El Videoclub: Hércules (1985)

Es indudable que nos encontramos en una época dorada para el cine de superhéroes, pero existen otros personajes, también poseedores de grandes poderes, que siempre han sido fuente de inagotables ideas para los guiones del séptimo arte. Se trata de aquellos que tienen su origen en la mitología, entre los que destaca, sobre todo, Hércules, el semidiós griego, fruto de la unión de Zeus y una mortal.

Sin embargo, mientras que existen actores muy arraigados al personaje, como es el caso de Kevin Sorbo que popularizó al hijo de Zeus con la serie Hércules: sus viajes legendarios (1995 – 1999), hay otros que, al estar acostumbrados a verlos en papeles muy concretos, nos chocan bastante en este cambio de rol. Claros ejemplos son el caso de Arnold Schwarzenegger, del que ya hablamos en su momento, al que vemos más como Conan o Terminator que interpretando a Hércules, y el de Lou Ferrigno, al que todos recordamos como el primer Hulk televisivo, que es precisamente el protagonista de la película que analiza este artículo.

El mundo necesitaba un héroe y nació una leyenda.

Con este eslogan y bajo la dirección de Lewis Coates, la película Hércules (1985), también conocida como Las aventuras de Hércules, tiene una duración de menos de noventa minutos y, además del ya mencionado Lou Ferrigno, cuenta en su reparto con Milly Carlucci (como Urania), Sonia Viviani (en el papel de Glaucia), William Berger (que interpreta al Rey Minos), Carlotta Green (que encarna a Atenea), Claudio Cassinelli (que se mete en la piel de Zeus), Nando Poggi (que hace de Poseidón), María Rosaria Omaggio (como Hera), Valentino Venantini (en el papel de Sumo Sacerdote), Laura Lenzi (que interpreta a Flora) y Margi Newton (que encarna a Afrodita).

Mucho antes de que los cielos hubieran tomado forma, existía una figura con aspecto de ángel, una diosa que los antiguos llamaban Imperia. De su interior brotaban las semillas del fuego y de la luz. Eso hizo que manaran de ella todas las estrellas, los planetas y sus satélites. El planeta Tierra se formó, en ese largo tiempo, junto con su satélite, la Luna. Después, un día, los dioses, los principales promotores del universo, dieron vida a un ser terrenal, el más fuerte, el más valiente de todos los hombres: Hércules.

Entre medias de los títulos de crédito iniciales, se nos muestra al hijo de Zeus realizando todo tipo de increíbles proezas para, a continuación, proseguir con la introducción del filme.

Por sus hazañas en la Tierra, a Hércules se le otorgaron muchos honores y ocupó el lugar que le correspondía en el Olimpo, donde Zeus, el rey de los dioses, gobernaba plácidamente gracias a sus siete poderosos rayos. Pero, cierto día, unos dioses soberbios y envidiosos robaron los siete rayos y desencadenaron a las diabólicas fuerzas del mal y del caos.

Con la ayuda de sus amigas Urania y Glaucia, Hércules se afana en la búsqueda de los siete rayos de Zeus, la mayoría de los cuales han sido ocultados por los dioses Hera, Poseidón, Afrodita y Flora en el interior de peligrosos monstruos en distintos lugares. Por si eso fuera poco, el semidiós también tendrá que hacer frente a un antiguo enemigo que ha conseguido regresar de la muerte y busca venganza.

Si somos honestos, hay que reconocer que, pese a que hay algunos giros argumentales inesperados, la trama flaquea un poco en el tramo final, al recurrir al poco original recurso del arrepentimiento de unos en favor del perdón de otros, con el fin de darle al largometraje un desenlace lo más feliz posible.

Aunque Lou Ferrigno no interprete aquí al coloso esmeralda de Marvel, sigue haciendo gala de una fuerza sobrehumana, capaz de lograr hazañas tan increíbles como impedir una colisión entre la Tierra y la Luna, tal y como muestra la imagen que puedes encontrar bajo estas líneas. La verdad es que, con tantos avances que se han producido en el personaje de Hulk, a lo largo de toda su existencia editorial, tampoco nos cuesta demasiado imaginarlo capaz de una proeza similar.

Por desgracia, si fijamos nuestra atención en los efectos especiales, la vedad es que la película, que ya de por sí es bastante normalita, pierde varios puntos, ya que los monstruos a los que Hércules debe enfrentarse tienen una apariencia tan artificial que provocan más vergüenza ajena que otra cosa. Por si eso no fuera suficiente, la pelea final, en la que ambos contendientes asumen una apariencia animal, es solucionada mediante el uso de la animación, lo que da como resultado imágenes como la que puedes ver bajo este párrafo.

Si eres fan de Lou Ferrigno o de Hércules, puedes echarle un vistazo a este filme, ya que, al menos, cumple con su función de entretenimiento. No obstante, si te consideras un espectador exigente, no cabe duda de que existen muchas otras adaptaciones de las aventuras del hijo de Zeus que te satisfarán mucho más que este peculiar largometraje.

Reseña
Nota genérica
Fan del mundo de los cómics, sobre todo de Marvel. Me gusta tanto escribir como actuar y sueño con hacer de esto mi modo de vida.

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