Reseña de ‘¿Dónde quedaron los buenos tiempos?’

Dónde quedaron los buenos tiempos ECC portada

¿Cuándo vas a crecer? Si nos diesen dinero cada vez que escuchamos esa frase… La oímos en diferentes ocasiones, con independencia de los años que arrastramos. Para los que sufrimos un síndrome de Peter Pan galopante es inevitable vernos sometidos al escrutinio general, a una pregunta para la que nadie tiene una respuesta. Porque para eso de hacerse mayor no hay una fórmula o un manual de instrucciones. De esas reflexiones trata ‘¿Dónde quedaron los buenos tiempos?’, una obra melancólica y entrañable que sirve de retrato de una generación. La mía, para ser exactos. Una generación que es carne de nostalgia, que creció con el mensaje de que el mundo era nuestro y, con la probable mitad de su existencia a las espaldas, sigue enfrascada en sueños de adolescencia mientras la vida tiene otros planes.

Os diré que a lo mejor no era el momento personal para leer algo parecido a ‘¿Dónde quedaron los buenos tiempos?’ por cuestiones personales. Ya se sabe, una de esas crisis transitorias donde se pierde el rumbo y no sabes con seguridad qué pasos hay que dar. Pasando con alegría los treinta, claro, como los protagonistas de esta historia. Y, como los protagonistas de esta historia, me toca hacer balance, poner en perspectiva, y apechugar con las consecuencias de mis propios actos. Así que cada página de esta gran lección de realidad era como una auténtica bofetada.

He tenido que hacer malabares para apartar mis circunstancias personales como lector para una crítica sosegada de la obra. Al final, creo que he encontrado un término medio. Porque un cómic, una película o una novela, también se hace importante por la comunicación que tiene con su público. En ese sentido, ‘¿Dónde quedaron los buenos tiempos?’ es un triunfo.

‘¿Dónde quedaron los buenos tiempos?’ cuenta la historia de tres amigos. Hace poco, eran cuatro. Pero Fred decidió quitarse de en medio. Su suicidio marca el presente de estos tres peregrinos de su propia vida. Con la muerte de su compañero, la amistad, los sueños, el presente, la familia, las responsabilidades, el dichoso hacerse mayor, cambian de perspectiva. El duro despertar de una adolescencia eterna truncada de manera irreversible, con varios mundos puestos patas arriba. El recuerdo de Fred hace que los tres amigos se miren en el espejo, y puede que el reflejo no sea lo que esperaban.

Jim, al que en otras ocasiones hemos visto como autor completo, se centra en las labores de guion, mientras que Alex Tefenkgi es el encargado de traducir en imágenes el aporte literario de Jim. Ambos crean un mundo creíble y realista, centrado en los pequeños detalles, en el día a día, en escenarios cotidianos. Pero este equipo sabe que su obra tiene mucho que ver con las emociones, y juegan con la luz, con el color, con la interacción entre los personajes, y la melancolía es protagonista de cada estampa imaginada por los dos autores.

La nostalgia del tiempo pasado atenaza el futuro de Hugo, el narrador de esta historia pequeña. Él fue testigo de la muerte de Fred, carga con el peso de ese recuerdo grabado a fuego en su memoria. Recuerda las fiestas hasta el amanecer en pisos refugio de la estrenada independencia, los primeros amores, las promesas y esperanzas en el futuro que a esas alturas de la vida languidecen como fantasmas de lo que pudo ser.

Treintañeros en crisis

Hugo es la imagen de esa generación de la que hablaba el principio. Iban a comerse el mundo, y sobreviven en empleos precarios, estancados en un modo de vida que les resulta ajeno. Aceptan la realidad a duras penas. Hugo, como caso aparte, da muestras de una preocupante inmadurez que puede llevar por delante todo lo que ama.

Jim construye unos personajes maravillosos, humanos, llenos de defectos que les hacen cercanos. Son la gente con la que compartes metro por las mañanas, que está en la sala de las entrevistas de trabajo a las que tú vas. Esas personas que podrías encontrar en el lugar a donde vas a tomar una cerveza para el descanso del guerrero. Amigos, compañeros, gente extraña y desconocida que se cruza por tu vida, invisibles. Esos son los protagonistas de ‘¿Dónde quedaron los buenos tiempos?’, magníficamente trasladados a las viñetas por  Tefenkgi, un especialista en el diseño de personajes. La viveza de las emociones en el rostro de sus creaciones, la cercanía de sus reacciones, el estupendo detalle de los reconocibles espacios donde se mueven, convierte la lectura de ‘¿Dónde quedaron los buenos tiempos?’ en toda una experiencia visual.

Me ha tocado la fibra este cómic. Me temo que si ya hace tiempo que dejaste los treinta atrás, también te dará un buen puñetazo en las tripas. Las experiencias de Hugo, del malogrado Fred, no serán muy distintas de las tuyas. Jim ha construido un gran relato a base de cosas pequeñas, de pedacitos de vida común, capaz de encajar con cualquiera de nosotros. Los personajes de Jim son soñadores, supervivientes, mezquinos a veces, egoístas en ocasiones. Niños grandes, perdidos en un camino muy distinto del que imaginaron en la adolescencia. Por eso funciona. Porque son humanos, llenos de dudas, de miedos, pero también de esperanza, como cualquier hijo de vecino, sin grandes cosas que los hacen especiales.

A estas alturas de la vida, y no es por sonar derrotado, ya han muerto una cantidad de sueños importantes. Puede que alguno, a pesar de rozar los cuarenta, todavía no sepa que quiere ser de mayor. Han quedado amigos por el camino, que recordamos con una sonrisa por los buenos momentos. La pérdida forma parte de nuestras vidas, y aceptamos las pequeñas derrotas del día a día. Al fin y al cabo, quizá sea esa la respuesta. Hacerse mayor es aceptar las consecuencias de nuestros actos, ser humilde para vivir con nuestras decisiones. Y también conservar la esperanza de que, a pesar de todo, mañana será un día mejor que hoy.

De esas cosas tan simples trata ‘¿Dónde quedaron los buenos tiempos?’, de nostalgia, pérdida y esperanza. Es una gran historia. A pesar de que no era el momento para leerla, de que Jim me ha vapuleado contra un suelo metafórico lleno de crisis de los cuarenta prematura. Algunas lecturas, supongo, no salen gratis por dentro. En todo caso, me ha encantado ser parte de esta pandilla de tres. Espero que algún día Jim vuelva a ellos para contarnos que todo les va bien.

‘¿Dónde quedaron los buenos tiempos? es una publicación de ECC, un volumen que recopila la historia completa que originalmente se editó en dos entregas en su país de origen. A todo color, 160 páginas encuadernadas en cartoné, complementada la historia principal con bocetos y anotaciones sobre el proceso creativo de este emotivo retrato generacional. Lo encontrarás en tu tienda favorita al precio de 16,95 euros.

Jim

Este es uno de los seudónimos que usa el guionista y dibujante Thierry Terrasson. Tras cursar estudios en la famosa escuela de cómic de Angulema, ha dedicado su carrera tanto al mundo de la viñeta como a la animación. Ha colaborado con diversos autores en muy diferentes medios, desde el cine al teatro, pasando por el cómic y la televisión. Alguna de sus obras son ‘Pequeños Eclipses’ o ‘Una noche en Roma’

Alex Tefenkgi

Nacido en Francia pero vecino de Bruselas, se ha formado en algunas de las escuelas más prestigiosas relacionadas con el cómic franco belga. Ha publicado en revistas tan conocidas como Spirou, y trabajado con diversos autores como Jim en ‘¿Dónde quedaron los buenos tiempos?’ No hace mucho ha dado el salto al cómic estadounidense, donde se ha hecho cargo de una colección tan popular como ‘Harley Quinn and her gang of Harleys’

Esta es una historia de treintañeros. Es la historia de Hugo, Étienne y Jean-Marc. Es una historia sobre los sueños que llevamos en nuestro interior, tanto aquellos que cumplimos como los que no cumpliremos jamás. Es sobre todo la historia de Fred, que puso fin a su vida de mutuo acuerdo consigo mismo. Era el mejor amigo de Hugo, o de Étienne, o de Jean-Marc, eso ya no importa demasiado. Es ese instante cruel en el que borramos el nombre de un amigo fallecido de nuestra tarjeta SIM… Es la historia del tiempo que pasa y de las pequeñas sensaciones, de esas impresiones que guardamos en el fondo de nuestro ser, aquellas que callamos, las que no decimos. Hasta que un día… todo explota.

Entre 2014 y 2015, Jim (Pequeños eclipses, Una noche en Roma) y Alex Tefenkgi dieron forma a un díptico de álbumes con el que reflexionaron sobre la amistad, la madurez y la pérdida. ¿Dónde quedaron los buenos tiempos? es una emotiva historia íntegramente recopilada en el presente volumen, que también contiene extras descriptivos del proceso creativo.

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Reseña
Guion
Dibujo
Edición
Sobre todo, lector. Sueño en viñetas.

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