Reseña de The Beatles: Yellow Submarine

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Vuelve la Beatlemanía

En los últimos meses están llegando a nuestro país numerosos cómics relacionados de una u otra forma con la música. Uno de los últimos títulos en sumarse a esta tendencia es The Beatles: Yellow Submarine, una adaptación a las viñetas de la película de animación del mismo título que cumple ya más de cincuenta años, cómic que nos llega gracias a Panini Comics.

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El diseño de los Mezquinos Azules es realmente genial

Dentro del submarino amarillo

A mediados del año 1966 en los estudios de EMI Studios el señor Ringo Starr cantaba una canción compuesta por Paul McCartney (vamos a obviar las teorías conspiranoicas que sitúan la muerte de McCartney en un accidente de coche que tuvo lugar en este mismo año tras una fuerte discusión con sus compañeros y su posterior sustitución por un doble idéntico llamado William Campbell) que acabó formando parte del séptimo y del undécimo álbum de estudio de los Beatles (Revolver y Yellow Submarine). Por motivos evidentes, el público asumió que la canción de alguna forma hablaba del consumo de drogas, algo que McCartney negó categóricamente, defendiendo que tan solo era algo que se le había ocurrido durante un estado de vigilia.

Dos años después, en 1968, el canadiense George Dunning se encargó de dirigir una adaptación animada de noventa minutos de duración de la canción que fue estrenada en las salas de cine de medio mundo en versión original (con la excepción de unos pocos países, que recurrieron al doblaje). En ella conocemos el paraíso musical llamado Pepperland, un maravilloso lugar situado en el fondo del mar y protegido por la Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band que termina cayendo bajo un ataque sorpresa realizado por los Mezquinos Azules, quienes odian la música por encima de todas las cosas. Estos seres encierran a la banda en una burbuja, inmovilizan a los ciudadanos de Pepperland como si de estatuas humanas se tratase y lo vuelven todo de color azul (“blue”, “azul” en inglés, significa también “triste”).

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Los Beatles pronto descubrirán cuáles son los efectos de viajar en el submarino amarillo…

La única posibilidad de salvación que encuentra el alcalde de Pepperland es enviar al Joven Fred a buscar ayuda en el mundo exterior, viajando en un abandonado submarino amarillo. Fred acaba por llegar a la ciudad de Liverpool, donde no tarda en cruzarse en el camino de un despreocupado Ringo Starr. Tras solicitar auxilio a este, Ringo reúne al resto de la banda y juntos acompañan a Fred al submarino amarillo para viajar de vuelta a Pepperland y resolver el entuerto. En este viaje transoceánico los músicos aprovechan para cantar algunas canciones de su repertorio, como All Together Now, When I’m Sixty-Four, Only a Northern Song, Nowhere Man o Lucy in the Sky with Diamonds.

Obviamente, una vez los Beatles llegan a Pepperland, no tardarán mucho en inspirar a la población con su música para devolver el color a Pepperland y librarse del control de los odiosos Mezquinos Azules. Finalmente hasta estos villanos son seducidos por el poder del amor y acaban por unirse a la fiesta que tiene lugar para celebrar el regreso a la normalidad de Pepperland.

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Fred llega a Liverpool y sigue a Ringo Starr con la intención de solicitar su ayuda para liberar a Pepperland

Adaptando la psicodelia

Con motivo del 50 aniversario de esta película de animación se encargó de trasladar esta historia al cómic el señor Bill Morrison, un autor de cómics y co-fundador junto a Matt Groening de Bongo Comics, empresa en la cual ocupó el cargo de editor y director. El trabajo que realiza aquí se centra en mantener el espíritu original de la película, con todo su colorido y su eminente tono jovial.

Más allá de respetar en la medida de lo posible la historia tal y como esta se narra en la película, donde realmente brilla el trabajo de Morrison aquí es en lo referente al apartado gráfico. Basta con echar un ojo a las páginas de este tomo para alucinar con las maravillosas ilustraciones que lo pueblan, cargadas de todo ese toque lisérgico que debe tener la historia obligatoriamente, proporcionando vida propia a todos los seres que pueblan Pepperland y acercando la obra al surrealismo sin llegar a perder la coherencia de una historia que tiene sentido de principio a fin.

La estridente paleta de colores y el trazo limpio y grueso del autor tal vez le confiera un cierto toque infantil a la obra, pero en conjunción con el variopinto carrusel de personajes y entornos que se muestran por estas páginas el resultado es definitivamente psicodélico, convirtiendo el viaje en el submarino amarillo en todo un viaje de ácido.

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Humor británico

Poco envidiable ha sido la labor del encargado de traducir esta obra al español (David Hernández Ortega), ya que los frecuentes juegos de palabras y los localismos de los que hacen gala los integrantes del grupo convierten esta labor en un auténtico infierno. En algunas ocasiones la papeleta se acaba resolviendo con bastante elegancia, pero en otras el guion original no deja otra salida que no sea o bien la de incluir textos de apoyo para explicar las gracias al lector o bien la de hacer un triple salto mortal y adecuar, de manera forzada y en la medida de lo posible, el chiste al idioma español.

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Para Beatlemaniacos

¿Es la obra recomendable para lectores que no cuenten con los Beatles como uno de sus grupos favoritos? Probablemente no. Si bien es cierto que cualquiera puede deleitar la vista con el apartado gráfico de la obra, una auténtica gozada, al final de la lectura, si se eliminan las referencias a la discografía del grupo y los chistes hechos a costa de sus integrantes, lo que nos queda es un cómic visualmente precioso cuyo contenido puede resultar un poco vacío.

De lo que no me cabe absolutamente ninguna duda es de que cualquier Beatlemaniaco va a disfrutar enormemente con esta obra, y los motivos son precisamente los mismos por los que alguien ajeno a la banda puede encontrar esta lectura aburrida. Este cómic ha sido hecho para ellos, y teniendo en cuenta que ese es el objetivo que se han propuesto, se puede decir que el resultado es totalmente exitoso.

El tomo The Beatles: Yellow Submarine publicado por Panini Cómics en tapa dura contiene 112 páginas a color con un tamaño de página de 29,2 x 19 cm e incluye la traducción de la obra original de mismo título. El precio de venta recomendado es de 30 € y se puso a la venta en noviembre de 2018.

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The Beatles: Yellow Submarine

ISBN: 978-8-491-67546-4

Únete a los Cuatro Fabulosos y viaja a Pepperland con John, Paul, George y Ringo mientras luchan por liberar esta tierra del malvado gobernante Jefe Mezquino Azul, quien odia la música, y su ejército de mordientes Turcos-tortuga, Chalados-Manzana y el Guante Volador.

Celebrando el 50º Aniversario de la película y redibujado por Bill Morrison, este cómic de 112 páginas contiene una hermosa adaptación a todo color de la adorada obra maestra de la animación, The Beatles: Yellow Submarine.

¡Así que, sube a bordo y viaja a una tierra con diamantes en el cielo y redescubre aquello de “all you really need is love”!

Guion: Bill Morrison

Dibujo: Bill Morrison

The Beatles: Yellow Submarine

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