Reseña de ‘El Hombre Vacío’, escrito por Cullen Bunn

 

El Hombre Vacío en la edición de Medusa

El nombre de Cullen Bunn se escucha bastante en conversaciones de aficionados en los últimos tiempos. Ahora mismo está en boca de todo el mundo, ya que acaba de aterrizar en España su visión de Conan, con Sergio Dávila a los lápices. En esos corrillos y foros se puede escuchar de todo. La sensación general que me da la percepción que hay sobre este escritor es que es, al menos, irregular. ‘El Hombre Vacío’ significa el regreso de Bunn a un territorio en el que ha demostrado sentirse muy cómodo, el horror. El particular estilo de este escritor, melancólico y reposado, parece que tiene en este género un encaje diferente al mostrado en otras propuestas con resultados menos afortunados.

Lo cierto es que, en términos generales, me gusta Cullen Bunn. A pesar de eso, admito el hecho de que es un autor mucho más interesante cuando navega por las aguas del cómic independiente, o en la ejecución de ideas con intenciones autorales. Cuando ha tomado las riendas de títulos dentro de los grandes sellos, el resultado está a años luz de la calidad presentada en las publicaciones de sellos pequeños e independientes.

A esta última tendencia pertenece ‘El Hombre Vacío’, publicado por Boom Studios en su edición original. En las páginas de esta perturbadora historia, Bunn muestra muchas de sus virtudes y alguno de sus puntos flacos, pero dentro de los parámetros habituales del tono marca de la casa, centrado en la pausa y la creación de ambientes. Como decía, el terror no es un desconocido para Bunn, que deja para el recuerdo una de las mejores obras de horror contemporáneo, el neblinoso gótico rural de ‘Harrow County’. Los dos primeros volúmenes de la colección fueron reseñados en la web. Puedes leerlo aquí y aquí.

El ambiente onírico impreso en las viñetas de Harrow County también dibuja el espíritu de ‘El Hombre Vacío’, pero, en esta ocasión, Bunn nos sumerge en la pesadilla de forma profunda, abismal. Ofrece un paseo por el lado más perturbado y oscuro de la mente humana, enmarcado en una historia de tintes apocalípticos. Angustioso descenso a los infiernos de la época histérica que nos ha tocado vivir, ‘El Hombre Vació’ surge del pesimismo existencial que parece desbordarnos, acordonados por el miedo y la paranoia.

Mirar a una pesadilla

La enfermedad del Hombre Vacío sacude a la población mundial. Nadie conoce su origen, ni cómo se propaga, ni si se trata siquiera de un virus. La infección muestra el horror, y desata episodios de violencia incontrolable, actos de pura locura perpetrados por gente corriente. Las agencias gubernamentales aúnan esfuerzos por encontrar la explicación tras el extraño brote. La respuesta es la mirada hacia el abismo.

Cullen Bunn narra con cadencia de policíaco al avance de la trama. Dos detectives, con su propio infierno a cuestas, se encuentran de frente con el horror de lo inexplicable, por lo que los elementos de género detectivesco se enzarzan a lo largo de los episodios con el horror que bebe de Lovecraft, Clive Barker e incluso David Cronembreg. El ritmo que protagoniza la acción es premeditadamente lento, con escasos cambios de ritmo, pero que retratan la tensión amenazante de esa entidad imposible que es el Hombre Vacío. Lo grotesco toma forma en el mundo real, y Bunn estructura su narración en dos líneas temporales distintas. Por un lado, cuenta hechos que sucedieron hace unos años que explican el origen de la enfermedad. Por otro lado, la acción en el presente avanza hasta conectar de manera directa con ese pasado turbio.

El problema de la propuesta de Bunn es que peca de monótona. No hay grandes cambios a lo largo de la historia, y el escritor se aferra a la melancolía marca de la casa, a la negrura del espíritu de su guión, que a veces olvida algo de aderezo más allá de sus componentes básicos. Es cierto que no esto no estropea el conjunto, pero, en ocasiones, el avance de la trama se hace excesivamente denso.

Por suerte, por cómo maneja la información que ofrece al lector, parece que el autor sabe en todo momento hacia dónde se dirige, y esto evita el aburrimiento. A esa monotonía se añaden ciertas soluciones sacadas de la chistera un tanto impostadas y el final algo descafeinado. El guión de ‘El Hombre Imposible’ se tambalea, pero se mantiene a flote, por las sensaciones que regala al lector. Como relato de terror, a pesar de esas debilidades internas, impregna al público con la desesperación opaca que impregna sus páginas.

El sueño de la razón

En gran medida, el éxito de ‘El Hombre Vacío’ se debe a la excelente comunicación entre guionista y dibujante. Vanesa R. Del Rey fabrica un mundo acorde a los sentimientos que maneja Bunn en su parte literaria. Da sentido visual al enfermizo universo que anuncia el virus. El mesianismo pesadillesco protagonista toma forma en un estilo duro, lleno de contrastes, donde brillan el uso primordial de las tintas. Los personajes se mueven por un escenario de sombras, difuminados por el ambiente de pesadilla mostrado por Del Rey. Sobrio y grotesco, el trabajo de esta dibujante da identidad real al mal sueño ideado por Bunn, que ha encontrado el artista perfecto para dotar de movimiento y dinamismo a un guión calmado, un tenso reposo que esta artista ha sabido traducir a la viñeta de manera magistral. El diseño de página, al servicio del simbolismo de la historia, es de perturbadora belleza.

El apartado artístico se redondea con el excepcional trabajo de Michael Garland al color. Armado de una paleta muy simple, mezcla con acierto diferentes tonos apagados, que nos llevan desde el desolado mundo real a las puertas del infierno de manera sutil, amplificando las poderosas sombras que protagonizan los lápices de Vanesa Del Rey. Trabajo de altura que da el punto de elegancia extra a un trabajo visual magnífico.

‘El Hombre Vacío’ es un gran relato de terror a pesar de los desequilibrios. Sobre todo, el impacto visual de la obra es de los que demuestran las virtudes de la creación de ambientes en el contexto del género de horror. Al final, el miedo, en un mundo de imágenes, se cuela por la retina.

‘El Hombre Vacío’ llega a España de la mano de Medusa Cómics, que sigue apostando por el cómic americano de calidad. Encuadernado en tapa dura, se trata de un tomo editado con bastante elegancia, que se acompaña de la galería de las cubiertas originales de la edición USA. En su interior, 160 páginas de puro horror, al precio de 18 euros.

Cullen Bunn

Cullen Bunn es un guionista de cómics y escritor nacido en Carolina del Norte. Se ha curtido en series del mercado de las editoriales independientes, como Oni Press, pero ha colaborado con los sellos más conocidos del mercado americano. En los últimos tiempos ha sido el encargado de los guiones de la serie en solitario de Magneto, aunque también es bastante conocido por las miniseries que ha escrito para Deadpool. Para DC se ha hecho cargo de personajes tan conocidos como Aquaman o los Green Lantern Corps.

Vanesa R. Del Rey

Artista de origen cubano pero afincada en Miami, comienza su carrera en el mundo de la animación. En su paso a los cómics, Del Ray ha dejado muestras de su talento en series como ‘La Bruja Escarlata’ o ‘Daredevil’. También ha probado suerte con la creación de series propias, y en ese sentido ha publicado en Image Redlands, con la colaboración de Jordie Belaire.

El Hombre Vacío me obligó a hacerlo. Ha pasado un año desde que se informó del primer incidente relacionado con la enfermedad del Hombre Vacío y ninguna droga ha sido capaz de frenar su expansión. La causa sigue siendo desconocida, y los síntomas incluyen ataques de rabia, alucinaciones perturbadoras, demencia suicida, muerte y en ocasiones un estado vegetativo, vacío, de catatonia. Una secta empieza a ganar fuerza por todo el país, por lo que el FBI y el Centro de Control de Enfermedades inician una investigación conjunta del Hombre Vacío con el fin de acabar con dicha secta y descubrir una cura. El Hombre Vacío es una versión distópica del mundo que conocemos, donde una terrorífica enfermedad ha adquirido connotaciones propias de una deidad.

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