El Videoclub: Hércules en el centro de la Tierra

La aventura de Hércules, hijo del todopoderoso dios Zeus y de la mortal Alcmena, y sus doce trabajos, que lo llevaron de ser medio mortal a alcanzar la divinidad, es una de las leyendas más conocidas de la mitología griega. No es de extrañar, por tanto, que diversos medios, tales como la literatura, el cómic, la televisión y, sobre todo, el cine hayan aprovechado la fama de este peculiar personaje para contar fantásticas aventuras protagonizadas por los diversos actores que le han dado vida desde finales de los años cincuenta. Sin embargo, la película que analiza este artículo, titulada Hércules en el centro de la Tierra, conduce al héroe hasta el mismo Inframundo, para salvar la vida de su amada Deyanira.

El filme, bajo la dirección de Mario Bava, vio la luz en 1961 (aunque no ha llegado hasta nuestro mercado doméstico hasta bien entrado el siglo actual), tiene una duración de menos de hora y media y está protagonizado por Reg Park (como Hércules), Christopher Lee (en el papel de Lico), Leonora Ruffo (que interpreta a Deyanira), George Ardisson (que encarna a Teseo) y Franco Giacobini (que se mete en la piel de Telémaco).

Hércules viaja al Inframundo, un lugar en el que no puedes fiarte de lo que te muestren tus propios ojos, que se halla en las profundidades de la Tierra, acompañado por Teseo y Telémaco. Su intención es la de encontrar una piedra mágica, pues es el único objeto que puede curar a Deyanira de la extraña enfermedad que la aflige. No obstante, a su regreso al mundo terrenal, el semidiós descubrirá que su misión se encuentra lejos de terminar.

Por supuesto, Reg Park, que encarnó al hijo de Zeus en un total de tres películas y que también interpretó a personajes como Ursus y Maciste (además de convertirse en mentor del ex gobernador de California), cumple a la perfección en su papel como un poderoso Hércules, que debe hacer frente a un malvado Lico, quien es magistralmente interpretado por Christopher Lee, actor que no precisa de ninguna presentación, aunque estemos acostumbrados a verlo con unos cuantos años más.

Aparte de los dos protagonistas principales, lo primero que nos llama la atención de Hércules en el centro de la Tierra es el hecho de que, aunque no aparece ninguna deidad en todo el metraje, se menciona a los dioses romanos Jupiter y Plutón, en lugar de nombrar a Zeus y a Hades, los cuales, al igual que el protagonista, pertenecen a la mitología griega. La verdad es que no se trata de una novedad, ya que existen situaciones similares en otras películas del género, pero no deja de resultar extraño que alguien decida llevar a cabo un filme de estas características sin estar adecuadamente versado en las diferentes ramas mitológicas.

También cabe destacar el hecho de que contemos con un personaje llamado Telémaco en este filme. No hay ninguna referencia a Ulises ni a Ítaca, de modo que no tenemos pruebas irrefutables de que se trate de la misma persona, pero no cabe duda de que su torpeza y su cómica interpretación no concuerdan con el personaje que todos conocemos.

Por supuesto, estamos hablando de principios de la década de los sesenta, lo que significa que no podemos esperar encontrarnos en Hércules en el centro de la Tierra con unos efectos especiales de gran calidad. Afortunadamente, la presencia de monstruos en el filme es bastante limitada, lo que hace que este defecto no destaque demasiado.

Pese a todos los errores que podamos encontrarle a Hércules en el centro de la Tierra, también hay que reconocer que está considerada como una de la películas de culto más pintorescas que haya dirigido Mario Bava, quien está reconocido como un gran director de cine fantástico, al que no le cuesta crear un curioso y fascinante largometraje híbrido entre el péplum y cine de terror. Muestra de ello es que, a pesar de contar con un presupuesto modesto, consigue poner en marcha un ejercicio visual que, gracias a las luces de colores, los claroscuros y todo tipo de trampantojos, hace creíble para el espectador el macabro universo subterráneo que solo puede ser reconocido como el Inframundo, un lugar lleno de peligros y de extrañas criaturas.

En defintiva, si te gustan las películas de este género y eres capaz de disculpar la mezcla de mitologías que ya hemos mencionado, puedes ver Hércules en el centro de la Tierra como un filme de entretenimiento, para pasar un rato de ocio, sin mayores pretensiones. Como bien sabemos que para gustos se hicieron los colores, aquellos espectadores que sean más exigentes no tienen de qué preocuparse, ya que es dato sabido que existe una gran cantidad de superproducciones sobre esta temática. Y es que los personajes de esta índole suelen acarrear sobre los hombros un incontable número de filmes.

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