Reseña de ‘La quinta estación’

“La ironía es que un mundo afectado constantemente por terremotos y erupciones volcánicas se llame Quietud”.

Y así es como empieza ‘La Quinta Estación‘ de N. K. Jemisin (Iowa, 19 de septiembre de 1972), primera parte de la trilogía titulada ‘La tierra fragmentada‘ y galardonada en 2016 con el Premio Hugo a la Mejor Novela.

Pese a las inhóspitas condiciones que se dan en el mundo que nos describe Jemisin, la vida ha sido capaz de abrirse un hueco y perdurar. Obviamente, las grandes ciudades no tienen cabida, a excepción de Yemenes, la capital de un imperio en decadencia. Es por ello que la humanidad forma lo que la autora nombra ‘comus‘, que no son más que agrupaciones de personas, de mayor o menor tamaño, y cuyos habitantes son categorizados y apellidados según sus propias habilidades o las de su familia. Los Lomocurtido serían los trabajadores; los Sementales, los encargados de la reproducción; los Líderes se encargarían de gobernar… Y de vez en cuando, aparecen los Orógenes.

El resto de humanidad los teme, y cuando descubren que hay uno entre ellos, en el peor de los casos, lo matan, aunque quizá tenga suerte y avisen al ‘Fulcro‘, la escuela donde estos seres han de recluirse para aprender a dominar sus habilidades. Los orógratas (término despectivo que se usa para nombrar a los orógenes), albergan el poder de controlar la energía cinética de la tierra y de todo lo que les envuelve.

Pero, si pueden controlar los terremotos, ¿por qué no los usan para apaciguar los que asolan Quietud? La respuesta es sencilla: es tan grande su poder, que pocos pueden controlarlo. Cuando un feral (orogen criado fuera del control del Fulcro), desata su poder (y esto a veces se hace de forma involuntaria, simplemente como mecanismo de autodefensa), genera a su alrededor un área que congela todo lo que entra en su radio de acción. Si este poder continúa sin control, puede desencadenar lo que los habitantes de Quietud denominan ‘Estación‘.

Una Estación es un conjunto de acontecimientos que durante un tiempo vuelven inhabitable Quietud, como por ejemplo: erupciones volcánicas en cadena que cubren la atmósfera con ceniza; se resquebraja una placa en un punto en el que hay material radioactivo…

Y ya han sucedido cuatro Estaciones… Y la Quinta, que va a empezar, amenaza con ser la más larga de todas.

Durante las más de cuatrocientas páginas de las que consta la novela, acompañaremos a tres mujeres, nacidas con el don o la maldición de la orogénia,  cada una de ellas movida por unas inquietudes diferentes: Damaya, Sienita y Essun. La primera empezará a recibir la formación en el Fulcro; la segunda partirá junto con Alabastro, el orogen más poderoso de la actualidad, a completar un encargo recibido en el Fulcro; y la última, una feral, emprenderá un viaje para buscar a su marido, responsable de la muerte del hijo de ambos, y que ha secuestrado a su hija.

En La quinta estación encontramos unos personajes detallados a la perfección, entenderemos qué es lo que les empuja a actuar como lo hacen, incluso los traumas que les conlleva su propia condición de orógenes y la lucha por conseguir unos derechos que la religión que domina Quietud, se ha esforzado en quitarles: ‘Los orógenes no son humanos’.

A nivel técnico, la autora nos sorprende con unas estructuras para nada convencionales, y aunque esto es un hecho que puede chocar al principio, una vez te adentras en la historia, agradeces esa forma de narrar los acontecimientos.

Nora K. Jemisin, nacida Iowa en 1972, es una escritora estadounidense, con una trayectoria impecable. Su primera novela, ‘Los cien mil reinos’, fue nominada y premiada en diferentes ocasiones, en diferentes certámenes: Premio Locus a la Mejor Primera Novela, Premio Romantica Times Book Reviews (Fantasía). La Quinta Estación fue galardonada en 2016 con el premio Hugo a la mejor novela y en 2017, y su continuación, ‘El portal de los obeliscos‘, que vio la luz en España el pasado 25 de enero de 2018, fue galardonada con el mismo premio en 2017.

N. K. Jemisin

‘La quinta estación’ fue publicada en España en mayo de 2017, bajo el alero de Nova, en una edición rústica y cuenta con 448 páginas. La traducción, que no ha debido ser nada fácil debido a los muchos términos propios de la novela, corrió a cargo de David Tejera, encargado también de traducir la segunda entrega de ‘La tierra fragmentada’ así como de otros títulos de relatos de misma autora como ‘Hambre de piedra’ y revisiones de las traducciones de otras novelas como ‘Ready player one’

Pese a que al principio puede chocar el cómo está estructurada la novela, tras empezar a familiarizarte con los términos que se van usando, y que describen el día a día en Quietud, encuentras una historia completamente adictiva. Un libro lleno de altibajos emocionales, giros argumentales completamente sorprendentes. Jemisin consigue transportarte a Quietud, un mundo donde los derechos humanos no son para todos los humanos.

Reseña
Altamente sorprendente

¡No te vayas sin comentar!