Crítica de ‘Museum’

En los últimos años, las películas de suspense con alto componente psicológico se han vuelto una constante en el cine, donde, desde la llegada de ‘El silencio de los corderos‘ hemos podido disfrutar de otras cintas igualmente icónicas como ‘Seven‘ o la franquicia ‘Saw‘. En este sentido, ‘Museum‘ es una digna heredera en esta escuela, cumpliendo con la mayoría de los requisitos del género, como el héroe atormentado, el villano fácilmente identificable o los juegos de despiste.

También conocida como ‘Myūjiamu’ por su grafía en japonés, la cinta nos presenta la historia del detective Hisashi Sawamura, de la policía de Tokio, quien es un auténtico obseso del trabajo. Hasta tal punto ha llegado su obcecación, que ha acabado alejando a su familia, no sabiendo nada de su mujer y su hijo de cinco años desde que se fueron de casa unas semanas atrás. Junto a él tenemos a su compañero Junichi Nishino, un joven aspirante a inspector que aún vomita cada vez que se cruza con un cadáver.

La película da comienzo con el asesinato de la primera víctima pública de nuestro villano: una joven que ha sido atada y devorada por unos perros callejeros, junto a una misteriosa nota que reza ‘Condenada a ser comida para perros‘. Sin dar tiempo a tomar el aire siquiera un segundo, la cinta se lanza de lleno hacia el segundo caso: un nini (‘hikkikomori’) cuyo castigo es la ‘Condena a sentir el dolor de una madre‘.

Llegados a este punto, ya hemos conocido al villano de la película quien, ataviado con su chubasquero y careta de rana, tiene una presencia entre cómica y perturbada, que se ve ampliada por el hecho de que también usa unas manoplas de estilo anfibio. Obviamente, no concede de una presencia tan icónica como la que otorgan las máscaras de Jigsaw o Hannibal, pero aún así, se basta y se sobra para marcar al espectador.

Haciendo gala de la clásica eficiencia nipona, la policía de Tokio no tarda en conectar los crímenes. Ambas víctimas fueron miembros del jurado que condenó a un joven a muerte en la investigación de un asesinato en el que una niña apareció suspendida en resina cristalizada. Rápidamente se disponen a proteger al resto de miembros del jurado, entre los que se encuentra precisamente Haruka Sawamura, la esposa de nuestro protagonista, a quien es imposible localizar.

Debido a su implicación personal, Sawamura es inmediatamente apartado del caso, pero esta circunstancia no le impide hacer todo lo que está en su mano como civil para salvar a su familia. A partir de este punto, comienza un juego del gato y el ratón en el que es imposible saber quién lleva la ventaja hasta el último segundo, tras una serie de bastante correctas persecuciones, tanto a pie como por las carreteras de Tokio.

En general, la cinta se presenta como una película de suspense bastante interesante, aunque es innegable que, a la vista del excelente trabajo de su director Keishi Otomo en la adaptación cinematográfica de ‘Rurouni Kenshin‘ (podéis encontrar nuestras reseñas aquí y aquí), esta adaptación del manga de Ryousuke Tomoe (podéis leer nuestra crítica, con ciertos spoilers, aquí) no llega a demostrar todo su potencial. Un cierto exceso en la inclusión de flashbacks hace que el ritmo de la película sufra en algunos puntos, aunque determinados cambios con respecto a la obra original le dan una mayor cohesión a la historia y le permiten dar un giro a ciertos aspectos cuestionables del manga.

La interpretación de Shun Oguri (a quien pronto veremos como Gintoki Sakata en la adaptación de ‘Gintama‘) como protagonista es de lo mejorcito que tiene la película, transmitiendo a la perfección el mismo aire que el personaje diseñado por Tomoe. Junto a él, Machiko Ono, Yutaka Matsuhige y Shuhei Nomura, completan el plantel, que cumplen con sus papeles sin excesivo relumbrón.

Por su parte, el villano de Satoshi Tsumabuki es también digno de mención, a pesar de los pocos minutos con los que cuenta, pues aporta ese aspecto psicótico, necesario para este tipo de papeles, incluso en las escenas en las que usa su máscara. Por último, Mikako Ichikawa, que interpreta a un personaje original, tiene una importancia transcendental en la historia, pero no es capaz de transmitir ninguna intensidad a su papel, siendo difícil incluso recordar su rostro tras completar el filme.

El guion del propio Otomo, Kiyomi Fujii (quien ya colaboró con Otomo en la saga de ‘Rurouni Kenshin’) e Izumi Takahashi (‘Kyôaku‘), como ya hemos comentado, aprovecha gran parte del manga original, pero es precisamente esto lo que perjudica la labor de Hideo Yamamoto (un clásico del cine de terror japonés) en el equipo fotográfico. A pesar de estar más que acostumbrado a rodar en penumbra y bajo la lluvia, el espectador debe sufrir muchos planos borrosos o desenfocados, que desconectan por momentos de la historia.

Del resto del equipo, tal vez sea lo más reseñable el tema oficial de la película, ‘Taking Off‘ de la banda japonesa ONE OK ROCK, habitual colaboradora de Otomo y que podéis escuchar bajo estas líneas.

En general, ‘Museum’ no deja de ser una obra muy recomendable para aquellos que hayan disfrutado del manga o que estén interesados en el género del suspense con tintes psicológicos. Cubriendo algunas de las carencias de la obra original, la adaptación de Keishi Otomo se presenta como la siguiente iteración del director hacia un estilo más maduro y dirigido hacia el público adulto, que esperamos revisite en el futuro.

‘Museum’ llega de la mano de la especialista en distribución de cine asiático Mediatres Estudio, en ediciones con audio en japonés, castellano y catalán, así como subtítulos en las dos últimas. El DVD, a un precio de 18€, cuenta con un libreto exclusivo de 40 páginas con notas de producción y textos escritos por Mike Hostench (Sub-director del Festival de Sitges). Por su parte, la edición el Blu-ray, a un precio de 22,50€, además del libreto, también incluye comentarios de Keishi Otomo y Shun Oguri.

Director: Keishi Otomo

Reparto: Shun Oguri, Machiko Ono

Año: 2016

País: Japón

Duración: 132 min.

Título original: ‘Museum’ (Myujiamu)

Género: Basada en manga, Thriller

Calificación: No recomendada a menores de 16 años

El detective Sawamura de la policía de Tokio es el encargado de investigar un caso de asesinato desconcertante. La víctima ha sido salvajemente torturada, y al lado del cadáver se encuentra una nota que apunta que no será el único crimen cometido por el asesino. A partir de ese momento comienza una cuenta atrás para intentar detenerle, a pesar de que los únicos datos que se tienen sobre él son que ataca cuando llueve y que cubre su rostro con una inquietante máscara de rana.

 

Reseña
Calificación
Amante de la comida y aficionado a los cómics, el manga y el anime desde hace más de dos décadas. Criticón de carrera y escritor de fin de semana.

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