
Nada más abrirlo y tras leer la introducción escrita por Marc Guggenheim, nos damos cuenta de algo que todos ya sabíamos y es el hecho de que la excepcional obra de Alan Moore llamada Watchmen, ha hecho que el mundo de los cómics evolucione y nos muestre planteamientos nunca antes vistos en las viñetas y aunque ya han pasado 26 años desde que salió a la luz, sigue siendo un pilar en el que muchas obras se apoyan y sustentan, y esto es lo que pasa en parte con Halcyon. La idea surgió cuando Tara Butters, coguionista de esta obra y pareja de Guggenheim, vio la adaptación sobre Watchmen que realizó Zack Snyder, lo cual la llevó a plantearse varias dudas sobre un mundo idílico en el que convivan los superhéroes y la posible utopía real de este para ellos y así, surgió la idea de llevar a cabo este cómic.


En lo referente a la trama, para no desvelaros en demasía, os diré que a pesar de que la historia se inicia con un mundo ya existente que lógicamente no es conocido por el lector, en las primeras páginas descubrimos a los principales personajes que nos acompañarán a lo largo de la historia. El guion, como comenté al inicio del artículo, está muy bien elaborado, teniendo sobre todo en cuenta que en solo un tomo nos van a contar una historia enrevesada que concluirá sin quedarse inacabada, aunque como es lógico, nos deja con ganas de seguir leyendo qué es lo que ocurriría tras ese final que nos muestran. Varios de los personajes que aparecen en el cómic nos recordarán en gran manera a otros habituales de la editorial DC o Marvel, como es el caso de Sabre (Batman), Enos (Bestia), Transom (Flash) o Psiclops (Fenix) entre otros; pero más que tomarlo como una copia, lo debemos tomar como un homenaje hacia estos personajes clásicos de sobra conocidos por todos, al igual que hemos visto en Astro City o Authority. Comentar también que al comienzo de las viñetas nos presentan a un soldado americano muy similar al carismático Duke de G.I. Joe, aunque este lleva por nombre Jarhead y se encuentra en una “curiosa” misión de búsqueda y captura.

Por otra parte, el dibujo de Ryan Bodenheim y la tinta de Mark Englert se adaptan perfectamente al cuidado guion y nos hacen disfrutar de cada ilustración, sabiendo expresar los sentimientos que trasmiten sus protagonistas y deleitándonos con viñetas totalmente sorprendentes, como la imagen que podemos observar en las páginas 114 y 115. Mención especial también para la celda de Oculus y sus paredes que carentes de líneas, saben trasmitir la profundidad y dimensiones del entorno que muestran.
En cuanto a la edición que nos ha llegado a España por parte de Planeta DeAgostini, nos encontramos con un volumen de 128 páginas, de las cuales las últimas 9 están dedicadas a los bocetos sobre los personajes y la explicación sobre estos y alguna viñeta. El precio que tiene este tomo en formato rústica es de 12,95€ e incluye en su interior los cinco números que componen esta serie, los cuales se publicaron en EEUU entre 2010 y 2011.
Finalmente me remito a la frase que dije al inicio y os animo a todos a que os hagáis con un ejemplar de dicha obra, ya que rezuma calidad y brillantez en cada página, proponiéndonos una historia con un aire fresco de esos que vemos cada mucho tiempo y simplemente como punto negativo, añadir el hecho de que por el momento no hay pensada ninguna continuación sobre esta excelente obra, pero tiempo al tiempo…



