Análisis de ‘The Elder Scrolls V: Skyrim VR’ (Playstation VR)

Que la realidad virtual ha llegado para quedarse es una verdad incontestable. Además de la creciente oferta de dispositivos disponibles (donde ya se empiezan a ver visores con resolución 8K, como los Pimax), el número de títulos con compatibilidad o exclusivamente diseñados para las Playstation VR y demás dispositivos no hace más que crecer. El último título en lanzar una versión adaptada a realidad virtual ha sido uno de los grandes clásicos de la fantasía, que llega a nuestras consolas con ‘The Elder Scrolls V: Skyrim VR‘.

Dentro de esta tendencia de apostar por la realidad virtual, es innegable que uno de los estudios más activos está siendo Bethesda. Además de traer ‘The Elder Scrolls V: Skyrim VR’, en los últimos días han puesto también a la venta ‘Doom VFR‘, ambos títulos disponibles para las Playstation VR, aunque este último también tiene disponible una versión para ordenador. Por si esto fuera poco, en los próximos días saldrá a la venta el esperado ‘Fallout 4 VR‘, que, al menos en su lanzamiento, será exclusivo para las HTC Vive. Ante este panorama, quienes tengan amigos con un dispositivo de realidad virtual (o varios), se encuentran ante unas Navidades perfectas para hacer un regalo con el que seguro que van a acertar.

Skyrim‘ llega a Playstation VR el mismo día que su versión para Nintendo Switch y, desde un punto de vista externo, parece que la razón se debe a que ambos son prácticamente versiones idénticas al juego original, que llegó a nuestras pantallas hace poco más de seis años. Con esto en mente, el jugador ya puede imaginarse que no va a encontrarse con un juego de gráficos detalladísimos ni con un sistema de combates de última generación, ideas preconcebidas que es conveniente desechar cuanto antes, para poder disfrutar al máximo de esta experiencia.

Para aquellos que no estén familiarizados con el título, la historia presenta a un prisionero, que podremos nombrar como más nos guste, que se encuentra camino a su ejecución. Antes de que el hacha del verdugo caiga sobre su cabeza, el dragón Alduin ataca y destruye la ciudad, teniendo que huir hasta Carrera Blanca, donde dará auténtico comienzo la aventura. Tras vencer a otro dragón, nuestro jugador obtiene el poder de usar el ‘Tu’hum‘, el idioma de los dragones (seguro que incluso aquellos que no hayan jugado al juego original reconocerán el ‘Fus’Ro’Dah!‘), y deberá entrenarse y recorrer el mundo para poder vencer de una vez por todas al poderoso Alduin.

Como no podía ser de otra forma, el juego transcurre en un mundo abierto y con relativamente bastante libertad, dentro de los límites que supone adaptar un juego a realidad virtual, sin haber estado concebido para ella. Lo primero que llama la atención una vez iniciado el juego, es precisamente el verse inmerso completamente en un mundo de fantasía digno de Tolkien, donde gigantescas montañas nevadas, dragones y magia están presentes, por así decirlo, ‘a tamaño natural’. Si, en su lanzamiento, ya era un juego bastante correcto, estar cara a cara hablando con los NPC, ver el fuego del dragón dirigirse directamente hacia el personaje o enfrentarse a arañas gigantes, dan una experiencia como pocas hay ahora mismo disponibles en esta plataforma.

Una vez que el jugador se asienta en el mundo que propone el juego, lo cierto es que es relativamente sencillo (aunque no rápido) ir aprendiendo técnicas nuevas y conseguir recursos, aunque, como no podía ser de otra forma, conforme más se acerca a completar el juego, seleccionar la estrategia correcta no siempre es tan fácil. A disposición del jugador, además de magia, tenemos una gran variedad de armas, cada una de ellas con sus características y mecánicas, donde el uso del arco y la espada, por ejemplo, no tienen nada que ver el uno con el otro y requieren de bastante práctica para controlar.

Como contrapartida, esta libertad se ha conseguido sacrificando en cierta medida los gráficos y el sonido (donde el resultado es bastante mejorable), aspectos que en algunos momentos puntuales reducen la sensación de inmersión en el juego. Otro aspecto mejorable son los controles. Si bien el jugador puede elegir entre usar el DualShock o los Move, lo cierto es que cada uno tiene sus pros y contras.

El DualShock puede parecer la opción obvia para aquellos que hayan probado el juego original, pero el movimiento libre puede ocasionar mareos en aquellos que no están acostumbrados al juego en realidad virtual, por lo que en esos casos es preferible optar por el control con teletransporte, que es algo más estable con los Move, además de que la sensación de combatir espada en mano es algo que solo puede conseguirse con los Move. A la espera de que aparezcan controladores Move con joystick incorporado, este sistema presenta otras limitaciones y la más clara de ellas es la dificultad para utilizar los menús o para utilizar el arco, que no siempre funciona como busca el jugador. Podéis encontrar más información sobre esto en el blog oficial de PlayStation US.

Estos problemas parecen ser principalmente culpa, como hemos visto, de los medios disponibles y de la edad de Skyrim en sí, y está claro que se ha dedicado mucho esfuerzo para tratar de compensar ambos y hacer de este juego una experiencia interesante. Gracias a esto y al subyacente que supone formar parte de la saga ‘The Elder Scrolls’, lo cierto es que se trata de un juego que puede ser disfrutado durante bastantes horas por aquellos que sean capaces de entender las limitaciones que tiene actualmente la tecnología de realidad virtual de Sony y disfrutar de verdad con esta joya que adapta uno de los clásicos más importantes del rol reciente.

The Elder Scrolls V: Skyrim VR‘ ha sido desarrollado por Bethesda Softworks LLC y se encuentra disponible únicamente para PS4 a un precio de 69,99€.

Reseña
Espectacular
Amante de la comida y aficionado a los cómics, el manga y el anime desde hace más de dos décadas. Criticón de carrera y escritor de fin de semana.

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