El chico de la semana: Mojo

En algún momento de nuestra infancia, a todos se nos ha pasado por la cabeza la idea de, cuando fuéramos mayores, poder llegar a ejercer en oficios tan arriesgados como son el de policía o bombero, aunque la mayoría nos hemos dado cuenta, con el paso de los años, de que se trataba de meras fantasías infantiles. No obstante, otra profesión mucho menos arriesgada, pero igualmente atractiva a tan tierna edad es la de tener el poder de controlar la programación de un canal televisivo, aunque eso nos habría tenido todo el día delante de la pantalla, ya que lo que emitiéramos siempre contaría entre nuestras series y películas favoritas. Dentro del Universo Marvel, una versión macabra de esto la podemos encontrar en el Mojoverso.

Su primera aparición data de ‘Longshot‘  nº 3 (1985), con guiones de Ann Nocenti (en la que fue su primera colección como guionista completa) y dibujos de Arthur Adams, Whilce Portacio y Scott Williams. Se trata de una dictadura absoluta, vigente en el planeta Mundomojo, habitado por 8900 millones de seres conocidos como los Invertebrados, bajo el tiránico mando del deforme villano conocido por el nombre de Mojo, que es el causante de que su mundo fuese conocido por el nombre ya citado.

La fama efímera, proveniente de la telerrealidad, es una conocida obsesión de nuestra sociedad. Pero, la cosa es peor en el Mojoverso, donde todo esta dominado por la televisión… y, por las razones que podrás leer a continuación, los humanos somos los culpables indirectos de dicha situación. La cultura alienígena, altamente impresionable e imitadora, de los Invertebrados fue bombardeada con señales de radio e imágenes televisivas de nuestro planeta, sin que la ciencia haya podido explicar aún cómo pudo suceder. Estos seres desarrollaron, en principio, un intenso amor por estas extrañas señales. Sin embargo, esto conllevó un lado oscuro, ya que esos seres parpadeantes de pantalla plana acabaron por producirles miedo y resentimiento.

Cada vez más loca, debido a este bombardeo de programación, la población del planeta comenzó a aumentar su odio hacia esos personajes televisivos. Tanto fue así que, cuando el científico Arize creó una tecnología para que todos ellos pudieran caminar erguidos (ya que su modo de desplazamiento siempre había sido el de deslizarse sobre sus propios vientres), recibió el más completo de los rechazos, debido a que nadie quería parecerse a esos extraños seres bípedos.

No obstante, el ya mencionado Mojo, cuyo origen podemos hallar en ‘Longshot‘ nº 4 (1985), obra de los mismos creadores citados anteriormente, sí mostró interés por el invento de Arize. Movilizado mediante el uso de plataformas mecánicas, unas con aerodeslizadores, que permiten la rotación a motor, y otras con patas arácnidas, las cuales van equipadas con sondas de agarre y nódulos de energía, el obeso Mojo decidió crear una sociedad que estuviera centrada en la televisión, donde él se erigiría como gobernante dimensional, magnate mediático y traficante de esclavos. Además de  todo lo ya mencionado, cabe destacar que Mojo posee una peligrosa cola prensil, adherida a su cabeza mediante conductos de energía de nucleón. Dicho apéndice, que puede conectarse a través de enlaces de transmisión de estudio, además de contar cámaras de 3D de alta definición y una interfaz corticol va equipada con unos muy precisos conductos neuronales de ordenador y de transmisión de visión y está armada con sondas repletas de cuchillas, pistolas, lanzadores de vapor supercaliente y lanzallamas. Aunque, por norma general, Mojo suele desplazarse sobre sus patas mecánicas, a veces utiliza unos retrojets, incorporados en su plataforma, que le permiten realizar vuelos bajos y cortos, a no más de 60 kilómetros por hora. No obstante, su uso no es demasiado recomendable, ya que drena rápidamente las celdas de nucleones de la plataforma, motivo por el que solo los usa en caso de emergencia.

Mojo, tras conseguir tomar el control del negocio de esclavos de su planeta, logró convencer a Arize para que, mediante ingeniería genética, crease una raza de seres, a los que pretendía usar en sus shows cinematográficos y televisivos. Aunque, en apariencia, dichos humanoides resultaban ser muy similares a los personajes bípedos tan odiados por los Invertebrados, excepto por sus manos de tres dedos, su hacedor decidió implantarles las semillas de la rebelión, con el fin de que, algún día, decidieran alzarse contra Mojo y gobernar el planeta con justicia, aunque tuvieran que pasar años para que tal cosa llegase a suceder.

Así, comenzó la idea que acabaría por ser conocida como el Mojoverso, donde humanos capturados se veían obligados a enfrentarse a los ya mencionados seres creados por ingeniería genética. Todo ello impulsado por un único motivo: la implacable búsqueda de audiencia televisiva tan deseada por Mojo, orgulloso poseedor de un total de setenta y dos mil canales.

Por supuesto, en algunas ocasiones, el tiránico gobernante ha precisado hacer uso del juego sucio para mantener el control sobre el resto de habitantes del planeta, para lo cual no ha dudado en abusar de su capacidad para amplificar sus poderes lo suficiente como para influir en mentes ajenas a escala galáctica, además de provocar borrados completos de memoria a las personas que pueda considerar un estorbo. Si a eso sumamos su capacidad para viajar a voluntad por el tiempo, el espacio y la distintas dimensiones, además de sus letales rayos de energía y su toque mortal, queda bastante claro que, pese a su cómico aspecto, Mojo es un enemigo muy a tener en cuenta.

Su base de operaciones es un enorme laberinto, muy similar a la sala de control de un estudio, desde donde puede acceder a todos los programas de las conocidas como Producciones Mojo, mezclando emisiones del Mojoverso y la Tierra en su conciencia a través de un flujo caleidoscópico infinito. Dado que el tirano, mediante una interfaz neuronal directa, percibe toda la red a escala planetaria, como una extensión de su propia psique, hace mucho tiempo que dejó de depender de sus propios ojos.

Entre los mayores éxitos de audiencia de los bélicos programas de enfrentamiento del Mojoverso, se encontraban aquellos en los que aparecían luchadores como Longshot (que, inicialmente conocido como el Afortunado, fue uno de los humanoides creado por Arize, el cual empezó siendo esclavo de Mojo, aunque terminó por rebelarse), Mariposa Mental (miembro mutante de la Patrulla X, que fue secuestrada por el tirano y sometida a un lavado de cerebro y a la implantación de unos ojos cibernéticos que transmitían todos sus movimientos al Mundomojo, además de verse obligada a participar en el programa ‘Caminos salvajes‘), Espiral (una doble de acción que, pese a llamarse Rita Wayword, era conocida por el nombre artístico de Rita Carambola, la cual se enamoró de Longshot, pero fue también secuestrada por Mojo y convertida en la asesina de seis brazos que respondía al nombre de Espiral), los Nuevos Mutantes y el propio científico Arize (que acabó teniendo éxito en sus planes para derrotar a Mojo, gracias a la colaboración de Longshot y de la Patrulla X, en una humillación televisada que, paradójicamente, tuvo récord de audiencia).

Debido a su importancia en el mundo del cómic, el Mojoverso ha logrado trascender de las viñetas a la televisión, tal y como se pudo ver en la serie animada ‘X – Men‘ (1992 – 1997), en el episodio 24 (perteneciente a la segunda temporada), bajo el título de ‘Mojovisión‘, lo cual queda demostrado en la imagen que puedes ver justo encima de este párrafo.

Fan del mundo de los cómics, sobre todo de Marvel. Me gusta tanto escribir como actuar y sueño con hacer de esto mi modo de vida.

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