Reseña de Hit-Girl 1 – En Colombia

El regreso de Mindy McCready

El Millarworld no ha muerto, sigue vivo. Los acuerdos de Mark Millar con Netflix no han puesto fin a este fantástico universo en el que tantas historias del guionista escocés han tenido cabida, aunque puede que sí hayan condicionado la implicación de este con futuros proyectos. Sea como sea, el caso es que Hit-Girl, a la que no veíamos desde el tercer volumen de Kick-Ass, ha vuelto, y lo hace en un segundo volumen de su serie en solitario que nos acaba de llegar gracias a Panini Comics bajo el título de Hit-Girl 1 – En Colombia.

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Portada del primer número del segundo volumen de Hit-Girl

Un personaje con carácter

El personaje de Mindy McCready, más conocida en general por el nombre de Hit-Girl, apareció en el primer volumen de Kick-Ass como todo un personaje secundario robaescenas, un calificativo que sería todavía más apropiado cuando la historia se trasladó a la pantalla grande.

Esta asesina despiadada de primaria es el paradigma de personaje made in Mark Millar. A sus once años usa el lenguaje de un camionero retirado y maneja cualquier tipo de arma como si de un miembro de las fuerzas especiales se tratara, lo que unido a su sadismo disfrazado de eficacia la convierte en una especie de arma de destrucción masiva a pequeña escala.

Su molonismo intrínseco pronto la llevó a independizarse de Kick-Ass para protagonizar su propia historia. Ahora, a falta de una motivación o una idea brillante para evolucionar al personaje o profundizar en su psicología, lo que nos trae el señor Mark Millar es un pequeño arco argumental en el que la joven Mindy aborda una nueva misión en tierras colombianas proporcionando al lector grandes momentos de diversión y espectacularidad. Y no, no se ha ido hasta allí a buscar café precisamente…

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Mano va a ser la estrella en los planes de Mindy

Plata o plomo

Tal vez la proliferación de productos cinematográficos y televisivos creados a partir de la vida del narcotraficante Pablo Escobar y de los cárteles de la droga de Colombia hayan influido de alguna forma en la mente de nuestra joven vengadora, dándole una idea sobre el lugar en al que podría viajar para repartir justicia de la forma más violenta posible sin tener que preocuparse demasiado de los daños colaterales.

Sea como sea, la petición de una madre que ha perdido a su pequeño como una víctima más de este tipo de criminales es lo que pone en marcha el motor de la historia. Hit-Girl, un poco cansada ya de no tener un compañero de armas a su altura tras la jubilación de su amigo Dave Lizewski, decide que ya es hora de seguir adelante. Una vez en Colombia verá en Mano, un joven asesino despiadado que se sitúa directamente en su punto de mira por motivos evidentes, al sidekick que necesita. Será por la fuerza, obviamente, que Mindy se asegurará de que Mano sea su mano (toma chiste) derecha a la hora de acabar con unas cuantas docenas de narcotraficantes.

La relación entre ambos no será todo lo tirante que podríamos esperar en un principio, pero aún así esta solo va a poder terminar de una manera. Sin embargo, el bueno de Millar se reserva algún as en la manga para darnos las sorpresas necesarias como para que la trama resulte lo suficientemente interesante y no sea sencillamente un carrusel de ultraviolencia y explosiones.

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Con sabor a manga

En lo referente al apartado gráfico, aquí nos vamos a encontrar con un Ricardo López Ortiz que evidencia estar fuertemente influenciado por el estilo manga. Ortiz, a quien ya pudimos ver destacar en obras como Zero o algunos títulos de Marvel Comics, se desata aquí con una fuerza arrebatadora.

A pesar de no tener nada que ver con el trabajo realizado anteriormente con el personaje por el gran John Romita Jr., Ortiz consigue meter de lleno a Mindy en su mundo, y eso ya es todo un logro. Lo vertiginoso del guion de Millar se ve potenciado por la rotundidad con la que el dibujante puertorriqueño llena sus viñetas de líneas cinéticas y por esa sensación de movimiento continuo que se obtiene gracias a su narrativa visual marcada a ritmo acelerado. Eso sí, los lectores que tengan problemas con el estilo oriental tal vez no acaben de estar del todo satisfechos con esta elección…

El tomo Hit-Girl 1 – En Colombia publicado por Panini Comics en tapa dura contiene 112 páginas a color con un tamaño de página de 18 x 27,5 cm. e incluye la traducción de los números del #1 al #4 de la edición americana del segundo volumen de la serie Hit-Girl. El tomo también incluye las portadas originales de los números contenidos en el recopilatorio y algunas alternativas. El precio de venta recomendado es de 15 € y se puso a la venta en abril de 2019.

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Mark Millar

Nacido en Coatbridge, Escocia en 1969. Se trata de uno de los más aclamados y exitosos autores del cómic estadounidense actual, guionista de algunas de las series de mayor éxito de crítica y público de los últimos años, como The Authority, The Ultimates, Superman: Hijo Rojo ó Civil War. Su popularidad no es menor que la controversia que suscitan sus historias, repletas de sexo y violencia con tintes de humor negro, en las que trata provocativamente temas de política y de sociedad así como otros más personales, mezclando continuamente el drama y la acción dramática más desenfrenada.

Muy reconocido en el ámbito más allá del cómic debido a la íntima relación que ha establecido en los últimos años con Hollywood tras las adaptaciones cinematográficas de obras como Wanted, Kick-Ass ó The Secret Service.

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Hit-Girl 1 – En Colombia

ISBN: 9788491678427

La justiciera más salvaje y dulce de Estados Unidos dejó el país para llevar su mensaje a todo el mundo. Primera parada: Colombia.

Una mujer que busca venganza por la muerte de su hijo convence a Hit-Girl de que acabe con el asesino, pero Mindy tiene planes más ambiciosos para el más temido pistolero de Colombia.

Guion: Mark Millar

Dibujo: Ricardo López Ortiz

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