
Un hombre del que nunca se dice su edad exacta, aunque debe rondar entre los cuarenta y cincuenta… aunque en algunos momentos del día (normalmente tras varias visitas a la botella) puede aparentar muchos más. Es descendiente del Viejo Carapiedra, el que instauró la república en Ankh-Morpork matando al último rey, algo reprochable, sin duda, pues todos sabemos que está muy mal visto matar a un rey, por muy despreciable, déspota y asesino de niños que este sea. Debido a eso su familia fue depuesta de todos sus títulos nobiliarios y del escudo familiar y pasaron a vivir en la pobreza. Vimes nació en Cockbill Street, y a los 15 años se alistó en la guardia nocturna.

Con el tiempo la guardia iría recuperando poco a poco su antigua popularidad, y Vimes fue ascendido a comandante. Más tarde, durante los eventos de la novela “Pies de barro” Vimes fue proclamado Duque de Ank, convirtiéndose en el segundo hombre más poderoso de Ankh-Morpork, solo por detrás del patricio Vetinari, y al final de “Voto a Bríos” se le devolvió a su familia el escudo familiar y la imagen de el Viejo Carapiedra rehabilitada.
Durante los sucesos de “El quinto elefante“, Vimes se convierte en embajador de Ank… además de destapar otro complot que amenaza la paz de Uberwald y descubrir que Sybil está embarazada.
También tuvo la ocasión de viajar al pasado durante los sucesos de “Ronda de noche“, encontrándose (y ayudándose) a sí mismo en sus primeros días en la guardia nocturna y participando en ciertos sucesos que desembocaron en una revuelta callejera (al estilo de la comuna de París). Por suerte consiguió volver a tiempo para ver nacer a su hijo Sam Jr.

Su forma de ser es muy peculiar, sin duda. A pesar de todos sus títulos conseguidos, nada de eso lo cambia lo más mínimo, y siempre prefiere resolver los crímenes él mismo y patrullar. Como exalcoholico se pasa todo el día fumando para paliar los efectos del mono, aunque su esposa odia cuando usa los dragones pequeños para encender los puros. Obliga a la gente a que le llamen por todos sus títulos, aunque realmente los detesta y lo haga simplemente “por tocar las narices”. Además no le gustan las florituras ni los trajes de gala, y de hecho siempre exige que su armadura esté abollada y sus zapatillas gastadas (es capaz de caminar por toda la ciudad con los ojos cerrados y saber donde se encuentra solo por el tacto de sus pies con el suelo).
Uno de sus momentos más célebres y que mejor le definen es cuando irrumpe en una reunión de los líderes de los gremios con un hacha y la clava en la mesa, para marcharse acto seguido dejando a los líderes patidifusos y sin habla. Debido a su brutal sinceridad, su humor y su actitud de igualdad ante las minorías (como trolls, enanos y golems) consigue poner muy nerviosa a la clase alta de Ank… algo de lo que sin duda disfruta. Y para finalizar, solo añadir que el gremio de asesinos ya no acepta mas contratos para acabar con su vida.



