Crítica de: Detective Conan: El caso Zero

El personaje conocido como Detective Conan es una creación de Gosho Aoyama que nació en 1994, en la revista Shonen Sunday, publicada por la editorial Shogakukan. En sus páginas se narran las aventuras de Shinichi Kudo, un estudiante de secundaria que, tras presenciar un negocio turbio, es atacado por un hombre vestido de negro que le administra el veneno APTX 4869. En lugar de morir, como se esperaba que sucediera, Shinichi sufre un efecto inesperado y se convierte en un niño de siete años de edad. El joven decide pasar a ser conocido como Conan Edogawa, para proteger su verdadera identidad y a los suyos, y se traslada a casa de su amiga Ran Mouri, la cual vive con su padre, que es un poco prestigioso detective llamado Kogoro. Conan decide resolver los casos por su cuenta, mientras trata de encontrar el medio de volver a la normalidad. En nuestro país, Planeta DeAgostini se encarga de su publicación desde 1998.

No obstante, el manga cosechó su mayor éxito gracias a la longeva serie de anime que, a día de hoy, todavía se mantiene a flote. De hecho, fue gracias a los dibujos animados que la publicación empezó a tener éxito en nuestro país.

La fama del personaje, lejos de quedarse anclada en la publicación y en la serie, lo ha llevado también a protagonizar cortos, especiales televisivos (como el famoso crossover en el que llegó a medir su ingenio con el del ladrón Lupin III, del que ya hablamos en su momento), series rodadas en imagen real, videojuegos y, por supuesto, largometrajes animados, cuyo vigésimo segundo proyecto aterrizó recientemente en la gran pantalla bajo el título de Detective Conan: El caso Zero, de 115 minutos de duración y dirigido por Yuzuru Tachikawa. A continuación, puedes ver el tráiler:

Todo comienza cuando el centro de convenciones Edge of Ocean, en el que se están llevando a cabo los preparativos para su próxima feria, tiene lugar una explosión que acaba con la vida de varios policías. Todas las evidencias apuntan a que el mediocre detective Kogoro Mouri es el responsable de los sucedido, pero Conan, que está convencido de la inocencia de su amigo decide investigar el caso para descubrir al auténtico responsable del atentado y conseguir limpiar el nombre del padre de su amiga.

Detective Conan: El caso Zero cuenta con una apertura que, en unas pocas frases, resume el origen del personaje, tal y como hace el primer párrafo de este artículo, para ayudar al espectador a comprender el filme sin dificultad, por si acaso se acude al cine sin conocer mucho el origen del protagonista. A continuación, nos metemos de lleno en la trama que, como de costumbre, obligará al joven Conan a usar toda su agudeza mental y la ayuda de sus habituales amigos para descubrir al culpable.

Como es habitual en las aventuras de este peculiar detective, a medida que avanzan las investigaciones, el caso se va enredando cada vez más hasta que llega el momento de las explicaciones, que es cuando el espectador se da cuenta de que se ha estado jugando a despistarle en todo momento.

El detalle que ofrecen los créditos finales de Detective Conan: El caso Zero es de agradecer, ya que, en lugar de aparecer impresionados sobre la habitual pantalla en negro, muestran imágenes conclusivas de largometraje, a modo de epílogo, mezcladas con escenas de paisajes de Tokio. Todo esto supone una gran ventaja a la hora de animar al espectador a no levantarse de la butaca antes de tiempo,  quedarse hasta el final de la película y así ver la escena de después de dichos créditos que, si bien no es excesivamente relevante, al menos te muestra un avance sobre la nueva entrega que, según parece, se podrá ver el próximo año en cartelera (siempre y cuando la taquilla sea rentable, algo que ya ha sucedido en su país de origen). Como todos sabemos, de un tiempo a esta parte, con mayor o menor éxito, otras películas basadas en famosas series de anime también han pasado por la gran pantalla, tales como Los Caballeros del Zodiaco: La leyenda del Santuario (2014) o las dos últimas de Dragon Ball Z: La batalla de los dioses (2014) y La resurrección de Freezer (2015), lo que no deja de ser una gran noticia para las masas de incondicionales seguidores del género.

Si eres fan del cine de animación japonés y de las películas de intriga y aventuras, no cabe duda de que las andanzas del protagonista de este artículo debe estar entre tus opciones predilectas, ya sea de lectura o de visionado. Si ese es el caso, es totalmente recomendable que no dejes de acudir a ver Detective Conan: El caso Zero, ya que es un correcto filme para reencontrarse con este entrañable personaje. Por otra parte, si eres un novato en el tema, se trata de una opción idónea para darte la oportunidad de conocer tanto al joven investigador como a su abultado grupo de secundarios, y puede que te lleves una agradable sorpresa.

En la bahía de Tokio, el recientemente inaugurado complejo turístico y centro de convenciones Edge of Ocean prepara la próxima feria. El 1 de mayo, antes de la ceremonia de apertura, más de 22000 agentes de policía están vigilando el edificio cuando se produce una explosión a gran escala. Durante la explosión, se encuentra Tooru Amuro, jefe de la policía nacional de Seguridad Pública. El detective más famoso de Japón, el detective Conan, deberá resolver otro nuevo caso y encontrar al culpable. Película número 22 de la franquicia. Detective Conan: El caso Zero ha sido la película con mayor recaudación de 2018 en Japón y cinco semanas número uno en la taquilla desde su estreno.
Reseña
Nota genérica
Fan del mundo de los cómics, sobre todo de Marvel. Me gusta tanto escribir como actuar y sueño con hacer de esto mi modo de vida.

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