Reseña de ‘Museomaquia’, de Santiago García y David Sánchez

El cómic es un arte con lenguaje propio, pese lo que le pese a unos cuantos puristas anacrónicos. Decenas de autores ha construido la identidad de este medio que nos apasiona, herramienta para contar cualquier historia, fuente inagotable de investigación y vanguardia. ‘Museomaquia’ es el agradecido juego con la historia del arte que proponen dos voces singulares del panorama de la viñeta española, Santiago García y David Sánchez. En sus páginas, la imaginación se dispara envuelta en respeto reverencial por la historia de la pintura, convertida en un sinuoso y surrealista viaje de inspiración clásica, narrado como si un de un sueño (o una pesadilla) se tratase.

Portada de Museomaquia
Museomaquia, presentada por Astiberri

‘Museomaquia’ surge por iniciativa del Museo Thyssen-Bornemisza, a colación de su 25 aniversario. La colección permanente de la célebre pinacoteca sirve de excusa a los dos autores de la obra para establecer su propio recorrido a través de los extraños pasillos del desconcertante museo que plantean en las páginas de este cómic. Las obras maestras que albergan sus muros cobran vida. Los personajes, arrancados del la comodidad de las paredes del museo, son lanzados al personal universo de García y Sánchez, sometidos a los designios de la extraña conspiración que nutre la apuesta de ‘Museomaquia’.

En esencia, ‘Museomaquia’ utiliza la estructura del viaje del héroe, aderezado por múltiples influencias. El joven caballero protagonista de esta aventura se dirige a cumplir su destino, superando episodios que ponen a prueba su valor y nobleza. sobre él y su escudero, la sombra de siniestros personajes, que mueven los hilos del rumbo del protagonista. Criaturas fantásticas, escenarios imposibles e incluso la consabida bajada a los infiernos conforman el entorno literario de ‘Museomaquia’, mezcla exquisita de elementos clásicos presentados al lector de forma brutalmente actual. El experimento tiene tanto de labor docente como de experimento, ejercicio de libertad creativa que muestra el talento de García para los malabarismos narrativos con las piezas obligadas del invento, los cuadros del Thyssen.

En el sorprendente expedición, García utiliza el leitmotiv obligado de ‘Museomaquia’ con total independencia, aunque con total reverencia. El particular brebaje que es ‘Museomaquia’ mezcla sin pudor épocas y estilos, movimientos artísticos y autores aparentemente incompatibles. Del clasicismo a las vanguardias, los mundos chocan y convergen en algo único, desembarazado de la seriedad académica para la reinvención llena de intenciones, perversa y pícara en ocasiones. En otras, el arte distorsiona como espejo hacia el horror, la violencia o la demostración de ingenio. En todo caso, la elaborada maniobra, concebida como disloque de nuestras percepciones, no deja indiferente. El surrealismo es protagonista con espíritu burlón y didáctico al mismo tiempo. Aunque pueda parecer contradictorio, los juegos de prestidigitador de García tiene mucho de enfrentamiento entre contrastes.

Los masculino y lo femenino, el silencio total y el ruido del lenguaje humano, lo divino y lo profano, la nobleza del alma contra la perversidad, la pureza enfrentada a lo monstruoso; el tablero de contrarios cobra forma ante los ojos del lector, sometido a la imaginación por encima de las normas, a lo delirante triunfando sobre la linealidad. La elegancia de García sumerge en el trance casi místico al acompañar al caballero hasta las puertas de Metropolis.

Personajes de Museomaquia
La conspiración en la sombra

La concepción de García acerca de este caleidoscópico paseo por la historia del arte necesita de otra mente cercana a la alucinación. Plasmar sobre el papel el sueño brumoso que es ‘Museomaquia’ recae en las manos de David Sánchez, artista sorprendente, arriesgado, siempre en la frontera de un mundo fantástico y terrible. Hace meses os hablamos del excelente ‘Un millón de años’, muestra abrumadora del talento de este personal dibujante y escritor para la creación de escenarios desesperados, repletos de personajes monstruosos en todos los aspectos. La capacidad gráfica de Sánchez para producir turbación en los lectores no se queda corta en ‘Museomaquia’. Parece que el dibujante se encuentra cómodo en la traducción del obsesivo relato de García a las viñetas, y recrea con rotundidad fantasmagórica los cuadros del Thyssen, protagonistas de cada aspecto de la propuesta visual.

La aparente sencillez del trazo de Sánchez esconde pasión por los detalles, por el aspecto simbólico del dibujo. La frialdad con la que el dibujante lanza a sus personajes a la viñeta es parte de esa concepción del universo como un lugar desolado, donde belleza y horror se confunden. Si hay alguien indicado como narrador de lo imposible en imágenes, ese es David Sánchez, guía de lujo en la frontera del sueño. 

 

‘Museomaquia‘ es una obra que reinventa sus propias intenciones, fantasea con el arte como excusa para bucear por los recovecos más profundos de la psique humana. Los monstruos del sueño de la razón se pasean por esta historia sobre la vida y la muerte, sobre la belleza, sobre el viaje, sobre todo aquello de lo que trata el arte, al fin y al cabo: las obsesiones de los hombres que crearon y dieron forma a sus anhelos y pesares sobre el lienzo. Kandinsky comparte mundo con Van Eyck, Dalí despierta con el vuelo de su abeja al caballero de Carpaccio. La historia, las paredes del museo Thyssen y la fascinación por la belleza son piezas del mismo mosaico para García y Sánchez, capaces de imaginar mundos que son al mismo tiempo reconocibles y desconcertantes en sus manos. ‘Museomaquia’, además, denota la edad adulta del cómic, cosa de agradecer para un medio que siempre será denostado por unos cuantos atragantados en su elitismo.

La ciudad de Matrópolis
La belleza del caos

Museomaquia’ nace de la colaboración entre el Museo Thyssen-Bornemisza y la editorial Astiberri, siempre exquisita en contenidos y formatos. Se trata de un libro de 48 páginas a todo color. Lo podrás encontrar en tu librería favorita al precio de 17 euros.

Santiago García

Santiago García (1968) es un guionista, crítico y traductor de cómic español que firma en ocasiones bajo el pseudónimo Trajano Bermúdez. Después de licenciarse en Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid comenzó a trabajar como articulista en la Editorial Forum, pasando también a ser traductor de Spiderman en la editorial. En 1995 publicó su primer libro teórico, ‘Mangavisión’, que se centraba en el manga. Años después, en 2003, comenzó a escribir guiones, iniciando así su carrera en esta faceta hasta la actualidad. En 2010 publicó ‘La novela gráfica’, libro teórico que se gestó como tesis doctoral para la carrera de Historia del Arte que también realizó. En 2011 recibió el premio a la divulgación en el Salón del Cómic de Barcelona.

Como historietista, ha colaborado con dibujantes como Pepo Pérez en ‘El Vecino‘ (Astiberri, 2004- 2009), Javier Peinado en ‘La tempestad‘ (Astiberri, 2008) y ‘Héroes del Espacio‘ (Planeta, 2009) y David Rubín en ‘Beowulf‘ (Astiberri, 2013), traducida para el mercado francés y norteamericano. Ha coordinado la antología de cómics ‘Panorama. La novela gráfica española hoy‘ (Astiberri, 2013) y otra de ensayos, ‘Supercómic. Mutaciones de la novela gráfica contemporánea‘ (Errata Naturae, 2013). Sus últimos trabajos publicados son ‘Tengo hambre’ (¡Caramba!, 2014), con Manel Fontdevila, ‘El fin del mundo‘ (¡Caramba!, 2014), con Javier Peinado, ‘Fútbol. La novela gráfica‘(Astiberri, 2014), con Pablo Ríos y ‘Las Meninas‘ (Astiberri, 2014) con Javier Olivares, que obtuvo el premio a la mejor obra española en el Salón Internacional del Cómic de Barcelona en 2015 y el Premio Nacional del Cómic el mismo año. En 2015 publica en Astiberri la novela gráfica ‘¡García!‘ junto a Luis Bustos y el cómic de ciencia ficción ‘Yuna‘, con Juaco Vizuete.

David Sánchez

Autor madrileño, nacido en 1977, ganó el premio al autor revelación en el salón del cómic de Barcelona con su primera novela gráfica, ‘Tú me has matado’. Con ‘No cambies nunca’ su siguiente obra, ganó una nominación al mejor autor español en otra edición del mismo salón. Aparte de su dedicación al mundo de la viñeta, Sánchez también destaca como diseñador e ilustrador.

El joven caballero veneciano se despierta; su sueño ha sido interrumpido por el vuelo de una abeja alrededor de una granada. Ha llegado el momento de reanudar la misión. En compañía de su escudero, emprende un viaje a través de paisajes campestres y marinos, hasta la lejana metrópolis. Por el camino se encontrarán con ángeles, bestias, ninfas y todo tipo de criaturas.

Son los habitantes del país mágico del arte.

Hay una guerra, pero no la disputan naciones, sino épocas y estilos artísticos donde se dan cita primitivos flamencos, renacentistas italianos, venecianos, expresionistas, románticos y abstractos: Museomaquia es una odisea mística a través del misterioso laberinto de la pintura. La imaginación de los artistas desde el Medievo hasta la edad contemporánea nos ha ofrecido escenarios y personajes dispares, contradictorios y enigmáticos; desde Van Eyck a Lichtenstein, de Durero a Dalí, de Caravaggio a Hopper, todos nos han hecho ver el mundo de otra manera, y todos se encuentran en estas páginas.

El Museo Thyssen-Bornemisza celebra su 25 aniversario con Museomaquia, una novela gráfica de Santiago García (Premio Nacional del Cómic por Las meninas, Astiberri, 2014) y David Sánchez (premio al autor revelación del salón de Barcelona por Tú me has matado, Astiberri, 2010).

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