es donde Kindt hace drama de su personaje, gracias al juego entre la vastedad de su poder y las debilidades de un ser humano. ¿Es lícito usar sus habilidades para construir un mundo que se adapte a su felicidad? ¿Hay justicia entonces para los que quedaron atrás, no hay responsabilidad en las acciones de alguien que ha trascendido la humanidad?

Kindt plantea estas preguntas que convierten a ‘Divinity’ en algo más que un espectáculo de supertipos repartiendo justicia explícita a base de nudillos. Incluso los miembros de Unity dudan de sus acciones, ante el comportamiento del recién llegado, lejos de considerarlo un peligro sin paliativos. Las aristas morales, la duda sobre la naturaleza de y motivación de Adams, las sombras en la búsqueda de la gloria, dotan de complejidad a un relato que se adapta a la perfección al universo Valiant, pero con una dosis extra de humanidad. Por muy paradójico que sea, (aunque aquí está uno de los puntos fuertes de la historia), el poder divino sirve a Adams para conocer al hombre que un día fue y tomar conciencia de su trayectoria vital.

Kindt demuestra por enésima vez que es un escritor solvente, atrevido, con ganas de plantear nuevos niveles en el cómic de superhéroes. Maneja al mismo tiempo varias líneas temporales. El pasado de Adams se mezcla con el enfrentamiento contra ‘Divinity’, complementando la información que se dosifica con inteligencia. No es que sea el colmo de lo novedoso, y lo cierto es que, en general, es bastante previsible, pero Kindt cuenta las cosas con mucha eficacia y acierto. Da potencia al relato gracias a la estructura narrativa, planteada con mucha elegancia.

Divinity contra Unity

Al dibujo tenemos a Trevor Hairsine. Con Valiant me pasa, salvo honrosas excepciones, que todos los dibujantes me parecen clónicos. Malos no son, pero dan una sensación de uniformidad que a veces es agobiante. Hairsine sale de la media, con un particular estilo. No es el séptimo cielo, de acuerdo, pero sus extravagancias con el diseño de personajes me vale más que el enésimo lápiz sin alma, estático y repetitivo. Tiene personalidad, y, aunque alguna de sus decisiones, sobre todo en el diseño de página en las escenas de acción me deja algo frío, ofrece algo diferente.

‘Divinity’ es atrevida, con un poso melancólico que no vemos en otras series de Valiant. No es tan efectista como se espera un cómic de superhéroes, y plantea términos nada comunes en esta clase de publicaciones. Arranque muy potente para una serie que invita a esperar más.

Divinity es una publicación de Medusa Cómics, que, como ya sabéis, es la encargada desde hace unos meses de publicar en material Valiant en España. En este caso, se trata de un volumen recopilatorio, que recoge los cuatro primeros números de la serie americana. Tomo encuadernado en rústica, se compone de 128 páginas, que incluyen un fantástico apartado de extras plagado de anotaciones y bocetos sobre el proceso creativo de la serie. Lo encontrarás en tu librería favorita al precio de 13,95 euros.

Matt Kindt

Escritor y dibujante, el gran público conoce su trabajo gracias a su paso por Liga de la Justicia de América o Escuadrón Suicida, entre otras colaboraciones para Marvel y DC. Es uno de los guionistas estrellas de Valiant, donde se hace cargo de colecciones como ‘Unity’, ‘Rai’, Ninjack‘ y ‘Divinity’.

Durante la Guerra Fría, la Unión Soviética –decidida a ganar la carrera espacial a cualquier coste– dio luz verde a una peligrosa misión. Enviaron a un hombre a lo más profundo del cosmos, más lejos de lo que nadie había llegado antes. Perdido en las estrellas, encontró algo desconocido. Algo que… lo cambió.

Hacía ya tiempo que se le creía perdido y se le había borrado de los libros de historia, pero acaba de volver: ha aterrizado en la zona más árida del interior de Australia. Los pocos que han llegado hasta él creen que es una deidad, alguien capaz de transformar el ardiente desierto en un exuberante oasis. Dicen que puede doblegar la materia, el espacio e incluso el tiempo a su voluntad. La Tierra está a punto de conocer a un nuevo dios. Y es comunista. ¿Cuánto tiempo falta para que tenga lugar la inevitable confrontación entre la humanidad y DIVINITY?

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Reseña
Guión
Dibujo
Edición
Sobre todo, lector. Sueño en viñetas.

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