Reseña de H. G. Wells – El hombre invisible

El lado más oscuro de H. G. Wells

A través de Norma Editorial hemos podido disfrutar ya de un par de adaptaciones de la obra del escritor H. G. Wells, La guerra de los mundos y La máquina del tiempo, y llega ahora la tercera. De nuevo con Dobbs como guionista se publica en nuestro país el álbum H. G. Wells – El hombre invisible, una oscura historia que se distancia peligrosamente de la mayoría de los escritos del novelista inglés.

El hombre invisible
Portada del primer álbum de L’homme invisible

Terror en Iping

En el pueblo de Iping (en West Sussex, Inglaterra) va a ocurrir algo que cambiará las vidas de sus habitantes. En mitad de una fría noche llega a la villa un misterioso personaje de extraña apariencia que se va a alojar en su pequeña posada local, The Coach and Horses. A la luz de las velas descubriremos que el visitante lleva el rostro completamente cubierto de vendas, como si de una momia se tratara, y que sus ojos permanecen ocultos por unas gafas oscuras. Su comportamiento huraño unido a una serie de extraños sucesos que comienzan a acontecer en Iping provoca que los lugareños comiencen a sentir cierto recelo del forastero. Y razón no les falta.

Este visitante no es ni más ni menos que un hombre invisible, un científico cuyos experimentos usándose a sí mismo como sujeto de pruebas han dado como resultado una transformación física nunca antes vista o imaginada. Hay que alabar el relativo apego a la lógica en la naturaleza de esta ciencia, y es que el científico solo es invisible cuando está completamente desnudo. Su condición no afecta de forma alguna a las ropas que lleva puestas o a cualquier tipo de complemento que lleve consigo. Esto le ocasionará no pocos problemas, ya que andar desnudo por ahí en una fría noche no es algo muy apetecible.

El hombre invisible

También se han cuidado detalles como la ingesta de alimentos y bebidas. Damos por supuesto que el compuesto que hace que nuestro protagonista sea invisible afecta a toda su biología, formada a partir de las comidas de las que se ha alimentado. Pero, ¿qué pasa con lo que ingiere siendo invisible? Pues que no se ve afectado por la condición del sujeto hasta que no es asimilado por su cuerpo. Así nos vamos a encontrar alguna viñeta en la que podremos ver un líquido bajar desde una invisible boca por una invisible garganta hasta un invisible estómago, momento en el cual poco a poco va a ir desapareciendo…

El propósito del hombre invisible en Iping es el de pasar desapercibido mientras continúa con unos experimentos que buscan pulir la fórmula inventada por él mismo, para lo cual necesita la información recogida en unos libros que funcionarán hasta cierto punto como el Macguffin de la historia. Sin embargo, el punto en el que esta obra difiere de las más conocidas en la bibliografía de H. G. Wells, la naturaleza mayormente malvada del protagonista, será el auténtico motor que hará que los acontecimientos se desencadenen y nos dirijan hasta el clímax final.

El hombre invisible

El mal que vive en los hombres

Es habitual encontrarnos en las obras de ciencia ficción de H. G. Wells con un protagonista masculino que no deja de ser una traslación al papel de sí mismo. Así ocurría tanto en La guerra de los mundos como en La máquina del tiempo, las dos obras anteriormente adaptadas y publicadas por Norma Editorial, pero no aquí.

Griffin, que así se llama el hombre invisible, es el paradigma del científico loco que juega a ser dios y ahora tiene que pagar el precio. Su propósito a la hora de desarrollar su investigación nunca fue noble. No es uno de esos tipos obsesionados con eliminar alguna enfermedad, erradicar el hambre en el mundo o acabar con el calentamiento global (lo cual sería curioso en la época en la que se desarrolla esta historia). No, Griffin solo busca su propia gloria. Quizás esto por sí solo no lo convierta en un villano, pero los actos que cometerá a lo largo de la narración sí lo harán.

Esta mítica novela ha sido llevada en no pocas ocasiones a la gran pantalla, algunas de forma más fiel que otras. Y en esa traslación en ocasiones se ha humanizado al protagonista, otorgándole una bondad que no posee en la obra original. Quizás una de las películas que más fielmente retratan la actitud del personaje (y solo eso) sea El hombre sin sombra de Paul Verhoeven, donde Elisabeth Shue y Josh Brolin acompañaban a Kevin Bacon en una historia en la que este se veía transformado no solo físicamente sino también mentalmente. El ser invisible de alguna forma despojaba al personaje interpretado por Bacon de prejuicios morales innecesarios y le endiosaba en un giro maligno.

El hombre invisible

Puede que no sea lo peor ni lo más malvado que hace, y tampoco tiene ninguna relevancia en el transcurrir de los acontecimientos, pero hay un momento en este cómic que es realmente definitorio en lo que respecta al tipo de persona que es Griffin. Ocurre al comienzo, cuando todavía su figura es fruto de comentarios y especulaciones. Durante la noche en la posada, se nos da a entender que Griffin se desnuda y se cuela en la habitación de una joven y atractiva criada mientras esta duerme. Vemos como Griffin baja las mantas con las que esta se tapa para dejar al descubierto sus pechos. Algo ocurre entonces y sus actos, que no sabemos hasta donde iban a llegar, se ven interrumpidos. Y de esta forma tan sutil queda claro el baremo moral en el que se mueve nuestro protagonista, acabando con cualquier tipo de empatía que el lector pudiera haber sentido hacia él en un principio y marcándole como alguien despreciable.

Con sabor decimonónico

En el apartado gráfico tenemos a un Christophe Regnault que hace un trabajo excelente. Este artista, que ya le debe tener la medida tomada a H. G. Wells ya que fue el dibujante de La máquina del tiempo, realiza una labor en la que no se limita a mostrar lo que el guion de Dobbs exige, sino que logra que la fuerza de la obra sea mucho mayor gracias a su arte. A través del color consigue dotar de una ambientación muy especial a cada escena, y con su trazo rotundo crea unos rostros que en ocasiones pueden parecer caricaturescos pero son claramente reconocibles, manteniendo cada uno su propia personalidad.

En lo referente a la edición, hay que decir que esta estupenda edición de H. G. Wells – El hombre invisible presentada por Norma Editorial viene en un formato de tapa dura con un tamaño de página de 23,5 x 31 cm. El tomo contiene 112 páginas a color e incluye la traducción de la adaptación homónima de la novela de H. G. Wells, publicada originalmente en los dos álbumes de los que constaba L’homme invisible. El precio de venta recomendado es de 25 € y se puso a la venta en diciembre de 2018.

El hombre invisible

H. G. Wells – El hombre invisible

ISBN: 978-84-679-3368-0

Espectacular adaptación al cómic del gran clásico de H. G. Wells.

Cuando un extraño científico, cubierto de vendajes, se instala en un hotel del pequeño y apacible pueblo de Iping, los habitantes empiezan a albergar recelo. El solitario joven huye para esconder su mayor descubrimiento: una invisibilidad autoinfligida que no es capaz de revertir. Pero cuando es expulsado del pueblo y rechazado por un antiguo profesor, el Hombre Invisible, profundamente traicionado, se ve dominado por una megalomanía que lo llevará a convertirlos en las primeras víctimas de su locura. El resto del mundo seguirá…

Dobbs y Regnault se apropian de la atmósfera glacial del texto de H.G. Wells y reproducen el cinismo y el egoísmo en una obra que subraya el peligro potencial del uso irreflexivo de la ciencia al servicio de la codicia.

Guion: Dobbs

Dibujo: Christophe Regnault

H. G. Wells – El hombre invisible

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