El Videoclub: El jovencito Frankenstein

En 1818, a raíz de un sueño que tuvo con dieciocho años, Mary Godwin (todavía no se la conocía como Mary Shelley) escribió el libro Frankenstein también conocido como El moderno Prometeo. Las altas cotas de popularidad alcanzadas por la novela han logrado que su trama haya sido adaptada, con mayor o menor fidelidad, tanto al cine como a la televisión en numerosas ocasiones, normalmente en el terreno del terror, aunque también se ha asomado por otros tipos de género, como el del humor. Un claro ejemplo lo tenemos en el clásico filme que analiza este artículo: El jovencito Frankenstein.

La película, que vio la luz en 1974, tiene una duración de 105 minutos, está dirigida por Mel Brooks y cuenta en su reparto con Gene Wilder (como el doctor Frederick Frankenstein), Peter Boyle (en el papel del monstruo), Marty Feldman (que interpreta al jorobado Igor), Madeline Kahn (que encarna a  Elizabeth), Cloris Leachman (que se mete en la piel del ama de llaves Frau Blücher) y Teri Garr (que hace de la bella Inga). También conviene destacar la breve colaboración de Gene Hackman (como Harold, un monje anacoreta y ciego).

El doctor Frederick Frankenstein (que reniega del oscuro pasado que persigue a su familia hasta el punto de querer que la gente se refiera a él como Fronkonstin), recibe en herencia el castillo de su abuelo, sito en Transilvania. Innspirado por los diarios de su antepasado, el protagonista decide, finalmente, seguir sus pasos y revivir el cuerpo de un criminal ejecutado, tarea en la que será ayudado por el jorobado Igor, el ama de llaves Frau Blücher y la auxiliar Inga. Por desgracia, a Frederick le hace falta un cerebro que reactive el cuerpo, por lo que manda a su chepudo ayudante a robar del depósito el del difunto Hans Delbruck, un hombre conocido por ser un científico y un santo. Pero, debido a un desafortunado accidente, el órgano resulta irreparablemente dañado, lo que obliga a Igor a apoderarse de otro, sin darse cuenta de que perteneció a un anormal.

Ya hemos dejado claro que se trata de una comedia y, dese luego, para Gene Wilder lo fue, ya que las escenas más disparatadas del filme le causaban tal nivel de carcajadas al actor que algunas hubo que repetirlas hasta quince veces, esperando a que fuese capaz de recuperar la serenidad.

Si existe una película que deba servir como referencia de esta franquicia, esa es Frankenstein (1931), dirigida por James Whale y protagonizada por Colin Clive y Boris Karloff. A nadie le extrañara descubrir que Mel Brooks era un gran admirador de dicho filme, motivo por el que quiso usar mucho equipamiento de la película en su proyecto, un capricho que consiguió satisfacer.

Como dato curioso, cabe destacar que Marty Feldman, en su interpretación de Igor, sirvió de inspiración al mundo de la música. Esto se debe a que su frase original Walk this way (que puede traducirse como “es por aquí” o “ande de esta manera”), con la que vacila al protagonista, al decirle que ande como él con el bastón, le hizo tanta gracia a Steven Tylor, el cantante del grupo Aerosmith, que la usó como título de una de sus canciones.

A la película de El jovencito Frankenstein hay que reconocerle sus méritos, ya que tuvo dos nominaciones a los Premios Óscar (por el mejor guion adaptado y el mejor sonido) y otras dos a los Globos de Oro (a Cloris Leachman como mejor actriz de musical y comedia, y a Madeline Kahn como mejor actriz secundaria). El Círculo de Críticos de Nueva York también nominó a la intérprete de Elizabeth en la misma categoría, mientras que el Sindicato de Guionistas hizo lo mismo con la película, como mejor guion adaptado en forma de comedia.

Está claro que, pese a todo, no se trata de la mejor adaptación del mito de Frankenstein, ni tampoco es la comedia más hilarante del mundo del séptimo arte, pero te permite pasar un rato entretenido y echarte algunas risas, que es la única pretensión del filme, de modo que merece la pena echarle un vistazo, siempre y cuando no te eche para atrás el hecho de que esté rodada en blanco y negro.

El cine clásico nunca pasa de moda, sin importar los años transcurridos desde su estreno. Una buena muestra de ello es que, cuarenta y cuatro años después de que el largometraje viera la luz, se está llevando a cabo la representación teatral, en formato musical, de una obra que homenajea el filme bajo el título de El joven Frankenstein, que conserva la frescura de la obra original, tal y como se muestra en la imagen que se encuentra a la derecha de este párrafo. Podríamos concluir que se ve que es buena idea hacer caso a lo que soñamos, ya que en algunas ocasiones resulta bastante rentable, hasta llegar al punto de convertirse en algo imperecedero.

1 Comentario

  1. La pelicula no ha envejecido al estar rodada en blanco y negro y considerarla de época, aun la veo despues de más de 30 años del primer visionado y me hace reir.
    La fotografia y el sonido son sublimes ya por eso le daria un 5/5.

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