Reseña de ‘Solo: Los supervivientes del caos, integral’

El volumen de Solo presentado por Evolution

A veces ocurre que una buena obra encuentra un poco de justicia. En el frustrante mundo editorial español, lo normal es que sean pocas las obras que recogen todas los éxitos que merecen. Detrás de cada pequeño éxito o estrepitoso fracaso encontramos la intrahistoria de esfuerzo, encontronazos contra el muro de la realidad, de insípidos senderos transitados con la ilusión como único bastón de apoyo. El tesón de los autores, la cabezonería de locos dispuestos a dejar los nervios por el camino, es la semilla que nutre un mercado contradictorio y lleno de eternos interrogantes como es el cómic de producción española. La saga de Solo es de esas escasas obras que, con la etiqueta de “de culto” a las espaldas, consigue lucir esplendida gracias a la edición con todos los honores que se han marcado en Panini bajo el auspicio del sello Evolution Cómics.  

‘Solo’ es de esas obras que arrastran a sus espaldas la ración de historia editorial que da forma a las leyendas. Ha pasado por diferentes formatos y editoriales, contra viento y marea. Compuesta de ocho números en origen, con los que cosechó una pequeña pero irreductible horda de fieles, por fin llega a la edición destinada a los grandes: el álbum recopilatorio, de calidad digna en el continente para su contenido. Esta edición de ‘Solo’ dignifica no sólo la obra; es también el reconocimiento del trabajo de un profesional, Óscar Martín, todoterreno del mundo de la viñeta que autoeditó durante años el material de ‘Solo’.

Las aventuras de este mortífero roedor se encuadran en el género de futuros postapocalípticos. La supervivencia es la única ley que impera en el mundo destruido por la concatenación de catástrofes, casi todas provocadas por la codicia humana. En el caso de entorno protagonista de este cómic, el resultado del colapso ha provocado la mutación total de la faz del planeta. El mundo azul ha tornado en paraje desértico, sin vegetación, sin otro medio de subsistencia que la carne de seres más débiles. Algunas especies animales se han transformado en seres antropomórficos con conciencia, capaces de construir armas y usar su ingenio para la subsistencia en la hostilidad del medio.

Solo pertenece a la especie que ha mutado desde las antiguas ratas. Discretos, habilidosos, letales, estos roedores permanecen alejados lo máximo posible del resto del mundo, centrados en la más básica supervivencia. Por estos mismos principios, Solo se ve obligado a abandonar a su familia, ante la escasez de alimento, insuficiente para alimentar a todos los miembros del grupo. Comienza entonces el camino del taciturno héroe, siempre sometido al salvajismo imperante en los escombros de la sociedad. A lo largo de la peripecia, el protagonista se convertirá en gladiador, en superviviente nato, pero también aprenderá el valor de la confianza, de la pertenencia. Acostumbrado a la soledad gris, Solo aprende a sobrellevar el horror del día a día eliminando las emociones de su sistema de valores. La aparición del fabuloso plantel de secundarios conformará a lo largo de las páginas de ‘Los supervivientes del caos’ la personalidad de un protagonista que tiene como referencia a clásicos modernos como Mad Max o Conan. 

Vida y muerte en la arena

El universo propio que ha creado Óscar Martín en ‘Solo’ es aterrador y fascinante a partes iguales. La desolación es algo más que paisaje, es un estado del alma. Nada es amable en el ecosistema mortal donde se desarrollan las aventuras del indomable guerrero rata. Cada pequeño elemento del decorado puede ser un arma mortal dispuesto a devorar hasta el tuétano al protagonista. El contexto es parte fundamental de la propuesta de Martín, y se esfuerza en cada pequeño detalle para demostrar el poderoso escenario que plantea. El calor agobiante da paso al invierno infernal, la escoria puebla cada rincón, no hay motivo para la confianza, para sentimientos que se sitúen fuera del espectro del desprecio. Nadie cuida de nadie, y Solo crece con la única motivación de seguir vivo un día más.

Óscar Martín da rienda suelta a la imaginación en el diseño de personajes, de criaturas, de lugares que dan forma al rico trasfondo de las aventuras de Solo. La construcción de ambientes es primordial en el resultado final de una obra que no se entiende sin la fabulosa fuerza del mundo donde sucede. Todo esto se consigue con un trabajo visual de primer orden. El viaje de Solo gana en experiencia para el lector con el impresionante trabajo que da la vuelta a sus influencias hasta transformarlas en algo nuevo, brillante, lleno de fuerza, dinamismo y vida.

Martín agarra sin piedad el estilo Disney, repleto de animales humanizados. Nos presenta la cara oscura de una forma de entender el diseño de caracteres. Si el entorno es básico para la obra, no lo es menos la capacidad de los personajes para mostrar emociones en rostros llenos de matices. Además, Martín demuestra que no es solo un magnífico dibujante; en todo momento, luce habilidades extraordinarias como narrador. Cada viñeta es la sucesión lógica de la anterior. La planificación de cada escena roza lo cinematográfico, lo que añade mayor fluidez visual, sobre todo en las magníficas secuencias de acción, llenas de movimiento. Trabajo visual superlativo, ‘Solo’ es buena muestra del talento y experiencia de este dibujante, ejemplo de lo que se entiende como narración secuencial.

¿Tiene cosas malas este cómic? Alguna, pero mínimas, de las que se pueden ignorar perfectamente. Quizá, hay cierta repetición en la parte literaria de emociones concretas, de soliloquios desesperados por parte del protagonista. Pero en absoluto estropea la lectura. De hecho, es el carácter del indómito guerrero, no podría ser de otra forma, pero, en mi opinión, se reitera de manera demasiado constante. También hay que hacer mención a algunos errores de rotulación, que deslucen el acabado final de la edición, y que son un poco imperdonables si se tiene en cuenta la ambiciosa presentación del producto.

Incluso en el caos hay lugar para las emociones

Deseo que ‘Solo: Los supervivientes del caos’ tenga mucho éxito. No solo porque se lo merece, porque sería de justicia; a lo mejor anima a Óscar Martín a regresar al desolado paraje escenario de la aventura. Muchas cosas quedaron por contar. Quizá, Solo se ha ganado el descanso, ese algo parecido a la felicidad que se puede conseguir en un lugar hostil y sin esperanza. Pero hay todo un universo para ser explorado, que nos gustaría visitar en la comodidad de nuestro sillón de lectura favorito. En todo caso, disfrutad del despliegue de arte, de violencia salvaje, de humanidad entre las cenizas, de empeño en dar al lector un producto cuidado que enriquece y da sentido a la sufrida experiencia del coleccionista. Todo un lujo.

‘Solo: Los supervivientes del caos, edición integral’ es una publicación de Panini a través del sello Evolution Cómics, con la colaboración de Ominiky Ediciones. Se trata de un cuidado volumen, encuadernado en tapa dura y con gran calidad de papel. A todo color, se compone de 216 páginas, que incluyen las espectaculares fichas que describen algunas de las criaturas que pueblan el despiadado universo de ‘Solo’. Edición de gran calidad que muestra todo el cariño posible por la obra original. Lo encontrarás en tu librería favorita al precio de 38 euros.

Óscar Martín

Nacido en Barcelona en 1962, su carrera ha estado ligada en su mayoría a mercados europeos como Alemania o Suecia. Es esencialmente conocido por escribir y dibujar historietas para estos países de personajes tan populares como Tom y Jerry o el ratón Mickey. Con la intención de producir y editar obra de creación propia, Martín puso en marcha Oscar´s Studio, donde desarrolla la publicación de la revista Zona X, dedicada a cómic de autores españoles. En cuanto a las obras firmadas como autor completo encontramos títulos como ‘El terrorífico mundo de Bobby’ y ‘Solo’-

Por fin en un sólo tomo una de las obras maestras de Óscar Martín. La tierra ha cambiado. Vivir en ella es duro como el hierro y corrosivo como el óxido. Después de las bombas, los virus, la química, la tragedia y el sinsentido, casi todo desapareció y lo que permaneció… mutó. No hay hierba, ni fruta. No hay vegetación ni herbívoros… No hay compasión ni esperanza, ni paz. Solo hay hambre. Ya nadie está arriba ni abajo de la cadena alimenticia, todos son depredadores armados, peligrosos y hambrientos. Muy hambrientos. Ese es el mundo de SOLO. Contiene una galería de ilustraciones inéditas en España y otros trabajos nunca publicados en nuestro país.

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Reseña
Guión
Dibujo
Edición
Sobre todo, lector. Sueño en viñetas.

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