Reseña de ‘El último recreo’

El volumen presentado por Astiberri

La infancia es motivo de inspiración para no pocas ficciones. El género fantástico se ha fijado en las particularidades del universo infantil para la mezcla entre la inocencia y la perversidad que emanan de esta época en la que la visión del mundo puede ser tan entrañable como despiadada. De estos elementos se nutre ‘El último recreo’, obra clave en las carreras de los figuras destacadas de la historieta argentina, Carlos Trillo y Horacio Altuna.

‘El último recreo’ es también producto de su época, aquella explosión del cómic para adultos que tantas alegrías dejó en cuanto a creatividad para los autores implicados. En esos años, el cómic dio muestras de gran fuerza editorial, un momento dulce que se ejemplificó en la publicación de varias revistas con contenidos adultos y autores de primera fila. Nombres de leyenda y títulos que forman parte de nuestra historia cultural, algunos autores ya reconocidos y con experiencia internacional encontraron acomodo en esta aventura editorial. Josep Maria Beá, Esteban Maroto y tantos otros dieron lustre a un instante en el tiempo en el que el mundo editorial español brillaba con lu propia.

Esos cantos de sirena atrajeron a Carlos Trillo y Horacio Altuna, por otra parte, autores ya consolidados en su Argentina natal. Tiempos convulsos (¿Acaso los hay de otra clase?) empujaron al dúo creativo a dar el salto al otro lado del océano. Nace entonces el concepto de ‘El último recreo’, que encontraría acomodo en la mítica revista 1984. Esta publicación fue una de las culpables del éxito del cómic español para adultos en esa época dorada que ocupó entre finales de los años 70 y gran parte de la década de los 80 del siglo XX. Producto de tiempos de cambio, el cómic no podía permanecer ajeno a las circunstancias del contesto histórico del fin del franquismo. Como medio de expresión, se unió a la corriente de mutaciones,riesgo y experimentación que impregnaba a una sociedad española arrancada del gris ostracismo de la dictadura y su censura.

‘El último recreo’ se compone de varias historias independientes, pero que cuenta con hilos conductores comunes. El principal, el terrible escenario planteado por Trillo y Altuna, de connotaciones pos apocalípticas. Todo un clásico de esos años, con la amenaza nuclear como espada de Damocles sobre el mundo y la paranoia de la Guerra Fría. Casi un género en si mismo dentro de la ciencia ficción, de esa semilla florecen obras indispensables como ‘Hombre’, enmarcada en el mismo contexto editorial (y de la que os hablamos hace un tiempo. Lo puedes leer aquí).

El arte de Horacio Altuna

En el terrible mundo de ‘El último recreo’ los adultos han desaparecido de la faz de la tierra. El arma que acabó con sus vidas provoca la muerte inmediata a todos aquellos que han llegado a la madurez sexual, así que los únicos que han quedado, abandonados en las calles de las grandes ciudades, son los niños. La consecuencia es un mundo extraño, donde las perspectiva infantil de los protagonistas choca con las exigencias de una realidad que exige crecer muy deprisa para sobrevivir. La infancia presentada por Trillo y Altuna es el perverso reflejo de la sociedad adulta, donde el bien y el mal son difusas sombras morales tras la caída del mundo civilizado. 

A pesar de los años pasados, ‘El último recreo’ es de esas obras que por su riesgo y calidad visual han envejecido con bastante fuerza respecto a otros productos de la misma época. Tratar la infancia combinada con la violencia e incluso las connotaciones eróticas hacen de este cómic un claro ejemplo del momento que vivía el cómic. A día de hoy, estas historias siguen siendo impactantes, auténtica demostración salvaje del fin de la inocencia.

La intensidad de los episodios descritos por Trillo, donde la crueldad humana se plantea sin concesiones a pesar de la edad de los protagonistas, es tan aterrador (y conmovedor) que trasciende los 30 años pasados desde su publicación original. ‘El último recreo’ no pierde ni un ápice de identidad, porque el mundo sigue tan loco como entonces, con amenazas muy parecidas. El universo de Trillo y Altuna es de esas imaginaciones imposibles que da la fantasía, pero al mismo tiempo nos sacude, como lectores, la extraña sensación de pánico ante una realidad tambaleante.

El trabajo de Horacio Altuna es espectacular. Maestro del blanco y negro, de línea poderosa, dura, llena de matices, que roza el siniestrismo expresionista. El dibujante muestra una sensibilidad especial al mostrar esta infancia deforme y patética, gracias al fabuloso diseño de ambientes y personajes, distribuidos por los espacios magistralmente presentados en una composición de página excitante, siempre al servicio de la narración. Pocos son capaces de trabajar con tanta sobriedad y plasmar un barroquismo tan meditado, oscuro, vicioso y tierno al mismo tiempo. Incluso trabaja con el erotismo sin quedar vulgar o enfermizo, cosa muy complicada si se tiene en cuenta la edad de los protagonistas. Un riesgo del que sale airoso por la intensidad global de la obra, enmarcada en un contexto tan trabajado, la fábula sobre el infierno de hacerse mayor.

El fin de la infancia

Clásico que vuelve en un fabuloso formato gracias a la siempre sabia visión de Astiberri, ‘El último recreo’ es de obligada lectura para los amantes de la ciencia ficción de ambiente apocalíptico, y para los lectores de cómic de calidad en general. Por encima de las circunstancias de la vida editorial española, la obra de Trillo y Altuna ha superado la implacable prueba del paso del tiempo, y se muestra como una obra lúcida e impactante. La niñez desmitificada puede ser una mirada al horror y al drama humano, en las manos de dos autores como Trillo y Altuna.

‘El último recreo’ vuelve a las librerías gracias a Astiberri, recopilado en un tomo único que contiene todas las historias que componen la propuesta por entregas original. Libro de tapa dura en sobrecogedor blanco y negro, se compone de 128 páginas elegantemente presentadas por una editorial que sabe como cuidar las obras que salen con su sello. El precio recomendado de venta al público es de 16 euros.

Carlos Trillo

Nacido en Buenos Aires, ha pasado a la historia como uno de los grandes de la viñeta argentina, con seguidores en países como Italia o Francia. Comenzó su carrera a mediados de los 60 en la revista ‘Patoruzú’, y consolidó su trabajo en diferentes publicaciones. Entre 1977 y 1982 se dedica a la serie ‘Alvar Mayor’, uno de sus grandes éxitos, creada junto al dibujante Enrique Breccia.

La colaboración con Horacio Altuna tiene su origen en la famosa tira cómica‘El loco Chávez’, publicada en la contraportada del diario Clarín, y se extendió a obras como ‘Charlie Moon’ o ‘El último recreo’. 

Entre otros galardones, ha sido premiado dos veces con el prestigioso Yellow Kid al mejor guionista internacional, y recibió en el Festival Internacional de Angoulême de 1999 el premio al mejor guionista por ‘La gran patraña’.

Murió en Londres el 7 de mayo de 2011.

Horacio Altuna

Sus primeros trabajos aparecen en publicaciones de la editorial Columba, de su Argentina natal. La colaboración con Carlos Trillo en ‘El loco Chávez’ dispara su popularidad, y colaborará en varias ocasiones con este guionista, e incluso una de las obras del dúo, ‘Las puertitas del Sr. López’ sería llevad al cine en 1978.

Aunque ha destacado como dibujante, también ha mostrado capacidad como autor completo, en obras como ‘Ficcionario’, o incluso como guionista para otros dibujantes, como ‘Hard Story’, dibujada por Jorge González.

En los últimos años, Altuna ha vuelto a las páginas de los periódicos con diferentes tiras de humor, y se ha implicado de manera directa con los derechos de los autores en diferentes asociaciones y órganos dedicados a la representación de los creadores.

Galardonado en multitud de ocasiones, destacan los premios Yellow Kid y el Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona en 2004.

Un mundo postapocalíptico en el que los adultos han desaparecido y del que se han adueñado los únicos supervivientes, los niños, al estallar una bomba cuyos efectos devastadores sólo sufren aquellos que han alcanzado la madurez sexual. En un entorno sin otras reglas que las que pueden imponer la fuerza y la violencia, los personajes se encuentran desamparados y desatados, convirtiéndose unos en víctimas y otros en verdugos.

Inocencia y crueldad a partes iguales en un entorno sin límites, con unas posibilidades y un miedo infinitos, que evocan El señor de las moscas de William Golding.

Carlos Trillo y Horacio Altuna, dos referentes de la historieta argentina, cuya obra se publicó en toda Europa, crearon a principios de los años 80 esta historia hermosa y descarnada que se ha convertido en un clásico contemporáneo. El último recreo apareció por primera vez serializado en la revista 1984, y fue nominado a los premios del Festival Internacional de Cómic de Angoulême en 1987 en la categoría de mejor álbum extranjero

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