
En el primero de dichos arcos, conoceremos la faceta infantil de Skinner Sweet y el joven James Book, que como recordaréis, la primera vez que les vimos juntos fue enfrentándose en el origen de esta saga, siendo enemigos acérrimos, lo cual nos recuerda en parte a otras historias en las que héroes y villanos han sido aliados desde niños, hasta que un hecho marcó su división y a raíz de esta, comenzó un enfrentamiento perpetuo. De todas formas, como es de suponer, no se nos revelan todos los detalles, creando así varias incógnitas que seguramente serán desveladas en posteriores números.
En esta misma historia, veremos a los dos protagonistas siendo ya adultos, convertidos en soldados del ejército de infantería de Estados Unidos, los cuales se encuentran junto a su destacamento en busca y captura de un jefe indio y sus hombres. Pero un mal conocido por el nombre de Mimiteh resurgirá a manos de los guerreros indios para intentar equilibrar la balanza de la guerra.
La trama de este primer arco nos ayuda a conocer más de cerca las motivaciones innatas de Skynner y su relación con Book, haciendo que los sucesos mostrados en los primeros cómics adquieran una mayor trascendencia emocional al conocer la afiliación de sus dos protagonistas. Además, Scott Snyder vuelve a sorprendernos con un nuevo giro inesperado, tirando abajo una de las bases sobre las que se fundamentaba la serie… Pero siempre, logrando mantener un hilo argumental perfecto, no dejando ningún detalle sin enlazar correctamente. Por contra, este primer relato ha sido dibujado por el barcelonés Jordi Bernet y lamentablemente, no sigue el estilo oscuro y tétrico al que Albuquerque nos tiene acostumbrados; y aunque el dibujo cumple correctamente, los vampiros que observamos en la parte final de la historia, son bastante mediocres.


Como vengo diciendo desde hace algún tiempo, el trabajo de Scott Snyder y de su compañero habitual, Rafael Albuquerque, es espectacular, habiendo creado la que bajo mi punto de vista es una de las mejores series que hay actualmente en el mercado del cómic americano.
La editorial ECC continúa manteniendo el mismo estilo de cubiertas que sus predecesores, algo que agradece visualmente nuestra librería. El cómic se compone al igual que el número anterior de 160 páginas, utilizando el formato cartoné e incluyendo en su interior las portadas originales, además de un artículo escrito por Jero Piñeiro. Esta saga, que continúa sorprendiendo gratamente a quien la lee, intenta romper las barreras culturales de los cómics, logrando así llegar a un público adulto que disfruta con un más que buen relato.




