El otro Spiderman

Cuando oímos hablar de Spiderman, a todos nos viene a la cabeza el alter ego de Peter Parker, personaje creado por Stan Lee y Steve Ditko en Amazing Fantasy nº 15 (1962), que era presentado a los lectores de la época como un chico de quince años, huérfano de padres, que fue criado por sus tíos Ben y May en una casa de la zona residencial de Queens. Este joven cursaba sus estudios en el Midtown High School y era blanco de las bromas del matón Flash Thompson, mientras que parecía ser invisible para las chicas. Sin embargo, su vida cambió cuando fue mordido por una araña radiactiva. Hasta aquí la historia básica sobre el superhéroe que todos conocemos. Pero, en este artículo vamos a centrarnos en el otro Spiderman. Y para que nadie se lleve a error, conviene aclarar que no me refiero a Miles Morales ni al hombre araña de ningún universo alternativo. Si te encuentras confundido, y quieres saber de quién se trata, continua leyendo este artículo.

Para relatar correctamente los acontecimientos sucedidos, conviene trasladarnos al año 1965, fecha en la que la editorial Vértice ya publicaba aventuras de temática fantástica en títulos que provenían de Fleetway (una compañía que funcionaba, principalmente, en el Reino Unido), tales como Mytek “El Poderoso” (Mytek the Mighty), Max “Audaz” (Maxwell Hawke) o Zarpa de Acero (The Steel Claw), de la que reproducimos una de sus portadas a la izquierda de este párrafo, las cuales contaban con la peculiaridad de salir a la venta con unas medidas de de 15 x 20,5 centímetros, un total de 64 páginas en blanco y negro y con un precio de 10 pesetas, algo que, en la actualidad, sería un sueño hecho realidad. Sin embargo, no era oro todo lo que relucía, ya que, al año siguiente, aunque se mantenía un formato bastante similar, el número de páginas se había reducido a 32, mientras que el precio de cada ejemplar solo había disminuido en 3 pesetas. Por tanto, la alegría que podían sentir los lectores de la época al comprobar que las aventuras de sus personajes favoritos costaban menos, resultaba un chasco al comprobar el motivo.

Fue dentro de este nuevo formato donde vio la luz la colección de un personaje también perteneciente a la ya mencionada editorial Fleetway. Su nombre era The Spider, un antihéroe con un aspecto físico bastante similar al de Namor, que parecía contar con las habilidades especiales de un arácnido. Llegados a este punto, algún lector podría estar pensando que no hay tanto parecido en los nombres para considerar a The Spider como otro Spiderman. El problema surgió cuando Vértice empezó a publicar aventuras del personaje, ya que, en lugar de conservar su nomenclatura original o hacer una traducción literal, que es la solución a la que se suele llegar en estos casos, decidieron rebautizarlo como Spiderman, una decisión que se le atribuye al traductor Fernando M. Sesen, quien, además, sugirió al editor de Vértice que registrara los derechos de dicho nombre como propiedad de la compañía.

Así, esta peculiar colección de Spiderman vio la luz bajo el logo que puede observarse en las imágenes que acompañan a este artículo, el cual se cree que fue diseñado por Florencio Clavé, portadista de Vértice que, como la mayoría de sus compañeros de oficio, solía ocuparse de dicha tarea.

Durante tres años no hubo ningún tipo de problema. No obstante, pasado ese periodo de tiempo, se formalizó un acuerdo mediante el que Marvel cedió el derecho de publicación de sus personajes en España a Vértice. Como todo lector se habrá imaginado ya, aquello supuso un altercado con respecto al alter ego de Peter Parker. Finalmente, la Casa de las Ideas consiguió alzarse como la detentora de todos los derechos del nombre Spiderman, a cambio de lo cual tuvo que pagar a Vértice la nada modesta cantidad de dos millones de pesetas.

A priori, se podría pensar que la suerte le sonrío a Fernando M. Sesen, ya que, al haber decidido rebautizar al personaje venido de Fleetway, había acabado por lograr grandes incentivos económicos para Vértice. No obstante, se sospecha que es muy posible que el traductor ya conociese la existencia del hombre araña de Marvel y puede que optara por llamar Spiderman al personaje de Fleetway adelantándose, quizás, a un proceso de compra que posiblemente ya estuviese en el aire. No obstante, se trata de algo que nunca averiguaremos.

¿Alguien se encuentra en posesión de tebeos de ese peculiar Spiderman o recuerda haberlos leído? La verdad es que el personaje de Fleetway nunca ha competido en popularidad con el hombre araña de Marvel, quien, más allá de las viñetas, se ha dejado ver por series de televisión, películas y videojuegos. Sin embargo, ¿qué hubiera pasado si la Casa de las Ideas y Vértice no hubiesen conseguido llegar a un acuerdo? Sin lugar a dudad, las cosas podrían haber acabado de una manera muy distinta.

5 Comentarios

  1. Pues vaya chorrada. Esperaba que el artículo hablase del personaje en sí. Orígenes, historia, poderes, etc. Honestamente, me la replanchifla los problemas que pudieron haber entre ambas editoriales. Y no hacía falta dedicar más de la mitad del reportaje al archiconocido Spiderman de Marvel. La curiosidad, por el título, se centra en el otro.

  2. Yo si leí a ese Spider o Spiderman. Y Zarpa de Acero, eran comics en blanco y negro, muy lúgubres muy poco comerciales desde la perspectiva de hoy en día, pero… eran maravillosos.
    Me encantaría releerlos.

  3. Yo también los leí. Me gustaban bastante los de esa editorial pero creo que el paso del tiempo no les habrá favorecido. Echo a faltar un título “Kelly Ojo Mágico” en esa lista de cómics de Fleetway.

  4. Recuerdo haber leído algunos de ese Spiderman , zarpa de acero y otros de un tal thunderbolt, comic también de origen inglés, cuando tenía ente 7 y 10 años. Para mí el estilo era como de los años 60 y se quedaban muy alejados del encanto, magia y fantasía que entoces me transmitian los cómics de superheroes que hoy todos conocemos.

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