El Videoclub: Memorias de un zombie adolescente

Habitualmente, cuando vemos una película o serie sobre el género de los zombies, todos nos imaginamos que la trama principal estará protagonizada por un grupo de humanos que trata de escapar de una horda muertos vivientes, los cuales suelen destacar por tener un aspecto cadavérico, andar muy despacio y no poseer dotes de comunicación. Si nos paramos a analizarlo, resulta curioso que siempre nos refiramos a este tipo de productos como “películas o series de zombies”, aunque no suelan ser ellos los protagonistas, ya que un personaje de dichas características no suena tan carismático como para poder sostener un filme entero (y mucho menos si se trata de una serie, por supuesto). No obstante, no se puede dejar de mencionar que existen algunos casos que llaman la atención precisamente por estar protagonizados por estos seres, como es el caso de la serie iZombie (vigente desde 2015) o la película Warm Bodies, conocida en nuestro pais como Memorias de un zombie adolescente y basada en la novela R y Julie, de Isaac Marion, que es el filme que analiza este artículo, tal y como puedes leer en los siguientes párrafos:

Bajo la dirección de Jonathan Levine, el filme, que vio la luz en 2013, y cuenta con 97 minutos de duración, está protagonizado por Nicholas Hoult (como R), Teresa Palmer (en el papel de Julie Grigio), Rob Corddry  (que interpreta a M), Dave Franco (que encarna a Perry Kelvin), Analeigh Tipton (que se mete en la piel de Nora), Cory Hardritct (que hace de Kevin) y John Malkovich (como el general Grigio).

Tal y como nos cuenta la trama, R es un zombie incapaz de recordar cómo se llamaba cuando estaba vivo. Por ese motivo, se refiere a sí mismo por la inicial de su nombre, que es lo único que no ha olvidado. Su estado es cada vez más degenerativo y solo sabe comunicarse por medio de gruñidos y algunas palabras. Todo ello es consecuencia de un apocalipsis zombie que ha dividido a la sociedad en vivos y muertos vivientes. Cuando R mata al novio de Julie Grigio y se come su cerebro, entra en conexión con sus sentimientos, lo que hace que empiece a enamorarse de la joven, sin sospechar los efectos secundarios que dicha relación puede producir en él.

Dados los problemas de comunicación de los zombies, que ya hemos citados en el párrafo anterior, la película hace uso de la narración en off, surgida de los pensamientos del protagonista, para las escenas en las que solo aparecen muertos vivientes, técnica de la que no se suele abusar en el resto del metraje.

Aunque se trate de una versión muy libre, la idea general de Memorias de un zombie  adolescente está basada en el drama shakesperiano de Romeo y Julieta, como se muestra en la escena en la que R y Julie están hablando, que es una referencia a la famosa conversación del balcón que aparece en la obra del dramaturgo inglés.

Sin embargo, si bien el drama de Romeo y Julieta es la mayor fuente de inspiración del filme, también encontramos referencias a series del género, como The Walking Dead (vigente desde 2010), como podemos ver en la escena en la que hace acto de aparición un gran grupo de zombies encabezados por uno que guarda un gran parecido con Rick Grimes, tal y como puedes ver en la foto que hay bajo estas líneas.

También cabe destacar que, si eres fan de la ya mencionada iZombie, notarás cierto parecido entre Memorias de un zombie adolescente y la serie, como en la trama de apoderarse de los recuerdos y los sentimientos de alguien después de comerse su cerebro, lo cual no es en absoluto casual, ya que el propio Rob Thomas, creador del show televisivo, ha declarado que trataba de encontrar el equilibrio entre comedia y drama, tal y como sucedía con la película dirigida por Jonathan Levine.

Otro dato digno de ser destacado es el esfuerzo que hicieron todos los actores que interpretaban a los zombies para no parpadear en ningún momento, lo cual le resultó particularmente difícil a Nicholas Hoult, ya que, como protagonista del filme, era el personaje que contaba con más escenas largas rodadas sin pausa.

En términos generales, Memorias de un zombie adolescente funcionó bastante bien, ya que recibió una buena acogida por parte de la crítica, con comentarios positivos y altas calificaciones en la mayoría de los casos, aunque no en todos porque, como reza el dicho popular, para gusto se hicieron los colores.

Personalmente, considero que no se trata de ninguna obra maestra de su género y que tampoco es uno de esos filmes que te apetece volver a ver cada vez que lo emitan, pero entretiene y, como ya hemos dicho, se aleja del manido argumento de los humanos que huyen de unos zombies lentos, horripilantes y descerebrados. Y, solo por eso, ya merece la pena echarle un vistazo.

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