Reseña de ‘Bermudillo Volumen 4’

El cuarto volumen de Bermudillo

Cuarto volumen de las aventuras de Bermudillo y, por supuesto, reseña al canto. No me canso de gritar a los cuatro vientos las maravillas que se ocultan en las viñetas de este entrañable título, que a estas alturas ya debería ser conocido de sobre por el público español. Dolmen sigue empeñado en rescatar al simpático trotamundos del olvido, a base de una edición digna del contenido, y, además, con material que hasta ahora permanecía inédito en castellano. Siempre es motivo de alegría el reencuentro con Bermudillo y su hatillo mágico, pero ahora añadimos la sorpresa por esas aventuras que, salvo que se accediese a otras ediciones extranjeras, son toda una novedad editorial.

Hemos hablado largo y tendido de todo lo bueno de la genial creación de Thom Roep y Piet Wijn (las reseñas de los anteriores volúmenes las puedes leer aquí, aquí y aquí)- No es muy común que encontremos cómic de procedencia holandesa en nuestras librerías, y, desde luego, Bermudillo es el mejor embajador posible de esta desconocida escuela europea. Parece que hay vida más allá de los francobelgas.

¿Hablamos en esas reseñas de cosas malas? Pues de poco, la verdad. Es muy difícil encontrar pegas a un ejercicio tan enorme de imaginación y demostración de maestría artística. ¿Es este volumen el inicio de un recorte de calidad, de aburrimiento por repetición, de inevitable decadencia tras momentos de tanto brillo? Pues la respuesta es un rotundo no. Bermudillo, en estas nuevas aventuras, desborda de creatividad, ingenio y desenfado. 

Bermudillo, como ya he escrito en otras ocasiones, es el grado máximo de la expresión “para todos los públicos”. Sus peripecias encantarán a los niños. De hecho, me parecen una lectura maravillosa para iniciar a los más pequeños en el inabarcable mundo del cómic. Ideal para entender los mecanismos del medio, armado de enorme expresividad visual y dotado de la simpleza narrativa de los mejores cuentos, aúna en sus páginas todo lo bueno y atractivo que hace del cómic un arte por derecho propio.

Los adultos tampoco podrán escapar de la magia que desprende Bermudillo. La belleza del trazo de Piet Wijn es motivo suficiente para pasar horas ante las páginas de estos volúmenes, pero la agradable sensación de disfrutar de esa fantasía sin complejos, totalmente alejada de las reglas adultas, que es esencial en la infancia, es fantástico reclamo para bucear en la propuesta de estos dos creadores infatigables.

Y es que hablamos de la friolera de doce volúmenes publicados. Sería normal algún síntoma de agotamiento, cierta repetición excesiva de conceptos. Lo genial del trabajo de Roep y Wijn es que, manejando siempre una identidad incontestable, son capaces de dar la vuelta a los clichés y presentar los lugares comunes como algo desconocido. Las sorpresas suceden a cada página, las tramas juguetonas demuestran el espíritu de niño grande que inspira los textos de Roep. El trabajo con los espacios, los personajes secundarios y la traviesa presentación de un mundo en el que parece no existir el tiempo redondean la sensación de leer algo único, libre, pensado con el único motivo de hacer volar la imaginación del lector.

Un mundo mágico

Para la ocasión, el bueno de Bermudillo protagoniza tres nuevas aventuras, como decíamos, totalmente desconocidas para el lector en español. Tras recorrer varios continentes, incluso reinos imposibles de animales parlantes, el incombustible viajero deambula de nuevo por parajes que parecen sacados de la tradición de los cuentos europeos. Eso sí, las historias que componen el cuarto volumen de las aventuras de Bermudillo proceden de muy diversas influencias, y es que el trabajo con el tono de la trama es otro de los trucos para que el paso del tiempo no quite fuelle a las andanzas del barbudo protagonista.

En ‘Los dientes de Cassius Gaius’, Bermudillo afronta una aventura de aires marineros, que parece extraída de la mente de Stevenson, aunque, claro, con el toque mágico habitual de la serie. Los restos de un antiguo asentamiento romano son el fondo donde se desarrolla el drama, puesto que Bermudillo tendrá que hacer uso de todo su ingenio para evitar la muerte de un inocente acusado de contrabando. Roep se embarca en el que puede ser el episodio con más tintes de realismo en el contexto del personaje. Ambiente oscuro y lóbrego en ocasiones, el contenido es más adulto (y entiéndase esto dentro del contexto de aventuras infantiles de Bermudillo) que todo lo visto hasta el momento.

‘Los embrollos de Pip’ retoman el universo netamente fantástico, donde la magia es absoluta protagonista. Las travesuras de un joven mago pondrán en aprietos a Bermudillo, en una historia donde criaturas imposibles campan a sus anchas por los impresionantes escenarios plasmados en la página por Wijn.

Por último, ‘El último trasgo’ sigue la línea planteada por el anterior álbum, e incluso comparte personajes secundarios. Otra travesura con Pip implicado, libera de su cautiverio a un travieso trasgo, que está volviendo loco a todo el vecindario de un, por otra parte, aplacible pueblo. Roep y Wijn introducen un nuevo paisaje, ya que el escenario donde se desarrolla la caza del trasgo parece una reinvención de las estampas del siglo XIX, contexto que no se había presentado en las aventuras de Bermudillo. Imágenes del medioevo, del renacimiento, o exóticos viajes a lugares legendarios se habían paseado por los volúmenes publicados por Dolmen, pero esta franja temporal es toda una novedad.

El arte de Bermudillo

Una muestra más de esa ruptura de fronteras, de esas reglas cambiantes que son promesa de sorpresa y diversión. Como final de fiesta, este volumen de Bermudillo incluye una historia corta de inspiración navideña, en la cual se topará de frente con otro ilustre barbudo.

Otro regalo para la vista, y para el corazón. Toneladas de personajes secundarios que enriquecen el universo siempre vivo de Bermudillo, acompañando a un protagonista que es tan carismático como cálido. La sensación de libertad que nos regalan los autores de este cómic, siempre respetando la esencia que hace de su creación algo cercano, reconocible, y al mismo tiempo sorprendente. Nunca me cansaré de decir cosas buenas de esta colección, pero es que me da muy pocos motivos para hacer caso a las mínimas cosas menos buenas que se puedan encontrar en estas páginas. Pura magia.

Es genial, cuando ya se peina alguna cana, pasear por el mundo de Bermudillo. Ojala no necesitásemos excusas para volver a ser niños, pero la lectura de esta obra es una de las buenas. Disfrutad, lectores.

El cuarto volumen de Bermudillo llega a las librerías gracias a Dolmen, que continúa con su tradicional buen gusto para recuperar estos clásicos del cómic. Como en anteriores entregas, se trata de un volumen encuadernado en tapa dura, a todo color. Como extra, se incluyen textos acerca de la creación del personaje, de su historia editorial, así como bocetos y dibujos que ponen en perspectiva el trabajo de los dos creadores de la colección. El precio recomendado es de 22,95 euros.

Thom Roep comenzó su carrera en el mundo del cómic como redactor de la edición holandesa de la revista Pato Donald. Allí se encargó de recuperar el material clásico del mítico Carl Banks. Su gran aportación creativa como guionista es Bermudillo, obra cumbre del cómic de los países bajos.

Piet Wijn es el creador gráfico de Bermudillo, y dueño de un estilo único e inconfundible. Comienza su carrera a finales de los años 40, con apenas 18 años. Tras años afianzando su estilo y trabajando en diferentes publicaciones, entra como colaborador en el semanario Pato Donald. Allí conoce al que sería su compañero en la creación de Bermudillo, personaje por el que ha ganado reconocimiento internacional.

“Los dientes de Cassius Gaius”, “Los embrollos de Pip” y “El último trasgo”

¡Del hatillo mágico de Bermudillo surgen tres nuevas hazañas, totalmente inéditas en castellano, llenas de magia, emociones y humor! En Los dientes de Cassiu Gaius, el intrépido hombrecillo deberá desmantelar una red de contrabandistas, mientras que en Los embrollos de Pip conocerá a un bienintencionado pero algo torpe joven aprendiz de mago. Este último personaje reaparece en El último trasgo, donde Bermudillo partirá a la caza de unos verdes y maléficos seres. Como extras, tenemos la historia corta La aventura navideña de Bermudillo y nuevos textos firmados por Thom Roep donde nos revelará nuevas anécdotas en torno a la realización de las aventuras de nuestro héroe.

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Reseña
Guión
Dibujo
Edición
Sobre todo, lector. Sueño en viñetas.

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