Los desesperanzados orígenes editoriales de los X – Men

Uno de los pilares fundamentales del Universo DC siempre ha sido la colección que reúne en un solo grupo a todos sus grandes superhéroes, bajo el nombre de ‘Justice League’ (traducida en nuestro país como ‘La Liga de la Justicia’). Stan Lee no tardó en darse cuenta de que, si quería plantar cara a la competencia, tenía que lanzar un título de características similares. Así, a finales 1963, nació la colección ‘The Avengers‘ (conocida en España como ‘Los Vengadores‘, cuando el equipo de la competencia llevaba algo más de tres años en las librerías, grupo compuesto por Iron Man, Thor, Hombre Hormiga, Avispa y Hulk (aunque este último dejara el equipo en el siguiente número). Ya que estos héroes estaban destinados a ser queridos por los ciudadanos de Nueva Yok, Stan Lee decidió crear, simultáneamente, un grupo que provocara el efecto contrario, al ser temido y odiado, que además tuviera poderes de nacimiento, en lugar de adquiridos. Los mutantes estaban a punto de aterrizar en Marvel.

Stan Lee le presentó la nueva idea al director editorial de la compañía, esperando que le diera luz verde al proyecto. Sin embargo, Martin Goodman le encontró una pega a que la colección saliera a la venta con el título ‘The Mutants‘. Según él, todo el mundo sabía qué esperaba encontrarse en un cómic de ‘Los Cuatro Fantásticos‘ o ‘Spider-Man‘, pero nadie tenía una idea clara de lo que era un mutante, por lo que se trataba de un título demasiado ambiguo. Si Stan Lee quería ver publicado su nuevo proyecto, debía cambiar el nombre de la cabecera. Finalmente, en septiembre de 1963, la colección salió a la venta como ‘The X – Men‘ (conocida en nuestro país como ‘La Patrulla – X‘). Si el nombre del grupo respondía a la inicial del apellido de Charles Xavier, mentor de equipo, al gen mutante que los identifica o si se trata de un guiño a X – Man (protagonista de ‘Star Detective magazine‘ una serie publicada por el propio Goodman en 1937) nunca se ha aclarado. Quizás haya que preguntar al propio Stan Lee para que desvele el misterio.

Lo que no da lugar a dudas es el motivo del uso de la palabra “men” (hombres) en el título de la cabecera. Si algo odiaba Lee era utilizar a adolescentes como compañeros del héroe en lugar de darles protagonismo absoluto, algo más que habitual en DC. Así mismo, las palabras “teen” (jóvenes) o “kids” (niños) tampoco le habían convencido nunca. Si el alter ego de Peter Parker no se llamaba Spiderboy, sino Spider-Man, no había nada que impidiera que sus nuevas creaciones fuesen conocidas como los X – Men.

La nueva colección llegó a los puntos de venta especializados simultáneamente con ‘The Avengers‘, de nuevo con Jack Kirby a los lápices. El dibujante debió pensar que no valía la pena arreglar lo que no está estropeado, motivo por el que para el primer número de ‘The X – Men‘, cuya portada puede verse a la izquierda de este párrafo, empleó el mismo truco que tan buenos resultados le había dado en Fantastic Four‘ nº 1 (1961), es decir, usar cinco páginas para presentar a todos los personajes, dar a conocer la personalidad de cada uno de ellos y explicar sus habilidades naturales: el poderoso telépata Profesor Charles Xavier, el responsable y serio Scott Summers (Cíclope) y sus potentes rayos oculares, el chistoso Bobby Drake (Hombre de Hielo) y su capacidad para volverse gélido, el científico Hank McCoy (Bestia) y su agilidad sobrehumana, el alado ligón Warren Worthington III (Ángel) y Jean Gey (Chica Maravillosa), la otra telépata del grupo. Precisamente, fue este personaje el que se utilizó como recurso para presentar a los lectores a cada uno de los personajes, además del interior de la Escuela de Jóvenes Talentos, ya que Jean Grey resultó ser una novata recién llegada, mientras que los demás ya llevaban un tiempo allí.

Algo que no falta en este primer número de la colección es una clara muestra de las dudas existenciales de Scott Summers (que recuerdan a las que también sufre Spiderman), quien, debido a lo destructivo de sus poderes oculares, queda impedido para acciones que debería ser tan sencillas como la de mostrarle sus propios ojos a Jean Grey, la mutante de la que se enamora de manera casi instantánea. Pero, sobre todo, si hay algo que destacar en este número es en el primer encuentro entre los alumnos de Xavier y Erik Lehnsherr, más conocido como Magneto.

Quizás aquí se muestre uno de los principales problemas de la colección. Mientras que el Doctor Muerte no se enfrentó a sus archienemigos hasta ‘Fantastic Four‘ nº 5 (1962) y el Duende Verde no atacó al ater ego de Peter Parker hasta ‘The amazing Spider-Man‘ nº 14 (1964), los X – Men hacían frente a su mayor rival desde su primer número, lo cual te dejan claro al darse a conocer el dato de que, en su juventud, fue el mejor amigo de Charles Xavier. Así se daba a entender a los lectores que ya se había sacado la artillería pesada y que todo lo que viniera a continuación solo podía ser de categoría inferior.

Como todo el mundo sabe, Magneto es un mutante que controla el metal y piensa que los homo sapiens están obsoletos, mientras que el homo superior es el siguiente paso de la humanidad. Esa fue la manera utilizada por Lee para tratar el tema de la evolución, sin olvidarse de otros asuntos candentes, como son los de la radiación (que mostraba al mundo los primeros mutantes) y la carrera espacial (que, si ya había sido mencionada en la colección de ‘Los Cuatro Fantásticos‘, también es nombrada en la serie de los mutantes, como cuando se frustra un plan de Magneto para hacerse con el nuevo modelo de la NASA).

No obstante, la colección continúo su andadura, con Stan Lee y Jack Kirby dando lo mejor de sí mismos, pero con una periodicidad bimestral, ya que Martin Goodman no acababa de confiar en la cabecera. Así, en el segundo número continuaban las dudas existenciales de Scott Summers, mientras el grupo entero se enfrentaba al Desvanecedor. Y en el cuarto, hizo su aparición la Hermandad de Mutantes Diabólicos, con miembros como Sapo, Mente Maestra, Mercurio o la Bruja Escarlata (antes de que estos dos últimos cambiaran de bando), grupo liderado por Magneto. De esta forma, solo habían transcurrido tres números y ya teníamos de regreso al enemigo principal de los X – Men, lo que parecía dar a entender que no había mucho más donde elegir.

Estaba claro que Marvel contaba con cabeceras de mucho mayor éxito y la marcha de Jack Kirby como dibujante (que, desde el número 12 hasta el 17 de la coleccion ‘The X – Men‘, publicados entre 1965 y 1966, pasó a ocuparse solo de los bocetos, hasta que desapareció por completo) no ayudó en nada. Para colmo, el asesinato de J. F. Kennedy todavía era algo reciente y, mientras los X – Men se enfrentaban por enésima vez a Magneto, los lectores tenían puesta la atención en otra colección, ya que el mundo necesitaba el regreso de una leyenda, aunque fuese de papel, para tener algo en lo que creer en una época tan convulsa. Por tanto, los Vengadores estaban a punto de ingresar en sus filas a un héroe congelado desde la Segunda Guerra Mundial: el Capitán América.

Stan Lee dejó de guionizar la colección en ‘The X – Men‘ nº 19 (1966), la cual pasó por diversos escritores, siendo Roy Thomas el más constante de todos ellos, pero ninguno logró equiparar el título al resto de series de la editorial. Por ello, entre los números 67 y 93 de la colección ‘The X – Men‘ (1970 – 1975), dicho título se limitó a publicar reediciones de viejas aventuras del grupo.

Sin embargo, antes de la salida a la venta del siguiente cómic, vio la luz ‘Giant – Size X – Men‘ nº 1 (también en 1975), por obra de Len Wein y David Cockrum, en el cual aparecieron una gran cantidad de nuevos personajes destinados a engrosar las filas del equipo de Charles Xavier, entre los que podemos destacar a Tormenta, a Coloso, a Rondador Nocturno y, sobre todo, a Lobezno, tal y como muestra la portada reproducida a la derecha de este párrafo.

Esto hizo que la colección ‘The X – Men‘ dejase de publicar reediciones a partir de su número 94. Y las nuevas incorporaciones demostraron ser justo lo que precisaba esta  serie para despegar de una manera definitiva.

Hoy en día, las diversas colecciones de los X – Men gozan de una estupenda salud. Desde inicios del nuevo siglo, la Twenty Century Fox ha contribuido a ello, gracias a sus seis películas grupales y sus cinco largometrajes de personajes individuales, hasta la fecha, ya que todos sabemos que esas cifras no están cerradas. Definitivamente, lo que parece claro es todo en esta vida merece que se le dé la oportunidad de demostrar su valía antes de considerarlo algo totalmente abocado al fracaso.

1 Comentario

  1. El concepto X-Man puede que estuviera influido por el cine de los años 30, cuando las películas de gánsters eran muy populares. A los agentes de la ley, sobre todo del FBI se les llamaba G-Men (diminutivo de Government Men, “hombres del gobierno” ). De hecho, incluso fue el título de una película y se coló en el lenguaje de la gente. Cambiar la G por una X, que simboliza la incognita o lo misterioso, fue un juego interesante que permitía emplear un término conocido en EE UU, pero con unas gotas de misterio.

    Si la idea fue de Lee, si fue de Goodman o si fue un homenaje a una vieja historia pulp, posiblemente no lo lleguemos a saber con certeza. Lo que sí está claro es que el término fue muy acertado.

¡No te vayas sin comentar!

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.