La verdad detrás de la mutilación de Flash Thompson

Flash Thompson  está muerto. En The amazing Spider-Man nº 800 (2018), a cargo de Dan Slott y Nick Bradshaw,el personaje, bajo la identidad de Anti-Veneno, frustró los planes de Norman Osborn, quien, tras conseguir unirse al simbionte de Matanza, pretendía sembrar el caos en la ciudad de Nueva York como el Duende Rojo.

No fue la primera vez que la vida de Flash Thompson corrió peligro. Aquel abusón de colegio que Peter Parker había tenido que soportar desde Amazing Fantasy nº 15 (1962), número en que Stan Lee y Steve Ditko lo hicieron debutar, maduró mucho cuando se alistó para luchar en la guerra de Vietnam, lo que ya entraña un peligro considerable. Su etapa de alcohólico, además del accidente, causado por el Duende Verde, que lo dejó temporalmente en coma y, por supuesto, su etapa como Agente Veneno también pudieron poner fin a su vida. Sin embargo, en este artículo, nos centraremos en algo sucedido un tiempo antes de lo último comentado. Se trata del momento en que los lectores descubrimos que Flash Thompson había perdido ambas piernas, ya que esa historia esconde algo más de lo que en un principio pueda parecer.

Tras lograr salir del coma, el personaje consiguió trabajo como profesor de educación física en el Midtown High School, el mismo centro educativo donde Peter Parker ejercía como profesor de ciencias. Sin embargo, debido al tiempo que estuvo en estado vegetativo, la psique de Flash Thompson había quedado algo alterada y ya no recordaba haber enterrado el hacha de guerra con Peter. De hecho, cuando Spiderman se desenmascaró en mitad de la Guerra Civil de Marvel, Flash se resistía a creer la verdad. Poco después tuvo lugar el acontecimiento que se ha dado a conocer como el Mefistazo, orquestado por el editor Joe Quesada, que quería encontrar alguna forma de deshacer el matrimonio de Peter y Mary Jane. Tras aquello, no supimos nada de Flash Thompson durante un tiempo.

Sin embargo, en The amazing Spider-Man nº 574 (2008), con guiones de Marc Guggenheim y dibujos de Barry Kitson ,cuya portada puedes ver a la izquierda de este párrafo, nos encontrábamos con la historia titulada Flashbacks, en la que la presencia del trepamuros era puramente testimonial. En sus páginas se nos contaba cómo Flash Thompson, al cual podíamos ver postrado en la cama de un hospital, recibía la visita del general Fazekas, quien le comunicaba que había sido recomendado para recibir la Medalla del Honor por su labor en la Guerra de Irak. No era hasta la última página del cómic que los lectores descubríamos que Flash Thompson había perdido ambas piernas en el cumplimiento de su deber.

Pero, ¿qué acontecimientos reales influyeron de manera decisiva en la publicación de dicha historia? Para responder a esa pregunta, tenemos que trasladarnos a las oficinas de Marvel, donde el editor editorial Steven Wacker, mientras hacía unos retoques en el número aráncido de la semana, vio al publicista Jim McCann asomarse por la puerta y preguntarle si le importaba recibir a Jeff Guerin, un técnico médico militar que había sido herido en Afganistán.

Steven Wacker no quiso dejar pasar la oportunidad de conocer a un auténtico soldado, ya que estaba más interesado en ese oficio que en el suyo propio. Así que accedió a conocerlo. Jeff, que iba acompañado de su esposa Jennifer y otros miembros de su familia, se encontraba confinado a una silla de ruedas, pero sobre él tenía amontonados todos los regalos que había recibido de diferentes oficinas de la sede de Marvel. Sus acompañantes tampoco iban con las manos vacías. A todos les parecía increíble que una persona en tal situación fuera capaz de mostrar una sonrisa que llenase toda la estancia y que además resultase contagiosa.

Jeff Guerin no tuvo problemas en contar lo sucedido: su vehículo había sido alcanzado por una bomba casera que se hallaba en una cuneta. Se trataba de una emboscada talibán que su unidad logró rechazar. Sin embargo, la explosión le destrozó las piernas y la metralla lo dejó ciego de ambos ojos. Aquello sucedió cuando solo quedaban dos días para su cumpleaños número 22.

Gracias a aquello, se cimentó una amistad tan grande entre Steven Wacker y Jeff Guerin, que los llevó a verse con frecuencia y enviarse regalos. Por tanto, cuando Marc Guggenheim se disponía a escribir la historia de Spiderman protagonizada por un Flash Thompson mutilado, Steven Wacker  consideró sensato recurrir al asesoramiento de Jeff Guerin.

Tras una conversación telefónica de una hora, el editor y el guionista consideraron que el soldado les había dado información suficiente como para escribir una colección completa sobre las experiencias de Flash Thompson en la guerra, si aquello se hubiese contemplado en los planes de la editorial. No hay más que leer el ejemplar en cuestión para darse cuenta de que, entre otros asuntos, se mencionan tácticas de guerra de la que un civil cualquiera no suele tener conocimiento.

Por tanto, no es extraño que la historia de Spiderman protagonizada por Flash Thompson incluya esta nota bajo su última viñeta:

Dedicado a los hombres y mujeres que sirven, han servido y servirán en Iraq y Afganistán con valentía y honor. (Con agradecimientos especial al Sargento Jeffrey Guerin, de la 25ª división de infantería del ejército de EE UU).

Y todavía hay gente que continúa diciendo que los cómics son solo para niños.

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