La Casa de EL entrevista a Dave McKean

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La pasada edición del Salón Internacional del Cómic de Barcelona contó con autores de gran renombre tanto nacionales como internacionales. Además, al coincidir con el 25º aniversario del sello Vertigo, estuvieron presentes autores que han sido fundamentales para la línea editorial más adulta y alternativa de DC Comics. Entre estos últimos estaba Dave McKean, un artista que ha sido reconocido mundialmente como dibujante con obras como ‘Violent Cases‘, ‘Arkham Asylum‘ o las portadas de ‘The Sandman‘, pero que también ha demostrado su buen hacer como autor completo en ‘Cages‘ o el recientemente publicado ‘Black Dog: Los sueños de Paul Nash‘.

Lo que está claro es que Dave McKean lleva la friolera de 30 años revolucionando el mundo del cómic y demostrando que el arte no tiene limitaciones. Gracias a ECC Ediciones, en La Casa de EL tuvimos la oportunidad de hablar con el autor sobre todo esto, tal como podéis leer a continuación.

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“Nash pintaba para que la gente pudiera ver la realidad”

 

La Casa de EL: Es un placer conocerte. Podríamos ir muy atrás en tu carrera, pero mejor empezar por lo más reciente: ECC acaba de publicar ‘Black Dog: Los sueños de Paul Nash’. ¿Cómo surgió esta obra, eras ya admirador del pintor Paul Nash anteriormente?

Dave McKean: Bueno, Nash es un artista muy importante en Inglaterra, aunque sea prácticamente desconocido fuera del país. Él era de una generación de artistas que supuso un puente a partir de la antigua idea de ser muy figurativo, realista y conservador. Además estuvo inspirado por acontecimientos… realmente apocalípticos, y también tuvo la influencia del modernismo y la nueva escuela de arte de Francia. Estos artistas fueron realmente el puente a un mundo moderno, la primera generación que hizo este cambio.

Así que sí, su influencia ha sido muy grande y yo ya conocía esa escuela, pero en el momento en el que recibí el encargo de hacer algo sobre la Primera Guerra Mundial pensé que sería interesante mirar la guerra a través de los ojos de una persona, de sus experiencias, y pensé que Nash era un buen candidato ya que se trata de un artista. Y porque él volvió de la guerra con una de las representaciones más poderosas y llenas de ira de lo que ocurrió. Muchos soldados volvieron de la guerra y no querían hablar sobre lo que habían visto y experimentado, y Nash tampoco habló mucho del tema pero está en su obra. Es inevitable, está ahí.

Pensé que sería un punto de vista interesante para este tema, verlo a través del cambio en un hombre que era un joven más bien naïve, con un estilo artístico más clásico y amante de William Blake y la poesía simbólica… y que tuvo que enfrentarse a unas vivencias que le cambiaron. Cambió como persona, estaba lleno de ira por lo que las personas pueden hacerse unas a otras, y lo que pueden hacerle al mundo, también cambiaron sus ideas ya que empezó a darle mucha más importancia a la política, y cambió su estilo convirtiéndose en un pintor directo y duro. Todo eso se ve muy claramente en su obra.

Black Dog The Dreams of Paul Nash PáginaLCDE: ¿Y cómo viviste tú la experiencia? ¿Fue duro tener que contar una historia sobre la guerra y sobre el dolor de esta persona?

DMK: Sí. La suerte es que nunca he pasado por esa experiencia. Y quisiera que nadie tuviera que experimentar la guerra nunca. Pero entrar en la mente de alguien que de repente se ve metido en la primera guerra moderna, el primer conflicto mecanizado, y que vio cosas que nadie debería ver y experimentó cosas por las que nadie debería pasar… es como bajar a la realidad. Te hace valorar la libertad que tenemos y que damos por supuesta, el tipo de vida que llevamos y que no parecemos apreciar… no apreciamos lo que mucha gente vivió para que pudiera ser así, murieron por ello. Eso es muy importante.

Si eres una persona creativa en el campo que sea, si eres mínimamente bueno, cuando estás haciendo esa actividad te sumerges, estás absorbido por ella. Y ver a alguien encontrar su voz y encontrar su razón para pintar, para crear, su razón para hacer cualquier cosa en realidad… Él pintaba para que la gente que estaba en casa y que no había visto lo que él pudieran ver la realidad. Es una labor importante.

Lo bueno es que ahora vivimos en una época más pacífica comparativamente – al menos por el momento, hay gobiernos tratando de cambiarlo -, pero lo que implica, la parte negativa es que las cuestiones que empujan la creatividad son más triviales, es decir, que también vivimos en una época bastante más trivial.

Así que esa cuestión sigue ahí… por qué hago esto, qué historias son las que realmente quiero contar, qué quiero dibujar y pintar realmente. Y no quiero tener que pasar por una guerra pero sí quiero encontrar algo importante que decir. Así que para mí hacer esto de Nash, no ha sido un cambio repentino, sino más bien una lenta experiencia de aprendizaje, el resultado de tratar de centrarme durante diez o veinte años, pero ahora siento que tengo mucho más claro lo que quiero hacer.

 

“Entramos en una historia a través de la sensación de la portada”

 

LCDE: Pasando a proyectos anteriores de tu carrera, ‘Cages’ fue un proyecto enorme, tanto en el sentido literal por su longitud como metafóricamente, ya que te implicaste mucho con él. ¿Qué querías contar en ‘Cages’?

DMK: Sabía desde el principio que sería una obra importante, aunque no fui consciente del tiempo que me llevaría. A veces es mejor no saber lo que va a implicar un proyecto porque en ese caso nunca lo empezaríamos. Hace bastante tiempo ya de ‘Cages’. Fue un retrato muy exacto de las cosas que yo creía que eran importantes en ese momento, y todavía me reconozco a mí mismo en él. Pero creo que ahora necesito hacer otras historias que son mucho más importantes para mí en este momento.

LCDE: Siempre cuentas historias a través de tus imágenes, incluso si dejamos a un lado el texto. Cuando trabajas con imágenes solamente, por ejemplo cuando abordas una portada, ¿de qué forma la concibes? ¿Tratas también de contar algo con ella?

DMK: Algo que no me gusta y que no haría nunca en una portada es coger una escena del interior sin más, me parece redundante. El tipo de portadas que me atrae (y no me refiero solamente en cómics, sino también portadas de discos, o de libros) son como pequeñas atmósferas, ventanas… que crean un estado de ánimo o una sensación. Y luego entras en la historia a través de esa sensación. Si compras un álbum de música y ves primero la portada, te crea una sensación o un estado de ánimo, y luego escuchas la música, pero ya habías empezado a estar en ese mundo. Al menos si es una buena portada (Risas).

Así que eso es lo que trato de hacer, lo que quiero crear. Especialmente en series como ‘The Sandman’, en la que el dibujante cambia todo el tiempo, así que la portada es una especie de marco constante a través del que entras a la historia, incluso si el arte del interior no deja de cambiar. Entramos en la historia a través de la sensación de la portada en primer lugar, así que ese es el trabajo que intento hacer.

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“Éramos jóvenes, arrogantes e ignorantes de las reglas”

 

LCDE: Tus portadas en ‘The Sandman’ además supusieron una revolución en ese momento, ya que las portadas de cómic eran mucho más tradicionales. ¿Encontraste alguna dificultad para poder hacerlas de la forma que tú querías?

DMK: En realidad no, porque fue un momento único, una oportunidad que se dio gracias a varios elementos. Ocurre siempre igual en diferentes medios, en primer lugar es necesario que el propio medio esté pasando por una etapa difícil y nada les funcione, así que si aparece algo nuevo que puede atraer a una nueva audiencia, se le da una oportunidad. Y eso es lo que estaba ocurriendo en los cómics a mitad de la década de los ochenta. Gran parte del material tradicional no estaba vendiéndose muy bien, y la audiencia tradicional estaba jugando a videojuegos o haciendo cualquier otra cosa, no comprando cómics. Empezaron a tener suerte con Alan Moore y su obra, que llegó a nuevos lectores, así que estaban abiertos a ideas nuevas y en fin… éramos jóvenes, arrogantes e ignorantes de las reglas, así que llegamos y lo hicimos.

Sandman-35-004La puerta estaba abierta en cualquier caso, así que lo que queríamos decir es “sabemos que la audiencia está ahí y sabemos lo que hay que hacer para llegar a ellos”. Y la mayoría de motivos por los que las portadas de cómics se hacían así eran motivos bastante pobres. Por ejemplo, yo no quería poner a Morfeo (Sandman) en la portada todo el tiempo, y ellos me dijeron: “Bueno, ¿entonces cómo sabrá la gente que es un cómic de Sandman?”. ¡Pues si pone ‘Sandman’ en la parte de arriba! ¡Es fácil, es obvio! (Risas) Y es que una vez que remarcas eso te das cuenta de que la auténtica razón es porque a nadie se le había ocurrido antes.

Durante esos años fue muy fácil probar cosas nuevas y creo que nos esforzamos en ir tan lejos como pudimos. Y es que todos sabíamos, al menos yo lo sabía con seguridad, que sería solo durante unos cuantos años. Si no tenían éxito nos echarían, y si lo tenían, se atribuirían el mérito. Que la editorial diría “vale, sí, ha tenido éxito porque lo hemos publicado”, y esa puerta abierta se cerraría de nuevo para volver a publicar de forma conservadora. Así que tuvimos esa pequeña oportunidad para hacer tanto como pudimos.

LCDE: Una última pregunta. En tu obra siempre usas una mezcla de técnicas y de materiales, ¿puedes contarnos de qué forma afrontas un nuevo proyecto (sea una portada o un cómic), cómo decides las técnicas?

DMK: Tiene que ver con la historia y con su atmósfera. Algo en la obra te dice cuál es el mejor modo de expresar eso. Por ejemplo, en ‘Black Dog’ cada capítulo tiene un estilo diferente, porque en cada capítulo se expresa un sentimiento o emoción diferente. Hay un capítulo que tiene que ver con una partida, y la atmósfera es neblinosa, hay un paisaje de agua… de ningún modo este capítulo podía tener un dibujo lineal. Va a ser borroso, con acuarelas, quizás un poco de carboncillo. Es decir que ya la atmósfera de las escenas te está diciendo cuál es la mejor forma de expresar esa sensación.

Hay otro capítulo en la misma obra ambientado en una cafetería, con mucha gente alrededor de la mesa, conversaciones, hay camareros, ruido… es algo con mucho detalle. Así que aquí no vamos a tener una acuarela neblinosa, sino un dibujo de trazo más preciso, quizás con más paneles dentro de la misma página para dar esa impresión de bullicio y de mucha gente hablando. Ya solo con eso sabes qué materiales usar, cómo deberían ser las imágenes. El texto te habla y te dice cuál es la mejor forma de expresarlo.

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