El Videoclub: Thor, el conquistador

Thor, dios del trueno e hijo del todopoderoso Odín, es un más que conocido personaje de la mitología escandinava que nunca pasará de moda. No cabe ninguna duda que gran parte de este éxito se lo debe a la Casa de las Ideas, ya sea mediante los cómics (en los que, recientemente, ha sufrido cambios de sexo) o gracias a la saga de películas del Universo Cinematográfico de Marvel. Sin embargo, en esta ocasión, pese a que el nombre del protagonista de la película que analiza este artículo coincide con el del dios del  trueno, su historia no podría ser más distinta, tal y como se demuestra en esta crítica de ‘Thor, el conquistador‘.

Esta película italiana, rodada en 1983, cuenta con casi hora y media de duración y está dirigida por Tonino Ricci, aunque aquí se hace llamar Anthony Richmond. El reparto principal está compuesto por Bruno Minniti (que, bajo el nombre artístico de Conrad Nichols, da vida a Thor), María Romano (como Ina), Malisa Longo (que, bajo el seudónimo de Malisa Lang, interpreta a Slave Girl), Christopher Holm (en el papel de Etna) y Raf Baldassarre (que, utilizando el sobrenombre de Raf Falcone, encarna a Gnut).

Thor, aquí convertido en un bárbaro (que se nos asemeja a una versión descafeinada de Conan), fue salvado, cuando era un bebé, de morir junto a su familia, gracias al extraño hechicero Etna, que se encarga de cuidarlo como si se tratase de su propio hijo. Con el paso de los años y ya alcanzada la madurez, Thor decide partir en busca de Gnut, el hombre responsable de la muerte de sus padres, para lo cual necesita encontrar una espada mágica que le ayude a vengar a su familia.

Una vez leída la sinopsis, podríamos pensar que, pese a que el argumento no destaca por su originalidad, el metraje puede resultar interesante, pero no es el caso, tal y como demuestran sus abundantes deficiencias, las cuales paso a enumerar a continuación:

Si bien su calidad visual podría ser mejor, esto se convierte en un inconveniente menor si lo comparamos con el audio que, en algunas partes del metraje, se entiende con dificultad, aunque también es cierto que esta película no destaca por tener unos abundantes y profundos diálogos.

Otro aspecto negativo lo encontramos en la exagerada actuación de algunos personajes, como es el caso del hechicero Etna, cuyo mayor truco consiste en transformarse a sí mismo en un búho parlante, quien no debemos olvidar que ha ejercido como criador y mentor de Thor, pero que a veces se comporta igual que lo haría un bufón.

Los escasos efectos especiales que podemos ver a lo largo del metraje también son bastante paupérrimos, aunque aquello era algo más habitual de lo recomendable en la década de los ochenta, lo que podría hacer que perdonásemos dicho aspecto si no fuera por lo insulso del guion, que ralentiza los acontecimientos que deberían ser más relevantes para luego concluir en una resolución rápida y poco satisfactoria para el espectador.

Mención aparte merecen los decorados y el material de atrezzo que podemos observar a medida que transcurre la película: armas y construcciones que parecen ser de cartón-piedra, cráneos de plástico y cestos de mimbre a modo de cascos. Parece evidente que contaron con un presupuesto muy ajustado, ya que, con la excepción de las escenas que suceden dentro de las cuevas, toda la acción del filme tiene lugar en el mismo bosque.

Como se puede comprobar por lo citado en los párrafos anteriores, a la película se le pueden encontrar más aspectos negativos que positivos. De hecho, si eres amante de los largometrajes violentos (con escenas de canibalismo y decapitaciones, aunque en un aspecto visual bastante light) o de aquellos que muestran gratuitamente pechos desnudos de mujeres (aunque con la inclusión de alguna referencia machista), aquí lo encontrarás, pero no cabe la menor duda de que existen multitud de filmes que, cumpliendo dichas características, resultan mucho más interesantes que ‘Thor, el conquistador‘.

Aunque la película está rodada en la época correcta, ya que la década de los ochenta fue decisiva para el lanzamiento de diversos filmes de bárbaros, espada y brujería (sobre todo en el mercado italiano al que pertenece), ‘Thor, el conquistador‘ está considerado por los aficionados como el peor largometraje de serie B sobre dicho género.

En definitiva, si lo que buscas es una película del dios escandinavo, es evidente que aquí no la vas a encontrar. No obstante, si lo que te apetece es pasar el rato con las aventuras de un sucedáneo de Conan, no hay ninguna duda de que, con poco que busques, puedes encontrar algo bastante mejor que ‘Thor, el conquistador‘. Aún así, siempre le puedes echar un vistazo y tratar de encontrarle más aspectos positivos de los pocos ya mencionados, si es que eso es posible.

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