Reseña ‘La favorita’, de Matthias Lehmann

La edición de La Cúpula de ‘La favorita’

Matthias Lehmann no es precisamente una estrella en nuestro país, a pesar de la firme carrera que atesora a sus espaldas y el reconocimiento de su obra en festivales de tanto calado como Angoûleme. De hecho, ‘La favorita’ ha servido como presentación en España, una historia acerca de la identidad, de la pérdida, de la locura, estampada en un lúgubre escenario que permite al autor francés el juego con diferentes géneros.

La favorita’ cuenta la gris vida de Constance, atrapada en la rutina agobiante de la convivencia con sus abuelos. Estos dos personajes límite marcan la infancia de la protagonista, cuyos referentes son un viejo pusilánime atrapado en una vida que nunca quiso y la desquiciada presencia de la abuela, mujer estricta hasta lo enfermizo. Constance no sale de casa, siempre vigilada por la mirada incansable de esta mujer que arrastra el recuerdo de una hija perdida, que ha condicionado su relación con el resto de la humanidad.

En un caserón en decadencia, transcurre la vida de esta peculiar familia, dominada por la disciplina delirante de la matriarca. La pequeña Constance tiene como única salida su imaginación, hasta que a la casa llegan nuevos personajes. Una familia contratada para ayudar en la mansión se convierte en toda una ventana al mundo exterior para la chiquilla. Y es que Constance es víctima de un secreto que involucra a su minúsculo núcleo familiar.

Aires de misterio rodean la propuesta de Matthias Lehman. ‘La favorita’ aglutina elementos de historia criminal aderezada por el ambiente casi gótico de la mansión. La presencia de la abuela también influye para ese corte de folletín novelesco, trasunto de las madrastras que pueblan los cuentos infantiles, pero mostrada con total humanidad, retrato realista de la locura, a pesar de la voluntad bestial con la que se aferra al pasado. La sensación de abandono se adueña de los espacios, teatro de pesadillas para la protagonista, escaparate perfecto para el resto de personajes.

‘La favorita‘ es muestra del talento narrativo de Lehman, capaz de unificar esas piezas en esta historia en la curiosa mezcla que conforma la obra. Defiende con el mismo entusiasmo la dejadez rural y el realismo mágico al adentrarnos en la mente de Constance y sus juegos en los oscuros rincones de la casa. Nos permite ver las aristas en la personalidad de los implicados, entender sus motivaciones sin justificarlos, una muestra de patetismo representado por los supervivientes de una clase en proceso de olvido, arropados por la sombra de tiempos mejores y esclavizados por la conciencia del ocaso de su forma de vida.

Todo el conjunto de ‘La favorita’ resulta en relato sórdido, vidrioso, envuelto en una especie de pesadez casi onírica empapada de días grises y personajes, encajados en los impresionantes contrastes que nutren el contenido de la obra. La inocencia se da de bruces con los rincones más oscuros de la psique humana, el amor se confunde con desesperación, y la identidad se convierte en una rompecabezas viciado en un universo descompuesto. Las exigencias del mundo adulto chocan con la imaginación, vía de escape de Constance, obligada a ser el espejo distorsionado de un fantasma. La presencia de esa hija perdida se adueña de cada pasillo de la enorme casa, referencia que puede verse en clásicos victorianos al estilo Poe o en obras maestras del cine como Rebeca, de Alfred Hitchcock.

En primer plano de esos contrastes, el peculiar estilo gráfico de Lehman, que funciona de manera inteligente como reflejo visual de ese denso retrato psicológico en el trabajo con los personajes. El dibujo es una fuente constante de sorpresas, a pesar de las evidentes licencias con la perspectiva o la anatomía de los protagonistas. El diseño roza la caricatura, enorme choque con las intenciones de la obra, mucho más siniestra que lo que da a entender la propuesta artística. Poco a poco, el lector se verá atrapado por el fabuloso trabajo con las sombras y los juegos de luces, esenciales en la opresiva atmósfera que invade la casa. El homenaje a las revistas infantiles de historietas, las tiras cómicas o las referencias cinematográficas enriquecen la ambiciosa puesta en escena de Lehmann.

La siniestra presencia de la abuela

El diseño de página, la ausencia de viñetas en grandes demostraciones de intuición gráfica, la capacidad de enganchar con pequeños detalles que dan sentido a la emocionalidad de la obra, dejan un trabajo de muy buena factura, de carácter único y personalidad apabullante. Dos mundos, el infantil y el adulto, que pueden ser extremadamente siniestros en manos de este interesante artista.

Toda una sorpresa ‘La favorita’, extraño y emocionante cóctel, donde la búsqueda de la identidad sexual y el paso a la madurez alcanzan un cariz de cuento gótico. La soledad fantasmal de los parajes de la mansión es el patio de juegos de Constance, con la que aprenderemos que no todo es lo que parece. El viaje a través de la locura está servido.

‘La favorita’ ha sido publicada por ediciones La Cúpula, unos veteranos en el mercado del cómic español. Encuadernado en rústica, 166 páginas en majestuoso blanco y negro conforman el viaje de Constance para encontrarse a sí misma. Lo encontrarás en tu librería favorita al precio de 15,50 euros.

Constance tiene diez años, faltan sus padres y vive apartada del mundo en el caserón de sus abuelos, un pusilánime rendido al alcohol y una autoritaria anciana aficionada a la disciplina corporal.

Sometida por sus tutores a una estricta educación que incluye la prohibición expresa de aventurarse más allá de los muros de la casa pero corroída por una curiosidad natural, Constance se dispone a enfrentar una realidad que podría estar conectada a la misteriosa muerte de una hija anterior en el seno de la familia.

La favorita es una inquietante reflexión sobre la identidad sexual que se maneja con maestría entre la crónica social y la densidad del relato gótico.

Matthias Lehman

Dibujante, ilustrador y pintor ocasional de raíces franco-brasileñas, Matthias Lehmann nació en la región de París en 1978 y ya en la adolescencia empezó a foguearse en la historieta breve y el mundo de la autoedición. Hoy destaca como especialista en la técnica del linograbado, colabora de manera regular en revistas y periódicos como Fluide Glacial, Siné Mensuel, Le Monde o Libération y tiene en su haber obras como Isolacity (2001), L’éttoufeur de la RN 115 (2006), Les larmes d’Ezéchiel (2009) o Personne ne sait que je vais mourir (2015).
La favorita, que ha merecido el reconocimiento de festivales como el de Angoulême, supone su carta de presentación en nuestro país.

 

Reseña
Guión
Dibujo
Edición
Sobre todo, lector. Sueño en viñetas.

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