El chico de la semana: Spencer Smythe

Antes de que el Duende Verde defenestrara a su amada Gwen Stacy, cuando Veneno aún iba a tardar bastante tiempo en hacer su primera aparición y mucho faltaba para que el Doctor Octopus intercambiase su cuerpo con el de su némesis, uno de los villanos que peor se lo hizo pasar al alter ego de Peter Parker en sus primeras aventuras fue un hombre desprovisto de poderes, de 1,78 metros de altura, 79 kilos de peso y cabellos y ojos de color gris. Su nombre era Spencer Smythe, un científico e inventor que vio la luz por primera vez en ‘The amazing Spider-Man‘ nº 25 (1965), gracias a los guiones de Stan Lee y los dibujos de Steve Ditko. El motivo de que haya logrado su status como enemigo del lanzarredes es debido a sus Mata-Arañas que, tal y como se muestra en la imagen superior, son unas máquinas creadas con un único fin: acabar con la vida de Spiderman.


Todo empezó cuando el científico, decidido a buscar fondos para ejecutar un plan que diera un carpetazo final a las supuestas actividades delictivas del trepamuros, se presentó con su primer Mata-Arañas a J. Jonah Jameson, el conocido editor del Daily Bugle, de cuyo odio hacia Spiderman esperaba sacar partido. Pero, para su sorpresa, el malhumorado propietario del periódico no mostró ningún entusiasmo por el invento de Spencer Smythe. Solo la intervención del reto lanzado por Peter Parker de que examinara bien la máquina asesina, ya que el héroe confiaba en su superioridad sobre el Mata-Arañas y deseaba ver a J. Jonah Jameson gastar dinero a lo tonto, lo hizo cambiar de opinión, pese a su conocida tacañería.

Gracias a ello, Spencer Smythe no tardó en enseñar al, cada vez más convencido, editor del Daily Bugle todas las peculiaridades de la máquina: su manejo por medio de un control remoto, su lubricante a prueba de redes y su radar para rastrear arañas (incluidas las humanas, por supuesto). Como placer añadido, el ingenio iba equipado con una cámara y un altavoz, lo que permitiría a Jameson seguir la batalla en directo y regocijarse ante la derrota del lanzarredes.

Finalmente, para desgracia del trepamuros, el Mata-Arañas resultó ser tan eficaz como su creador decía. No obstante, cuando Spencer Smythe y J. Jonah Jameson abandonaron los controles de la máquina asesina para obtener su recompensa, Spiderman aprovechó sus conocimientos tecnológicos para desmontar el panel de control principal. De esa forma, cuando el irascible editor y Spencer Smythe llegaron junto al Mata-Arañas, lo único que encontraron atrapado fue un uniforme de Spiderman relleno de redes.

Deseoso de vengarse de dicha afrenta, Spencer Smythe decidió dedicarse a construir un Mata-Arañas aún más poderoso que el anterior, para lo que necesitó recurrir, de nuevo, a los fondos que J. Jonah Jameson podía proporcionarle. Deseoso de poder anunciar en el Daily Bugle que la amenaza arácnida había muerto, el editor también aceptó colaborar en esta ocasión, pero Spiderman logró volver a vencer al dirigir al robot hacia el laboratorio del propio Spencer Smythe, que enloqueció temporalmente cuando se vio rodeado de una gran multitud de arañas que tenía almacenadas para usarlas como cobayas de sus experimentos. Desesperado, el científico aplicó la máxima energía a la máquina asesina, lo que acabó por destruir al propio Mata-Arañas. Las cosas se le pusieron aún peor cuando J. Jonah Jameson le comunicó que le cortaba el grifo económico. Debido a ello, Spencer Smythe tuvo que comenzar a delinquir para procurarse nuevos fondos.

Según el dicho popular, no hay dos sin tres. Asi, cuando el científico decidió encargarse por sí mismo del lanzarredes, se propuso conducir personalmente su siguiente Mata-Arañas contra Spiderman, quien volvió a eludir la derrota en el último momento.

Sin embargo, Spencer Smtyhe se enfrentaba a un problema aún mayor que el de ser constantemente derrotado por el lanzarredes, ya que se había envenenado a sí mismo debido al abuso de la utilización de materiales radiactivos en sus experimentos, lo cual solo podía terminar en una muerte inevitable, lenta y dolorosa. Pero Spencer Smythe no tenía intenciones de abandonar este mundo sin antes hacérselo pagar a quienes consideraba responsables de su desgracia. Por tanto, logró capturar y esposar a Spiderman y a J. Jonah Jameson junto a una bomba que explotaría en una hora. Sin embargo, el cáncer lo mató antes de descubrir que el trepamuros conseguiría desactivarla, salvando así su vida y la del irascible editor del Daily Bugle.

No  obstante, la muerte de Spencer Smythe no supuso el final del enfrentamiento de Spiderman contra los Mata-Arañas, ya que el científico tenía un hijo, llamado Alistair, que continuó con la labor de su padre, con el fin de vengarle.

Aparte de hacerse una breve mención a su nombre en ‘The amazing Spider-Man 2: El poder de Electro‘ (2014), Spencer Smythe nunca ha aparecido en la gran pantalla, pero sí se ha dejado ver por diversos videojuegos y series animadas de televisión.

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