La trayectoria de Marvel Super Heroes: The Role Playing Game en los años ochenta

Hace un tiempo, ya dedicamos un artículo al efímero proyecto Questprobe, con el que Marvel trataba de sacar rentabilidad del éxito que, en los años ochenta, poseían los juegos básicos de ordenador. Sin embargo, en aquella época, también estaba de moda el rol, algo que la Casa de las Ideas debía considerar como otro posible filón. Así, en mayo de 1984, vio la luz una asociación entre Marvel y TSR cuya intención era lanzar aventuras protagonizadas por los superhéroes en forma de juegos de rol. Al contrario de lo sucedido con Questprobe, esta iniciativa se presentaba como algo provechoso para ambas compañías.

El proyecto, que fue bautizado con el nombre de Marvel Super Heroes: The Role Playing Game, se encontraba impulsado por Jeff Grubb, un ingeniero civil de Pittsburgh que llevaba ya dos años trabajando para TSR y se reconocía a sí mismo como entusiasta de las aventuras bélicas, además de true believer. A la hora de diseñar el juego, contó con la colaboración de Ray Silversdorf y Kitty Thompson, mientras que Steve Winter se encargaba de los textos que venían en los manuales de instrucciones, siendo este último y Jeff Grubb los que se consideraban, de manera oficial, como creadores del juego. Por parte de Marvel, Deborah Highley se encontraba a cargo de la supervisión del proyecto junto a Bob Budianski, Mark Gruenwald, Denny O’Neil y Peter Sanderson, un entendido en conocimientos enciclopédicos acerca del Universo Marvel que aportó precisión y consistencia al proyecto.

La versión del paquete básico de Marvel Super Heroes: The Role Playing Game incluía el Manual de Batalla y el de Campaña (conocidos en Estados Unidos como Battle Book y Campaign Book, respectivamente), piezas para identificar a los personajes, una pareja de dados de diez caras y un mapa de la zona concreta de Manhattan en la que tenía lugar la aventura en cuestión. Todo ello iba dentro de una caja de cartón adornada con un dibujo llevado a cabo por John Romita Sr., cuya reproducción puedes ver bajo este párrafo. Curiosamente, dicha imagen guardaba bastantes similitudes con la portada del Manual de Batalla, pese a que el creador de este último fue Al Milgrom.

A modo de complemento, también se ofrecía un módulo con una aventura escrita por Bruce Newswith, titulada El día de Octopus. En su interior podíamos ver a Spiderman, al Capitán América, a la Cosa y a la Capitana Marvel. Mientras que la portada, en blanco y negro, corría a cargo de Al Milgrom, Sal Buscema se encargó de los dibujos interiores. Ambos autores se repartieron la tarea de ilustrar los manuales, encargándose el primero del Battle Book y el segundo del Campaign Book, aunque no todas las imágenes eran nuevas, ya que algunas habían sido extraídas de los mismos cómics y del Official Handbook of the Marvel Universe.

Como anécdota, cabe destacar que estos manuales incluían notas de humor, con la supuesta intención de hacerlos más amenos, como una viñeta en las que se veía a los Cuatro Fantásticos echando una partida de rol, y que puedes ver debajo de estas líneas, u otra en la que la Antorcha Humana y la Cosa se arrancaban a bailar. Estos chistes visuales fueron disminuyendo en posteriores suplementos hasta desaparecer por completo.

Según palabras del propio Jeff Grubb, las pruebas preliminares habían demostrado que los potenciales jugadores no precisaban más de veinte minutos para asimilar correctamente las reglas del juego. Lo que parece evidente es que tuvo la aceptación deseada, ya que fueron apareciendo nuevos módulos dedicados a la Patrulla X, Los Vengadores, Los 4 Fantásticos, Lobos Solitarios (Viuda Negra, Daredevil, Power Man y Puño de Hierro), Alpha Flight, Thor, Los Vengadores Costa Oeste y Marvel Super Héroes Secret Wars I y II. En otro escenario hacían equipo Spiderman, Capitán América, Avispa y el Caballero Negro, con la intención de evitar que un terremoto arrasara Nueva York. Otro suplemento, titulado Puertas de What if, juntaba al hombre araña, a los Cuatro Fantásticos y a Los Vengadores en un mundo en el que el Doctor Muerte era considerado un héroe.

Mientras que el pack básico del juego costaba 13,5 dólares, los módulos adicionales se encontraban al precio de 6. Hubo que esperar hasta 1986 para que saliera a la venta una versión expandida, bajo el título de Marvel Superheroes Advanced Game, que era completamente compatible con la anterior. Ese mismo año, Forum decidió comercializar en España una colección de librojuegos de aventuras, cuyo séptimo volumen, dedicado a Spiderman (al igual que el primero), estaba firmado por Peter David.

No obstante, dado que estos artículos sobre curiosidades deben ser objetivos, conviene destacar que muchos expertos de este mundillo han declarado que el Marvel Super Heroes: The Role Playing Game no destaca por ser uno de los mejores juegos del género, debido a su simplicidad.

Aún así, este proyecto marcó un antes y un después en el sector, lo que justifica que TSR lo mantuviera activo durante casi veinte años, que fue el tiempo que pudo mantener los derechos de la licencia. En 2003, Marvel lanzó otra tentativa, esta vez bajo el nombre de Marvel Universe Roleplaying Game, de manera completamente independiente y sin guardar ninguna relación con el proyecto en el que había colaborado TSR, pero su acogida fue más bien escasas, al igual que su continuidad. Una suerte parecida corrió el Marvel Heroic Roleplaying, comercializado años después por la compañía Margaret Weis Productions. Así que, pese a sus limitaciones, parece ser que, después de todo, el Marvel Super Heroes: The Role Playing Game no era tan malo como opinaba la crítica.

Como dato curioso, no está de más comentar que John Byrne se encargó de dibujar las portadas de tres suplementos: Trampa temporal (en el que los Vengadores trataban de salvar el mundo de una devastación nuclear orquestada por Kang), Mundo Asesino (que enfrentaba a los Cuatro Fantásticos con Arcade) y Las zarpas del gato (protagonizado por Alpha Flight). En este último suplemento de Marvel Super Heroes: The Role Playing Game, John Byrne también se encargó de algunas viñetas interiores, que fueron entintadas por Jeff Butler. No obstante, hasta que Jeff Grubb publicó una nota aclaratoria en la que pedía disculpas por el desliz cometido, nadie supo de la labor de John Byrne en este suplemento, ya que todo el reconocimiento publicado en los créditos, en lo que respecta a la parte gráfica, le había sido atribuido a Jeff Butler.

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