La efímera colección Questprobe

Si eres seguidor de esta web, lo más lógico es que te gusten los cómics o los videojuegos. Incluso es posible que seas fan de ambas cosas, lo cual tiene mucho sentido, sobre todo si tenemos en cuenta la estrecha relación que, en ocasiones, existe entre el noveno y el décimo arte. Un claro ejemplo de ello es la fusión, que comenzó el 15 de mayo de 1984, entre los superhéroes del Universo Marvel y los videojuegos de Adventure International, con la aparición del primer número de la colección Questprobe. El responsable directo de esta idea era Scott Adams, un auténtico pionero en el desarrollo de los videojuegos para ordenador.

Tras haber tenido lugar los contactos de rigor, Jim Shooter, Bob Budianski y John Byrne (que es el único que figura como cocreador del proyecto, junto a Scott Adams, aunque parece ser que los conceptos fundamentales del cómic fueron idea de Budianski) se reunieron para perfilar los detalles. La idea estaba clara: crear historietas cuya continuación tuviera lugar en un videojuego, de tal modo que serían complementarias, pero también podrían disfrutarse de manera independiente.

Estaba previsto que la colección Questprobe constara de doce números, de cadencia trimestral, protagonizados los once primeros por un personaje Marvel diferente, que coincidirían con la salida a la venta del videojuego relacionado. Cada aventura sería autoconclusiva, con la excepción de la que se publicara en el número final, para la que se requeriría que hubieras leído los once tebeos anteriores.

Dado que, en aquella época, Bill Mantlo era el guionista de la cabecera regular del coloso esmeralda y el primer número iba a protagonizarlo Hulk, se recurrió a ese escritor para que se encargara del texto, acompañado por Mark Gruenwald y John Romita Sr. en la parte gráfica. La verdad es que el primero se encargaba solo de los bocetos, mientras que en el segundo recaían los acabados finales.

Aunque se suponía que los cómics iban a estar dentro de la continuidad, en el inicio del primer número de Questprobe, se nos mostraba al descontrolado Hulk clásico, cargando contra tanques de la Guardia Nacional de Colorado, que no guardaba ninguna relación con la personalidad que el coloso esmeralda tenía en aquella época editorial.

Pero, ¿cuál era el auténtico punto de partida de la trama de este peculiar proyecto? Todo empezaba con una raza alienígena pacifista y la amenaza a la que la sometía la Flota Negra. Finalmente, el filósofo Durgan, un miembro del consejo de líderes de planeta inspirado en el aspecto físico de Scott Adams, decidió tomar cartas en el asunto. Así, llevó a cabo la construcción del Exterminador Jefe, una inteligencia artificial, en la que estaba proyectada la consciencia de su creador, que se transportaría a la Tierra para captar las energías de los héroes más poderosos de nuestro planeta y canalizarlas en un campeón capaz de derrotar a la Flota Negra. El medio utilizado para dicha transmisión sería un portal que guardaba muchas similitudes con el monolito de la película 2001: Una odisea del espacio (1968).

Como ya hemos comentado, Hulk fue el primer superhéroe elegido para aparecer en la colección Questprobe. El Exterminador Jefe trataba, sin éxito, de hacerlo flanquear el portal. Sin embargo, cuando el coloso esmeralda descubrió a una joven que se ahogaba en los rápidos del Gran Cañón, se lanzó a salvarla, sin darse cuenta de que se precipitaba justo al mismo lugar al que el Exterminador Jefe había intentado atraerlo. Supuestamente, aquel era el punto en el que el cómic y el videojuego contactaban, aunque había ciertos aspectos que no encajaban, ya que la aventura del ordenador comenzaba con Bruce Banner atado en una silla, sin saberse cómo ni por qué.

Incongruencias narrativas aparte, el juego de Questprobe contaba con el hándicap de su rudimentario diseño, que consistía en gráficos muy simples, en los cuales había que teclear las instrucciones pertinentes para avanzar. Pese a que personajes el Doctor Extraño, el Hombre Hormiga, Ultrón o Pesadilla se dejaron caer por el juego, con la intención de hacerlo más ameno, no había espectacularidad ni dinamismo por ningún lado, tal y como se puede comprobar en la imagen que hay bajo estas líneas.

La sensación que dejaba el cómic, sin embargo, era harina de otro costal. El segundo número, protagonizado por Spiderman, a cargo de Al Milgrom, era una desenfadada aventura en la que el guionista hizo que el trepamuros se hiciera un lío al tratar de distinguir al Exterminador Jefe del villano Mysterio, ya que ambos portaban un casco similar.

El siguiente número debía estar protagonizado por los Cuatro Fantásticos, aunque acabó por contar solo con la Cosa y la Antorcha Humana, con guiones de David Michelinie y dibujos de Ron Wilson y Joe Sinnot, aunque la pareja de héroes no coincidían en el mismo lugar en ningún momento del cómic. La publicación de dicha aventura, que también contaba con la participación de Hulka, se retrasó hasta mediados de 1985 y fue el último que vio la luz. El motivo fue la interrupción de toda actividad al respecto en la empresa Adventure International, porque aquellos videojuegos tan simples ya no llamaban la atención del consumidor.

Si ya no había crossover, Marvel no veía ningún sentido a continuar con la colección, pese a destacar por ser la primera publicación de la compañía que, en los números 1 y 3, reprodujo los nombres de los autores implicados en la cubierta. No obstante, el cuarto número, protagonizado por la Patrulla – X y creado por Chris Claremont, June Brigman y Terry Austin, ya estaba realizado. La historieta fue guardada en un cajón, durante un par de años, hasta que Al Milgrom decidió publicarla en el Marvel Fanfare nº 33 (1987), aunque evitando referencias al videojuego Questprobe, con el fin de evitar problemas legales.

Tuvieron que pasar cinco años hasta que alguien se acordó de rescatar del olvido al Exterminador Jefe. Mark Gruenwald lo hizo aparecer fugazmente en la colección Quasar (1989 – 1994). Fue lo último que se supo acerca de dicho personaje.

Aún suponiendo que no haya problemas de derechos, parece improbable que Marvel decida recuperar la colección Questprobe, ya sea en tomo único o en los volúmenes recopilatorios de los personajes correspondientes, aunque hay que reconocer que se trataría de un material que, debido a su peculiar origen, podría llamar la atención de muchos fans del noveno arte.

¡No te vayas sin comentar!

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.